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Reencuentro nostálgico

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Emiliano Basile

Indiana Jones y el dial del destino
James Mangold
Intérpretes: H. Ford, P. Waller-Bridge, A. Banderas, E. Isidore, J. Rhys-Davies, T. Jones, K. Allen
País: Estados Unidos

Última aventura. A los 80 años, Ford mantiene su icónica figura intacta.

Foto: Lucasfilm Ltd.

Más de 40 años pasaron desde el estreno de Los cazadores del arca perdida, la primera y quizás mejor película de las cinco entregas que hasta ahora tiene la saga del arqueólogo más famoso. Sin embargo, esta última es la primera distribuida por Disney y, también, la primera sin la dirección de Steven Spielberg.
Dirigida por James Mangold (Logan), Indiana Jones y el dial del destino muestra a Indiana (Harrison Ford) a punto de jubilarse de su labor de profesor universitario y sin encontrarle sentido a su vida en 1969. La aparición de su ahijada Helena Shaw (Phoebe Waller-Bridge), hija de su viejo amigo Basil Shaw (Toby Jones), modifica su rutina. Ella está en busca del Dial de Arquímedes, un dispositivo que posee la capacidad de detectar grietas en el tiempo. Indiana viaja tras ella en una nueva misión con aires de redención. En el camino se topa con un viejo enemigo, el nazi Jürgen Voller (Mads Mikkelsen), quien también pretende obtener la reliquia para modificar el curso de la historia.
Resulta interesante que el origen de la saga ideada por George Lucas (productor) y Spielberg (director) a principios de los años 80 (quienes aquí ofician de productores ejecutivos) se haya diluido con el tiempo: se trataba de un tributo a los seriales de antaño. Algo pasado por alto por los espectadores de 1981, que vieron la construcción de un nuevo y carismático héroe. Tal vez por eso, Spielberg y Lucas redoblaron la apuesta en Indiana Jones y el templo de la perdición, copiando casi plano por plano la escena de la comida exótica de La tumba India, de Fritz Lang. Otra vez la referencia a un cine del pasado pasaba desapercibida para el gran público.
Hacia 1989 Indiana Jones y la última cruzada parecía cerrar la trilogía con Sean Connery en el papel del padre de Indiana, quien perseguía en aquella ocasión el Santo Grial de Jesucristo. Pero las necesidades de la industria obligaron en 2008 a que Harrison Ford, entonces de 65 años, se viera rejuvenecido digitalmente para ponerse el traje en una cuarta entrega. Las referencias de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal ya no serán los clásicos seriales homenajeados anteriormente sino la propia e icónica saga convertida en parte de la cultura pop. El experimento dirigido por el propio Spielberg fue demasiado lejos, con una trama en la que Indy y sus compinches se disputaban con los rusos una reliquia de origen extraterrestre.
Indiana Jones y el dial del destino tampoco rinde tributo a los seriales del siglo XX pero recupera con lucidez el espíritu y el tono de la franquicia con su regreso a los misterios de la humanidad. Funciona de la misma manera que el episodio número siete para la saga de Star Wars: es una remake y al mismo tiempo una secuela, que busca darle un cierre digno a los viejos personajes y, en simultáneo, presenta otros para conectar con las nuevas generaciones.
El homenaje diseñado para complacer el gusto de los fans trae de regreso el imaginario popular del arqueólogo aventurero, con espectaculares persecuciones y varias secuencias con guiños a las anteriores entregas de la saga. El héroe del sombrero de fieltro, interpretado –seguramente por última vez– por Harrison Ford, quien ya cuenta con 80 años, mantiene su icónica figura intacta, reforzada por la gran melodía compuesta por John Williams, en una película que no supera a las primeras, pero sirve para que el público tenga un reencuentro nostálgico con el legendario personaje.

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