De cerca | MARCA DE ORIGEN

Vocación familiar

La pareja comparte la vida cotidiana y, también, la vocación que los marcó a una edad temprana. «La actuación me permitió seguir el gran consejo de una tía: “Sé libre”», explica Solá. «Yo lo hice a rajatabla: soy un actor libre. Y confío en mis percepciones y mis recursos. No era así cuando empecé. Me acuerdo de mi primera obra, cuando tenía 20 años, en los inicios de los 70. Hice La noche de los ratones crueles y en el estreno se sentaron en tercera fila tres actrices: mi abuela, mi tía y mi madre, que ya muy enferma salió por última vez de su casa para verme. También fue el crítico Ernesto Raso Caprari, que después pasó por el camarín y me dijo: “Estuviste genial. Pero como tu tía, olvidate”».
A su turno, Cancio repasa su propio camino. «Mi abuelo era actor. Yo no lo conocí, pero desde chiquita tenía una fijación con él», cuenta la intérprete española. «Murió antes de que yo naciera, y yo vi todas sus películas, miraba los recortes de diarios y revistas que tenía mi abuela. Había algo que me atraía especialmente. En el colegio me apunté a clases de teatro siempre que hubo posibilidad. Tuve claro que quería ser actriz desde muy chiquita. Luego hice psicología, pero mi vocación de toda la vida es la actuación, sin dudas».