Cultura

Diversidad narrada

Respaldados por lectores ávidos, en las librerías se multiplican los títulos que abordan desde las vivencias de una niña trans al despertar sexual de un joven gay. Particularidades de una escena que evita el tono didáctico y ahonda en las emociones.

Referentes. Silvera en la Feria del Libro Infantil y el estadounidense Alire Sáenz. (Prensa)

Dentro del mercado editorial se ha hecho cada vez más evidente el crecimiento de la literatura infanto-juvenil en la que se aborda la temática LGBTIQ. En general, el foco en este tipo de relatos está puesto sobre un personaje que ubica al joven lector en un rol de confidente, alguien que encontrará en su lectura diversas marcas identitarias que remiten a sus propias vivencias y modos de sentir.
En este marco es posible señalar a Yo soy Simón, de Becky Albertalli, como un caso paradigmático. El éxito de la reciente adaptación cinematográfica, lejos de desacelerar la lectura del libro, lo acercó a nuevos lectores. Otro caso interesante es el de George, de Alex Gino, novela sobre las vivencias de una niña trans que está más orientada hacia el lector infantil.
Si bien la salida del clóset ocupa un lugar de relevancia en este tipo de literatura, han aparecido textos que van más allá de ese tópico y proponen nuevos acercamientos hacia la diversidad sexual. Y hay para todos los gustos, desde la experimental Dos chicos besándose, de David Levithan, en donde un narrador hace foco en las vidas de un grupo de adolescentes; el relato distópico de Recuerda aquella vez, de Adam Silvera (una de las figuras de la última Feria del Libro Infantil y Juvenil), o la conmovedora Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo, de Benjamín Alire Sáenz, en donde dos muchachos descendientes de mexicanos van desde la más sólida amistad hacia un vínculo diferente. También se destacan El chico de las estrellas, Te daría el mundo, Este libro es gay, El arte de ser normal, Todo puede suceder, Solo tú me conoces, El sueño de Timy Cooper y Will Grayson, Will Grayson, entre tantos otros.

Público fiel
Según Leonel Teti, editor especializado en literatura juvenil, estos nuevos lectores han ganado autonomía desde la elección de los libros, puesto que ya no dependen de la compra de sus padres. «Incluso no hay mediadores muy claros entre los jóvenes, si bien están los influencers, los youtubers y los instagramers. Pero lo que ellos buscan es la recomendación de un par, no un análisis. Buscan las emociones, saber lo que generó el principio y el final de un libro», sostiene el director editorial del sello Puck (Ediciones Urano). Y agrega: «Son lectores súper asiduos y fieles, llenan los auditorios cuando viene algún escritor a alguna feria o evento. Muchas veces hacen juntadas en el Abasto o en el Obelisco o en alguna casa para hablar del libro, o van en grupo a ver al autor».
Otro rasgo interesante es que, en general, estos textos evitan el rol formativo. Así lo comprende el autor de Aristóteles y Dante… «No creo que este tipo de relatos deba tener una intención didáctica, porque uno debe hacer literatura. Yo no escribo personajes, sino personas. Mi intención es conmover», afirma el estadounidense Alire Sáenz. «Mi libro surgió en un momento en el cual se debatía la posibilidad de que los gays nos casáramos. Creo que eso colaboró con que tenga éxito. Actualmente, los mismos chicos son los que se recomiendan el libro de boca en boca, y con frecuencia me dicen que logré retratar cómo se siente un adolescente gay», completa.
En cuanto a la escasa oferta de textos locales que se aproximan a estas temáticas, la investigadora especializada Nora Lía Sormani considera que «en la Argentina estos temas se tocan de manera más tangencial  en términos generales, lo que no quita que no se incluyan dentro de algunas de las tramas. Ocurre que en la literatura juvenil tampoco se quiere caer en el fenómeno de los “temas”, es decir, limitar lo que se escribe o circunscribirlo a una temática».
Una de las posibilidades para la difusión y ampliación de autores vernáculos radica en la lectura de sus textos en las escuelas, modalidad no muy tenida en cuenta. Teti advierte que «hay muchos autores exitosos en Argentina que pertenecen a la rama escolar, que resultan ideales para una guía de lectura. Pero creo que debería tratarse de libros pensados exclusivamente para escuelas y ofrecer literatura como Aristóteles y Dante…, que en Estados Unidos se ofrece en los colegios».