Cultura

El virus de la lectura

Tienen entre 13 y 21 años y, con mucha desfachatez y poca solemnidad, hablan sobre literatura en canales de Youtube seguidos con entusiasmo por sus pares. Las nuevas redes de intercambio.

 

Críticos amateurs. Sofía Bobadilla; Matías Gómez, Gracias a los libros, de Macarena Yannelli y Lucía Arenas en sus canales de Youtube.

La literatura es la manera más agradable de ignorar la vida», se lee en la página de Jesica (18), autora de las emisiones de El portal de los sueños. Estudia Arquitectura y, para ella, ser booktuber es un hobby: «Lo hacemos para compartir nuestra pasión por la lectura». Son cada vez más en nuestro país y están comenzando a llamar la atención de las editoriales. La movida comenzó en Estados Unidos y tuvo primero versiones en nuestro idioma en España y México. Federico Varlotta (19), a cargo del canal Atrapado en la lectura, resume: «Un booktuber es un amante de la literatura que habla sobre libros frente a una cámara para que alguien lo vea, en cualquier parte del mundo, subiéndolo a YouTube. Es un fomentador de la lectura».
Tienen entre 13 y 21 años y se las arreglan con una cámara, conexión a Internet y una desfachatez adorable. Entre ellos se conocen bien: por las redes y luego en reuniones mensuales, en ferias del libro a las que ya están siendo invitados o en charlas de autores que siguen. Por lo general, los ejemplares que comentan salen de los sectores de libros para jóvenes y adolescentes, mayormente tomados por el fantasy, un género combinado. Terror, distopía, romance, ciencia ficción, aventura y suspenso desdibujan sus límites en gruesos volúmenes que consumen en apenas días. Sagas como Los juegos del hambre, Las crónicas de Narnia o Terramar y autores como John Green, J. K. Rowling o James Dashner son los más mencionados.
El primer booktuber en aparecer fue Matías Gómez, que se presentó hace cosa de un año. A los 16 grabó su primer video con vergüenza, mala iluminación y hablando bajito, a escondidas de su familia. «Qué bueno encontrar un booktuber argentino», le decían los seguidores de Cenizas de papel. Hoy suman unos 3.000. Va a la escuela técnica y empezó a leer, al igual que muchos de su edad, con la saga de Harry Potter. Le fascinan los libros, pero no los que le dan en el aula: «Yo busco pasar un rato entretenido, no aprender. Reemplazo con el libro la televisión», dice. El falso enfrentamiento entre estos estilos de lectura no parece responsabilidad de los chicos, y se cae automáticamente cuando cuentan cosas como que llegaron a Cumbres borrascosas porque un personaje de la serie de Stephenie Meyer, Crepúsculo, lo mencionaba. Sofía Bobadilla (21) le puso a su canal Accio Libros, en honor a un encantamiento convocador de la saga de J. K. Rowling. Además de eso, menciona como lecturas fundantes Orgullo y prejucio y Fahrenheit 451. «Cuando conocí la comunidad Book-Tube, empecé a leer más», cuenta. Macarena Yannelli (20) de Gracias a los libros, estudia Filosofía y planea seguir con la carrera de Edición: «Lo que busco en una historia es que tenga un argumento fuerte y consistente. Me gusta ver cómo los personajes crecen a medida que la historia avanza. Para recomendarlo tiene que ser adictivo, atrapante y dejarte pensando. Cualquier libro que cause impacto merece una recomendación». Entre sus favoritos también está Romeo y Julieta.
«Cuando me parezca un trabajo lo voy a dejar, me terminaría agobiando», asegura Matías. Lo cierto es que es un pasatiempo requirente: no solo leen los libros y desarrollan una opinión (simple, breve y, por momentos, liviana, pero opinión a sostener al fin) sino que también se filman, editan, musicalizan, distribuyen imágenes y subtítulos, se ponen en contacto con las editoriales y diseñan clubes y juegos de lectura, como los booktags. Y todo eso debe ser sostenido por carisma y una personalidad extrovertida. Además, responden a un sistema de valores en el que se destaca el trato respetuoso, el afán de viralización o contagio personalizado, y una voz entusiasta, alegre, despojada de solemnidad.
«Desde hace un tiempo los libreros nos vienen comentando que los lectores de sagas como Los juegos del hambre llegan a la librería luego de leer los blogs o de ver las reseñas en YouTube», explica Sebastián Lidijover, de Riverside Agency: «Más que booktubers habría que empezar diciendo que son Lectores. Así, con mayúscula. Que hayan encontrado un medio para compartir esas lecturas debería ser lo anécdotico. No solo tienen pasión por la lectura, sino que respetan a los lectores y cuidan mucho cuando un libro no les gusta, porque son conscientes de que a otros lectores podría gustarles. El lugar que pensamos darles es el que merecen: son críticos literarios. Llegan a muchísimos lectores y de la mejor forma: genuinamente», completa.
Casi todos los booktubers coinciden en pensar a la literatura como un modo de desconectarse del mundo, de habitar realidades paralelas. Lucía Arenas, sin ir más lejos, le puso de nombre a su canal El refugio de la realidad: «Desde chica la lectura me servía para escapar de mis problemas». «Al mismo tiempo es una forma de conocer gente nueva», dice Federico: «Los sorprendería la cantidad de personas que conocí a través de la literatura”.

Valeria Tentoni