Cultura

Encanto gélido

En los últimos años, las historias de crímenes ambientadas en Suecia, Dinamarca, Finlandia, Islandia y Noruega ganaron terreno tanto en las librerías como en la televisión on demand. Los especialistas analizan las razones del éxito escandinavo.

Ficciones. La sueco-danesa El puente y la islandesa Atrapados, dos claros exponentes. (Prensa)

Basta con visitar una librería o revisar el catálogo de Netflix, para notar que los policiales provenientes de Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia, se encuentran en pleno auge. Autores como Stieg Larsson, Henning Mankell, Jo Nesbø, Anne Holt, Peter Høeg y Camilla Läckberg –invitada a la última Feria del Libro de Buenos Aires–, y series como Atrapados, El puente, Sorjonen, Karppi, entre otras, son algunas muestras de este fenómeno en expansión. ¿A qué se debe que estas sagas situadas en sociedades en principio tan distintas, en países tan lejanos, le atraigan tanto al público local?
Para Patricio Vega, guionista de cine y televisión (entre sus trabajos se destacan Los simuladores y Hermanos y detectives) el motivo principal del boom de los policiales nórdicos hay que ubicarlo en el género entendido como «un camino preestablecido que permite al espectador tener códigos de lectura de lo que está viendo, reconocerlo. El género policial, en todas sus variantes, es una buena puerta de entrada para toda ficción: funciona siempre. Su base, la revelación de una verdad, resulta atractiva para cualquier lector o espectador», explica.
Por otra parte, la predisposición de la audiencia también resulta un factor relevante a la hora de comprender semejante éxito. «El público está más acostumbrado a mirar series de diferentes países sin importarle, en principio, la procedencia», aventura Marcelo Camaño, autor de las ficciones televisivas Estocolmo y Vidas robadas, entre otros títulos, que incluyen coproducciones con Chile, Brasil y España. «Esto lo deberían revisar los directivos que nos obligan a los latinoamericanos a hablarle básicamente al público mexicano, porque son mayoría. Es una costumbre que degrada nuestra identidad y que genera productos más híbridos», reflexiona.

Color local
No obstante, hay elementos propios del policial escandinavo –comunes tanto al dispositivo literario como al fílmico–, que lo diferencian de otras vertientes como la inglesa o la estadounidense. Por un lado, está la cuestión del manejo del espacio, como hace notar Sergio Olguín, periodista, guionista y escritor. «En el policial negro siempre tuvo importancia el lugar donde se desarrollan las historias, las grandes metrópolis», señala. En este sentido, los nórdicos han sabido sacar provecho de los lugares. «Los espacios se volvieron muy reconocibles: el frío intenso, los pequeños pueblos que cuentan con altos estándares de vida, las ciudades capitales apacibles, la corrección política de la mayoría de sus personajes. ¡Los policías pueden llegar a andar sin armas!», detalla.


La psicología de los personajes también resulta muy particular. «En el policial nórdico hay introspección, autoconocimiento, como si el policial sirviera para purgar pecados, objetivar pesadillas internas», afirma Vega. En este punto, se acerca a la novela negra norteamericana, que toma distancia del policial británico clásico, cuya figura central es el detective que utiliza su razón como herramienta privilegiada para develar un enigma. Camaño destaca a la ya mencionada Atrapados, de Islandia. «Es un gran ejemplo, con ese policía separado de su esposa, a quien aún ama, valorado por su subalterna y querido en el pueblo, pero quebrado emocionalmente. Y ese quiebre no deja de estar en cada uno de los pasos que da en su investigación», analiza.
Para Olguín, el policial escandinavo posee una particularidad que constituye además uno de sus aportes más significativos. «La mayoría de los escritores nórdicos están alejados del machismo típico de la novela negra más tradicional. El desprenderse de esa carga histórica del género es uno de sus grandes logros», sostiene el autor de la saga conformada por La fragilidad de los cuerpos, Las extranjeras y No hay amores felices, que asegura que este es uno de los aspectos que más lo cautivan.