Cultura | LITERATURA Y MATERNIDAD

Experiencia vital

Lejos de los mandatos sociales, en los últimos tiempos se publicó un conjunto de libros en los que poetas y escritoras comparten sus impresiones y reflexiones sobre los conflictos, incertidumbres y desafíos que trae aparejados el nacimiento de un hijo.

Mundos íntimos. Fanti, Arnolfi, López y Yuszczuk publicaron textos personales. (Catalina Bartolomé)

En el libro Contra los hijos (2018), un libelo feroz contra los mandatos reproductivos, la escritora chilena Lina Meruane dice en la página 15: «La máquina de hacer hijos es nuestra condena». Y unas páginas más adelante concluye: «Es contra estos hijos temibles que me rebelo. Contra el advenimiento del imperio de esos tiranos». La maternidad es una realidad que convoca estados diversos, zonas de conflicto y creatividad en potencia entre quienes trabajan con la palabra. Es por eso que en los últimos años, en la mesa de novedades se pudo observar la aparición de varios textos que tomaban la cuestión y la colocaban como un territorio a explorar desde lo narrativo y lo poético.
La reconocida escritora Ariana Harwicz aborda la cuestión desde un costado totalmente inesperado y deslumbrante, en obras como Matate, amor y La débil mental. «No asocio a la literatura con ningún tema, en todo caso el tema es una dimensión más de la escritura, a condición de que existan otras. Y sin darme cuenta está en todos mis libros. La experiencia de la maternidad es muy radical, extrema. Ser hija, ser madre, las relaciones filiales en general, el hecho mismo que una persona pueda engendrar a otra, hacer, construir y destruir a otro, me parece un tema literario por excelencia», reflexiona.
La escritora, editora y periodista Marina Yuszczuk publicó el excelente poemario Madre soltera (Blatt & Ríos). «El desafío es ser honesta, no hacerse la buena madre, no querer parecer sabia o ejemplar. No sé cómo sucedió, pero la literatura se deslizó un poco hacia la autoayuda o hacia cierto tono bonachón, amable, a textos donde todo es aprender “lecciones de vida”. Y a mí de la maternidad lo que me interesó desde un principio es el descontrol, lo que te arrasa. Lo que te transforma», dice la autora. «La maternidad es incertidumbre continua, no para nunca porque tenés al lado una criatura que crece y cambia a una velocidad que no da respiro, entonces nunca sabés del todo ser la madre de tu hijo. Y ese no saber me parece que es terreno de la literatura, cuando te enfrentás a algo y decís: “¿Y esto qué es? ¿Y ahora qué hago?”».

Nutrientes narrativos
En el libro A esta hora de la noche (Rosa Iceberg) de Cecilia Fanti, los planteos encuentran distintas puertas de entrada. Dice la autora: «La maternidad es una experiencia universal y a la vez única. Y se trata de hacer una literatura que una esos puntos. Si aparecieron varios libros de este estilo me parece que tiene que ver con el mercado. Si se volcaron hacia textos escritos por mujeres fue básicamente porque se vendían. A partir de ahí se empezaron a valorar libros que podían ser considerados de nicho o que morían sin ser publicados. Esta es una narrativa que se nutre de distintas generaciones de mujeres, pero que por ahí nosotras pudimos abordar: casi un acto de justicia».
Natalia López se ocupó de la experiencia en el poemario titulado Mientras dure (Pánico el pánico). «La maternidad es un laburo. Puede ser algo hermoso y también puede ser horrible. Me permití profundizar en mi escritura sobre la maternidad y el puerperio. Quizás el placer fue poder dar la vuelta y no escribir desde el enojo, sino desde una postura más realista para bien y para mal», dice la poeta.
Campamento de supervivencia (Caleta Olivia) es el próximo libro de la también poeta Jimena Arnolfi. Y ahí se puede leer: «Con una mano sostengo a mi hija/ y con la otra escribo». El hecho de ser madre la guió en el proceso creativo. «Lo escribí durante el embarazo y el puerperio, cuando sentía que teníamos que sobrevivir y era difícil. Pero también nos pasaba algo más. Siempre pasa algo más. Los poemas no solo hablan de la maternidad», explica.
La mirada de Harwicz funciona a modo de conclusión: «La maternidad, la paternidad y las relaciones filiales comprenden todos los temas: incesto, abuso, terror, deseo, goce, amor, sexo. Ahí están los cuerpos como en una guerra, por eso la maternidad es uno de los grandes temas del arte en general».


Walter Lezcano