Cultura | CÉSAR BORDÓN

Figura paterna

Gracias a su papel en la serie de Luis Miguel, el actor alcanzó un inesperado pico de popularidad luego de una extensa carrera en cine, teatro y televisión.

Éxito. Bordón personificó a Hugo López, representante histórico del cantante mexicano. (Gentileza César Bordón/Garage Fotografía)

Confiesa este bohemio de ley que en sus más de 35 años de trayectoria actoral nunca vivió un «interés mediático, casi acoso», como el que está experimentando en estos tiempos. «Ahora por lo menos saben mi nombre, porque antes era el marido de María Onetto en La mujer sin cabeza de Lucrecia Martel, o el turro candidato a intendente en uno de los Relatos salvajes de Damián Szifrón. Hoy tengo nombre y apellido, ¡mejor tarde que nunca!», reflexiona con ironía César Bordón, uno de los protagonistas de Luis Miguel, la serie, que transita su segunda temporada y es uno de los indiscutibles hits de Netflix.
Porteño de nacimiento, Bordón personifica a Hugo López, el representante histórico del cantante mexicano. «El mío es un personaje que tiene mucha importancia en la historia, porque es el que termina consolidando su estilo musical. No había oído hablar del verdadero Hugo López, un empresario argentino, dueño de medios mexicanos en los años 80, de muy bajo perfil. Intenté averiguar más para sumarle a mi elaboración, pero costó recabar información. Pude ir construyéndolo a partir de mi intuición y de mi oficio. Por suerte los guionistas fueron generosos y me dieron lugar para proponer, intercambiar ideas e innovar».
¿Qué piensa cuando lee noticias tales como «el desconocido argentino que participa de un éxito global»? Bordón sonríe antes de contestar. «He llegado aquí no por casualidad, yo cuento con un back-up importante, muchas películas, un pilón de teatro y decenas de ciclos televisivos. Reconozco que Relatos salvajes me ha instalado en el mundo del cine internacional y, gracias a esa película que fue tan festivalera, un productor mexicano me convocó en 2017 a un casting para el proyecto de una serie sobre Luis Miguel. Nunca imaginé que se trataría de este monstruo, pero así fue la génesis de esta historia. Así es este oficio de la actuación, a veces cruel y a veces el más maravilloso del mundo».

Contracara
Detrás del personaje estelar de Diego Boneta, el Hugo López de Bordón es el preferido del público. «Estoy enterado de la popularidad que ha tenido el manager que encarno. ¿Por qué cobró tanta relevancia? Porque es el contrapunto de Luisito Rey, padre de Luismi, quien llevó las riendas artísticas en los comienzos de su carrera, hasta que empezó a saberse de su mala influencia sobre su hijo y el maltrato hacia su esposa. En cambio, mi personaje fue teniendo un vínculo más paternal y contenedor.»
No se marea el intérprete con este volcánico momento. «Si bien jamás había vivido ni me imaginé algo así, me agarra veterano y curtido. Y si a veces vuelo un poco, porque el ego del actor es innato y volátil, rápidamente irrumpe mi familia para bajarme de un hondazo. Por otra parte, la pandemia hizo estragos en el oficio, por lo que por más que me vaya bien, la verdad es que no tengo muchas ganas de celebrar.»
Mientras los programas de archivos televisivos rescatan sus escenas en ficciones como Muñeca brava, Rincón de luz, Los Roldán o Chiquititas, su agenda laboral se carga de compromisos. «Tengo películas por estrenar como El silencio del cazador, de Martín Desalvo; 10 palomas, de Tamae Garateguy; y Axiomas, de Marcela Luchetta. También me espera un viaje a Brasil para protagonizar el rodaje de Cuando mi vida era mi vida», enumera. Y luego muestra una pila de guiones para leer, una media docena de propuestas de cine. «Seguramente que la serie será un trampolín para producciones del exterior. Y agradezco que aparezcan estas posibilidades, ya que reivindican mis trabajos anteriores que, por arte de magia, se están volviendo a ver».


Javier Firpo