Cultura

Flores al musical

Fueron uno de los grupos más reconocidos en la última entrega de los Premios Hugo: ganaron en cuatro categorías. Los secretos de su método de trabajo, su vínculo con Les Luthiers y los pormenores de «Qué hermosa kermesse!», su actual espectáculo.


En escena. Braude, Campodónico, Dinzelbacher, Guevara y Barla: humor y talento. (Prensa ciertas petuñas)
 

En setiembre pasado, durante la séptima edición de los Premios Hugo, dedicados al teatro musical, Ciertas petunias ganó en tres categorías por el espectáculo Qué hermosa kermesse!: Mejor Music Hall, Café Concert y/o Varieté Musical y Mejores Arreglos Musicales. Y, por su parte, Lucía Braude también fue distinguida en el rubro Mejor Intérprete Femenina. Los reconocimientos se los llevaron estas cinco mujeres que hacen música y humor, componen y actúan: la mencionada Braude, Magdalena Barla, Camila Campodónico, Natalia Guevara y Jessica Dinzelbacher. En realidad, el quinteto tiene más cómplices. A partir de su actual espectáculo, convocaron a la directora y docente Gabi Goldberg para tener una mirada externa, y a Tania Valsecchi, la «Petunia comodín», capaz de reemplazar a cualquiera de las integrantes, además de un séquito de asistentes, vestuaristas y familias involucradas.
En la Argentina, la combinación de quinteto, música y humor remite, ineludiblemente, a Les Luthiers, quienes, en efecto, intervinieron en la historia de este conjunto femenino. «En 2007, participamos de la Expo Les Luthiers, en el Centro Cultural Recoleta», cuenta Braude. «Ahí, Jorge Maronna propuso darnos ocho canciones, con música suya y letra de Daniel Samper Pizano. Con ese material, armamos el espectáculo Flor de viaje y ganamos nuestro primer Premio Hugo. Maronna sigue conectado a Ciertas petunias, pero ahora solo para compartir nuestras novedades. Hace tiempo ya, Petunias va tomando su propia identidad».
En Qué hermosa kermesse!, que va los sábados de noviembre en el Teatro El Marechal, hay un relato, con personajes y canciones, sin más objetos que los instrumentos –guitarra, bajo, cajón peruano, bongó, conga, bombo legüero, armónica, un peine trompeta y accesorios de percusión– y las intérpretes, con su característico vestuario, que identifica a cada una con un color. El grupo, que cumple 11 años de existencia, presenta a Magdalena siempre de verde, a Lucía de rosa, a Dinzela de celeste, a Camila de naranja y a Natalia de violeta. Las cinco se asocian con estas flores, que, al decir de Braude, «como nosotras, son baratas, populares, coloridas y son “ciertas”, es decir, no cualquiera, tienen su particularidad». Peculiares y diversas también son sus líneas musicales, que fusionan influencias que van del folclore latinoamericano al rock, en canciones y arreglos creados, en su mayoría, por las propias integrantes. Barla resume la ficción que propone Qué hermosa kermesse!: «Es un concurso de talentos en una kermesse de pueblo, que va coordinando el locutor, con una voz en off. Si bien todo está atado con alambre, tiene lo genuino, lindo y pintoresco de las fiestas que se arman en los pueblos».

 

Identidad colectiva
En la cocina del equipo, una se concentra más en lo administrativo; otra aporta su formación actoral; otra más, el oído musical. Juntas logran un equilibrio que se traslada al escenario y que viene de la vida compartida: la mayoría eran compañeras de la escuela secundaria y también de un coro. Empezaron a hacer covers, apareció el humor y, poco a poco, se construyó la identidad colectiva, que ya tiene muchos fans.
El grupo es autogestivo; los gastos de producción se financian con las ganancias de los espectáculos y de las presentaciones en eventos privados, pero las intérpretes tienen trabajos paralelos (docentes, cantantes, actrices, clowns). Por eso, Barla destaca el hecho de que «una propuesta independiente como la nuestra haya ganado tres Premios Hugo». Fiel a su estilo más verborrágico, Braude transmite la alegría desbordada: «Desde que ganamos los premios, no paramos de festejar. Si bien creemos absolutamente en Ciertas petunias, fue una sorpresa. Sentimos un reconocimiento a tanto trabajo, a no parar, a persistir, a confiar en lo que hacemos, porque todo sale de nuestro cuerpo, de nuestra cabeza».