Cultura

Fuera de la norma

En el cine y en la televisión cada vez son más los personajes que se alejan del modelo heterosexual y ponen en escena otras formas de vivir el erotismo y el amor. Entre la reivindicación y la corrección política, un fenómeno que invita a la reflexión.

Casos. Breve historia del planeta verde, Feel good y Bajo mi piel morena. (Prensa)

Desilusionada de las relaciones amorosas, Ana conoce por azar a Laura, de quien se enamora al instante, para descubrir luego que es la novia de su hermano. Esta sinopsis que podría pertenecer a alguna película o serie actual, remite a Plan V, comedia de enredos escrita por Lorena Romanín, Sofía Wilhelm y Maruja Bustamante, que fue la primera serie web lésbica en una Argentina aún sin leyes de Matrimonio Igualitario y de Identidad de Género, lejos del Ni una menos.
Once años pasaron desde entonces y las historias en torno a las relaciones sexoafectivas de personajes LGBT fueron acaparando terreno en el mainstream. Películas como Una mujer fantástica y Call me by your name, premiadas en los Oscar; las series Feel good o Esta mierda me supera, de Netflix, y Everything’s Gonna Be Okay, de Disney; y, en el plano local, propuestas televisivas como Pequeña Victoria, Cien días para enamorarse y El marginal, y el film Bajo mi piel morena, de José Celestino Campusano (uno de los más vistos del canal CINE.AR desde su estreno en cuarentena) ilustran una tendencia que se configura como terreno fértil a la hora de plantear interrogantes y ensayar respuestas.
Según Lucas Martinelli, doctor en estudios de género por la UBA, para abordar la problemática es preciso trazar una distinción entre el discurso televisivo y el fílmico. «La función de la televisión sigue siendo sostener una cultura del entretenimiento, que construye nuevas agendas con estos modelos de corrección política actual. Los cambios que podemos ver hoy empezaron a ocurrir en la década del 90, con la irrupción de cuestiones asociadas con el travestismo, la prostitución, las vidas “fuera de la norma heterosexual”, que resultaban casos curiosos para determinado periodismo», señala. En cambio, «la historia del cine siempre estuvo plagada de personajes LGBTIQ+. Desde un modo encriptado en el cine clásico de Hollywood hasta una serie de personajes con otro tipo de suplicios, más ligados con el placer y el deseo en Fassbinder, Jarman o Pasolini», explica.
Para Dolores Curia, subeditora del suplemento Soy de Página/12, el aumento de tiras nacionales en horario central que exploran otras constelaciones familiares, afectivas y sexuales responde a un intento de la industria por actualizarse y poner en pantalla a procesos que ya se están dando en la sociedad. «Además de preguntarnos por la cantidad, también tenemos que interrogarnos por el cómo. A veces tengo la sensación de que los personajes LGBT son una especie de agregado a las tramas y que aparecen para cumplir con un cupo», advierte la periodista.

En marcha
«Pienso que más adelante podremos aparecer como personajes, ya no adornando las historias sino viviéndolas», se entusiasma Romina Escobar, quien vio crecer su carrera actoral desde bolos en Graduados y Viudas e hijas del rock and roll, hasta encarnar un personaje con continuidad en Pequeña Victoria y hacerse con un protagónico en la aclamada Breve historia del planeta verde, lo último de Santiago Loza, referente del cine independiente local.
«¿Qué opino de los actores y actrices que hacen de personas trans? No soy quien para cortarle el laburo a nadie, todos tenemos derecho a trabajar. Pero así como le dan la posibilidad a actores y actrices de hacer de personajes trans estaría buenísimo que a quienes somos actrices y actores trans nos dieran la chance de hacer de una persona cis. Eso creo que sería alcanzar la igualdad», plantea.
«El director Eduardo Crespo me escuchó y, en su film Nosotros nunca moriremos, hago de una madre soltera. Mi gran desafío es que las personas que accedan a la película puedan ver plasmada a esa mujer en la pantalla», señala en relación con la película que terminó de rodar en febrero y que se estrenará a mediados de septiembre en el Festival de San Sebastián. Y con su testimonio evidencia que, si bien el horizonte aún está lejos, el camino ya está siendo transitado.