Cultura

Haciendo malabares

Con la actividad presencial reducida a raíz de la emergencia sanitaria, los distintos exponentes de la disciplina supieron reinventarse mediante las clases virtuales y los espectáculos vía web. Las primeras señales de una paulatina reapertura.


En la pista. Mercedes Hernández, el Circo Davinci y el Club de circo Kamaj Pacha.

Al igual que otras expresiones, las artes del circo han sido sumamente afectadas por el contexto de pandemia. Sin la posibilidad de ofrecer espectáculos de forma presencial, aparecen agravantes como la imposibilidad de entrenar las rutinas y los inconvenientes que tienen muchos de los profesores del rubro para dar clases. Aunque el panorama sea duro, impera el espíritu de trabajo y la necesidad de reinvención.
Si la crisis mundial puso en estado de alarma a gran parte de la industria del entretenimiento mainstream (el pedido de quiebra del Cirque du Soleil es un claro ejemplo), no es difícil imaginar que la situación de los grupos independientes se ha vuelto sumamente compleja. El receso invernal pasó este año sin las consabidas filas para ingresar a los circos y las vacaciones de verano plantean más interrogantes que certezas.
Hoy en día, la disciplina se encuentra valorizada en nuestro país. La existencia de la carrera de Artes del Circo en la Universidad Nacional Tres de Febrero es una prueba de ello. Mario Pérez, su director, describe cómo se vio modificado el esquema de clases: «Tuvimos que improvisar sobre lo que conocíamos y a la vez hacer un ejercicio de autoayuda. Hubo incertidumbre, no fue nada fácil, pero con la ayuda de los docentes y de los propios alumnos armamos una nueva materia, Teoría de la práctica, con la cual trabajamos todo el primer cuatrimestre». En relación con el futuro, advierte que «hay que estar preparados para lo virtual, porque lo presencial se va a demorar. Lo bueno es que el artista de circo es muy adaptable», afirma uno de los creadores del Festival Polo Circo.

Nuevo escenario
Sebastián Pairone integra el Circo Davinci y forma parte de la Asociación de Personas Trabajadoras del Circo de Córdoba. En su provincia, señala, no existe «una carrera en la universidad». Y agrega, sobre el actual estado de la disciplina en su provincia: «A fines de diciembre han reabierto algunas pequeñas salas con protocolos, especialmente en espacios abiertos. En los espacios públicos, todo depende de cada localidad. Pero se está volviendo con mucho distanciamiento, al igual que algunos eventos o promociones en los que participan, con barbijo, tres o cuatro artistas. Es todo muy gradual y resta mucho para llegar a equiparar nuestra actividad al estado previo de la llegada de la pandemia».
Dentro de la disciplina, la clownesca cuenta con una gran cantidad de figuras de renombre como Toto Castiñeiras, Victorino Luján, Gabriel Chamé Buendía y Mercedes Hernández, quienes han brillado en las capitales del mundo en distintos espectáculos del Cirque du Soleil. En el nuevo escenario, Hernández tuvo que preparar clases online. «Junto a mi marido integramos el dúo Sin Julepe y nos lanzamos a la virtualidad. Teníamos muchas dudas, pero ya en abril pusimos el cuerpo frente a la pantalla y resultó increíble cómo llegaba la energía de la gente. Nos decían que se emocionaban al vernos», comenta la payasa a Acción. Y agrega: «Finalmente, tuve un nuevo impulso con la docencia y empecé a visualizar una forma singular de dar clases online y decidí armar un taller de cuatro encuentros». Recientemente, Sin Julepe ofreció un show por streaming y realizó un videoclip.
Por fuera del ámbito de la Ciudad de Buenos Aires se observan mecanismos de acción cooperativa muy valiosos. Manuel Vergara, director del Club de circo Kamaj Pacha, ubicado en Avellaneda, considera que «la situación de la pandemia produjo que nos tuviéramos que reinventar». Vergara reclama la creación de una Ley de Circo y señala que «la única opción laboral a la que accedimos fue la de dar clases por Zoom y recrear espectáculos audiovisuales para interacción en redes sociales».
«También creamos una red solidaria entre artistas del sur del Conurbano bonaerense llamada Cirkonurbano Sur, en la que nos ayudamos con alimentos, donaciones y hacemos espectáculos por streaming para recaudar fondos. En noviembre comenzamos con los talleres presenciales y el segundo viernes de enero ya pudimos hacer una varieté, un espectáculo de circo-teatro», comenta sobre la paulatina apertura que le da un poco de respiro al sector.