Cultura

Héroes modernos

El costado humano de las estrellas del automovilismo, el fútbol y el atletismo, entre otras disciplinas, aparece en el centro de la escena de producciones audiovisuales cada vez más frecuentes. El caso de Netflix y los exponentes locales del fenómeno.

Hechos reales. Senna, sobre el piloto brasileño; el ciclo Somos futboleros; la selección del 86 en El campeón imposible.

Aunque el deporte y el negocio caminen casi siempre por la misma vereda, un ingrediente es el juego y otro es el espectáculo. Las distintas disciplinas universales lograron, a lo largo de los años, transmitir expresiones que van más allá de la competencia misma. A través del relato audiovisual, se pueden apreciar los sentimientos de los protagonistas en el momento en el que se entregan al máximo y desafían sus propios límites en busca de la autosuperación. Documentales, ficciones y series de televisión registran a los más diversos personajes en un tiempo pasado que se manifiesta como un presente continuo.
Explicar por qué el deporte es ese oscuro objeto de deseo es algo más complejo. Hay algo de mítico en los deportistas, son los gladiadores de nuestro tiempo. Basta con revisar Senna, el documental de Asif Kapadia sobre el tricampeón brasileño de Fórmula 1, para descubrir que un hecho real funciona como una ficción de superhéroes en las que se enredan los roles del bueno y del villano. Por un lado, Senna, el piloto audaz, con cara y actitudes de niño travieso; por el otro, Alain Prost, el calculador, que responde más a los intereses comerciales y políticos que a sus ganas de ser veloz en la pista.
Se trata de una de las producciones en la materia que están disponibles en Netflix, al igual que El campeón imposible, de Javier Novoa, que reconstruye el derrotero que llevó a la selección argentina de fútbol a la cima del mundo en México 86. En la temporada que recién comienza, Netflix pondrá en pantalla una serie documental sobre Juventus, campeón de las últimas seis ediciones de la serie A del calcio italiano. Constará de cuatro capítulos de una hora, en los que se podrán ver los aspectos más humanos de los jugadores del equipo.

Romance de película
Alejandro Di Giacomo es editor de la agencia de noticias italiana ANSA, está al frente de la carrera de Periodismo Deportivo de la Universidad de Palermo y es autor de La gloria que no fue, un retrato de las cinco derrotas más duras en la historia del deporte argentino. Cuando hace una revisión del fenómeno, pone en discusión que lo de Netflix sea un hecho novedoso: «La plataforma tiene una larga trayectoria, comenzó en 1999, por lo que acumula buena experiencia. Claro que su explosión es de los últimos tiempos: hoy tiene unos 60 millones de usuarios. Y, obviamente, tarde o temprano se iba a gestar un romance con el deporte».
Su pantalla ofrece notables documentales como Pantani: The Accidental Death of a Cyclist; Foreverpure, centrado en los enredos políticos, sociales y religiosos del club de fútbol israelí Beitar Jerusalem; y recientemente incorporaron Ícaro, un documental de realización propia sobre el doping ruso. Los productos tienen un punto en común: son críticos, plantean objeciones y no solo se detienen en el lado estético o atractivo del deporte profesional. También exhiben sus miserias. «Lo que hace Netflix puede deberse a que no está ligado con el negocio de las transmisiones de eventos deportivos, como otras cadenas: no forma parte, por ejemplo, del negocio del fútbol profesional», argumenta Di Giacomo.
¿Por qué la televisión se acerca a las historias del deporte? «Por las mismas razones que los otros medios, como las biografías o las películas», asevera el periodista Diego Della Sala, conductor del ciclo Somos futboleros, que se emite por la señal DeporTV. «Creo que las redes sociales se pronunciaron a favor del relato televisivo sin darse cuenta. Tanto Twitter, tanto Instagram del Pocho Lavezzi hicieron que se cautive a la platea. A cambio de eso, el deporte devuelve historias que van más allá de la superficie, encontramos allí cosas que pueden ser narradas con más elementos que una foto en las playas del Caribe», agrega.
Della Sala cuenta que, a partir de esa mirada, le dio forma a la inminente nueva temporada de Somos futboleros. «Está dedicada a ídolos del fútbol argentino, es una elección tan antojadiza como abarcativa: va desde Garrafa Sánchez a Riquelme. En definitiva, los futbolistas que por una o muchas razones se convirtieron en referencias ineludibles de nuestro fútbol. Y que también serán, de nuevo, la materia prima de las historias».