Cultura | GLOBO DE ORO PARA «ARGENTINA, 1985»

«No esperábamos ganar»

La película dirigida por Santiago Mitre se quedó con el premio a la mejor producción extranjera. Diálogo exclusivo con su protagonista, Ricardo Darín.

Momento triunfal. Darín y Mitre con el Globo de Oro que ganaron frente a competidoras como la india RRR y la alemana Sin novedad en el frente.

Foto: NA

Argentina no solo no ganaba un Globo de Oro desde que La historia oficial se lo llevó en 1986, sino que además todas las películas nacionales que obtuvieron una candidatura al Oscar, con la excepción de Tango, de Carlos Saura, previamente habían sido ignoradas por los votantes de la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood (HFPA, por sus siglas en inglés). Es decir que dejaron afuera a joyas como El hijo de la novia, El secreto de sus ojos (que se llevó la estatuilla dorada), Relatos salvajes y Camila.
Decididos a quebrar la racha, Santiago Mitre y Ricardo Darín realizaron numerosos viajes a Los Ángeles, pero uno que siempre recordarán es el último, cuando asistieron a la entrega de los premios en el Salón Internacional del hotel Beverly Hilton en Beverly Hills. Convencidos de que el Globo a la mejor película extranjera sería para la india RRR, o en su defecto para la alemana Sin novedad en el frente, el director y guionista y el actor llegaron al evento con la única intención de disfrutar de la velada. Eso hizo que la noticia fuera más dulce cuando ganaron, rompiendo una maldición de casi 40 años.
Con una sonrisa en los labios por la emoción, esto fue lo que dijo Mitre con el Globo para Argentina, 1985 en la mano: «Fue una sorpresa. No esperábamos ganar. Sabíamos que en esta categoría había otras películas asombrosas. Ricardo tiene una cábala por la que se la pasa diciendo que no vamos a ganar, que somos perdedores, que no hace falta preocuparse. Pero ganamos, así que evidentemente funcionó». El director destacó que se trata de «un gran reconocimiento por todo el trabajo que hemos hecho, que se basa en un hecho importantísimo de la historia argentina que dio inicio a la nueva democracia, un hecho ejemplar que a mí siempre me provocó mucha admiración». En el momento de ponerse en marcha, aclaró, el equipo era «conscientes de que las nuevas generaciones no tenían conocimiento sobre este evento, y mucha gente en Argentina lo había olvidado. Por eso tratamos de construir una historia universal que pudiera comprenderse tanto en el país como en el resto del mundo».
«En mis películas previas yo siempre traté cuestiones políticas, y este era un tema que me interesaba mucho», agregó Mitre ante la prensa. «Primero lo hablé con el productor Axel Kuschevatsky y luego con Ricardo. Y él enseguida me dijo: “Yo voy a hacer de Strassera”. Eso era algo que yo necesitaba escuchar, porque él era el actor ideal para interpretar a Strassera. Ricardo se entusiasmó mucho con la posibilidad y me estimuló para que siguiéramos adelante. Por suerte, no solo se involucró como actor sino también como productor», dijo. Y los elogios para el intérprete no se agotaron ahí: «Ricardo es uno de los mejores actores del mundo, y yo lo admiro. Le estoy muy agradecido, es un placer trabajar con él porque hace todo bien y además son muy divertidos los viajes con él para promocionar la película».
En la categoría en la que estaba nominada, Argentina, 1985 compitió con las mencionadas RRR y Sin novedad en el frente, además de Close (Bélgica) y Decision to Leave (Corea del Sur). Cuando se anunció el título de la producción extranjera ganadora y el protagonista subió al escenario junto al director para recibir la estatuilla, se detuvo frente al micrófono con la alegría a flor de piel. «Muchas gracias, estoy muy orgulloso de este premio», dijo Darín en inglés. Pero enseguida se permitió un mensaje final en castellano, mientras la música de fondo parecía apurarlo para concluir el trámite: «Y para la gente de Argentina, después del campeonato del mundo, esto es una gran alegría. Los quiero». Acción pudo dialogar con el actor sobre el papel que eligió para este momento de su carrera y la complejidad del tema que aborda la película.
¿Qué fue lo que te interesó de Strassera como para que lo quisieras interpretar?
–Bueno, en principio nunca fui muy amigo de la idea de componer un personaje que haya existido en la vida real. Creo que es muy difícil competir contra la realidad, la ficción pierde siempre. Pero en este caso, el verdadero objetivo de este cuento, de esta historia, de este guion, era mucho más importante que los personajes que lo componen. 
¿Por qué te parece que, después de haber sido siempre una figura muy moderada, Strassera decidió jugarse cuando llegó el momento de hacer el juicio contra los militares?
–El espacio de tiempo en el que comprendemos la historia de este juicio, conjuntamente con lo que significó la conformación del grupo de la fiscalía para poder llevarlo adelante, es un momento en el que Julio César Strassera, a pesar de ser un hombre decente y honesto, y que había trabajado durante tanto tiempo en la Justicia, tenía su autoestima muy baja. A mí, en lo personal, me sirvió toda la investigación que hicieron tanto Santiago como Mariano Llinás, los guionistas. Pero en la construcción del personaje una de las cosas más importantes fue la fusión con la sangre joven, con los jóvenes que empiezan a entrar dentro de lo que es la estructura narrativa del guion: traté de reflejar ese entusiasmo un poco generado por la aparición de una nueva generación.


Gabriel Lerman/Desde Los Ángeles

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