Cultura

Hombre orquesta

El tecladista de Los Fabulosos Cadillacs grabó un disco en sociedad con Gigio González, en el que atraviesan los dorados 80 con la compañía de invitados de lujo. El equilibrio entre la banda, sus múltiples proyectos y la actividad en su estudio.


Colección. El músico en su lugar de trabajo, rodeado de teclados y sintetizadores. (Julieta Dorin)

Cuanto más cosas hago, más tiempo libre siento que tengo», dice Mario Siperman. Suena paradójico, claro. Pero lo cierto es que entre sus múltiples actividades, relacionadas mayormente con el trabajo en su estudio El Loto Azul, el histórico tecladista de Los Fabulosos Cadillacs encontró lugar para pergeñar un disco en sociedad con Gigio González. Y es una suerte que haya tenido ese espacio, porque el resultado, bautizado Instrucciones para ver el sol y firmado por Gigio & Spiker, es realmente muy bueno: ocho canciones abrasivas y cargadas de belleza y melancolía, con una lista de invitados de lujo (Vicentico, Sergio Rotman, Flopa, Daniel Melingo, Ariel Minimal, Hilda Lizarazu).
Dice Siperman que la idea de multiplicar tareas sin estresarse la tomó prestada de un amigo que, además de manejar una empresa gigante y ser piloto de un automóvil de la categoría TC 2000, se acerca de vez en cuando a grabar algunas canciones a su estudio. «Fue una motivación importante, porque Gigio llegó para grabar “Eco”, la canción que abre el disco, y al final terminamos armando este proyecto conjunto que nos tiene superentusiasmados. Hay que hacer, hacer y hacer».

Viaje compartido
Instrucciones para ver el sol se presentó oficialmente en noviembre pasado, con un show donde los dos músicos pudieron probar en vivo ese feeling que Siperman asegura que se armó muy pronto en las sesiones de grabación. «Somos personalidades complementarias: a Gigio la tecnología lo tiene sin cuidado, casi que no puede mandar un mensaje por WhatsApp, y es bastante desordenado; yo soy todo lo contrario, me gusta la tecnología y soy prolijo, estructurado. Somos como el ying y el yang. Creo que él se siente feliz de que haya alguien que lo libere de esos problemas que no sabe resolver solo».
El viaje compartido de este disco llevó al dúo hasta los tiempos de una lejana adolescencia, revela Siperman con entusiasmo. «Por más que la música que terminamos haciendo no se parece ni un poquito a la de algunos héroes de la adolescencia como Brian Eno y David Byrne, me parece que hay algo del espíritu de esos artistas en estos temas. No es un disco retro ni nada, pero por alguna razón pienso en esos músicos que adorábamos en los 80. Yo estaba en Los Encargados, con Daniel Melero, que estaba alucinado con Eno. Y Gigio siempre fue superfan de Talking Heads, hasta se parecía un poco físicamente a Byrne en aquella época», recuerda.
En sintonía con esta nueva etapa de hiperactividad, Siperman también prepara, con otro amigo, el guitarrista Gustavo Roca, un disco de versiones en español de temas del mítico Leonard Cohen. Participarán como invitados Cucuza Castiello, Manuel Quieto (La Mancha de Rolando), Nito Mestre, Richard Coleman, Melingo, Adrián Yanzón (Los Pillos) y el periodista Claudio Kleiman, entre otros.
Y seguirá con los Cadillacs, que reaparecen intermitentemente, cuando hay ofertas para hacer shows de escala masiva. «Para la gente que lo ve de afuera es medio inexplicable que unos tipos estén 35 años en un proyecto así, pero para nosotros decir Los Fabulosos Cadillacs es decir nuestra casa», argumenta. «Es un lugar de pertenencia que está siempre, aunque ahora no toquemos tan seguido. Lo nuestro es más grande que una amistad, va más allá de eso. No lo pensamos en términos de carrera. Cuando algún periodista nos pregunta por eso, la idea que me viene a la cabeza es la de estar acelerado para llegar a algún lado o para ganarle a otro. Y yo odio eso. Los Cadillacs desterramos hace rato la idea de que si no hacés todo cuando te va bien, después te viene la mala y cagaste. Ese fantasma ya no existe para nosotros».