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Postal. Una foto de Arnold, que logró obtener ingresos económicos con su cámara. (Daniel Arnold)

Instagram nació en 2010 como aplicación para usuarios de iPhone. Descartada por los profesionales de la imagen en sus inicios al ser considerada poco más que un «chiche» digital, fue creciendo como red social, sumó también video, se expandió a usuarios de celulares con sistema Android y hoy suma más de 200 millones de participantes. Pero Instagram –propiedad del emporio Facebook desde 2012– ha crecido también en la diversidad de sus miembros, que ya incluyen nombres prestigiosos de la talla de National Geographic o Magnum, y en su potencial de vidriera con casos exitosos de fotógrafos nacidos en la plataforma. Facebook y Twitter siguen siendo las redes sociales más activas, pero emprendimientos como Pinterest o Instagram están complejizando el mapa. Instagram hoy es una red con múltiples comunidades (por gustos, ciudades, países), donde usuarios amateur, profesionales y grandes marcas experimentan con su potencial y sus diferentes usos. La revista Time la eligió para la cobertura del huracán Sandy en 2012, y marcas como Victoria’s Secret (más de 4 millones de seguidores) o Nike (más de 3 millones) la utilizan para tratar de instalar tendencias.
Instagram vio la luz en Estados Unidos, pero según los números publicados por la propia plataforma hoy en día el 65% de sus usuarios habitan fuera de sus fronteras y, en total, comparten alrededor de 60 millones de imágenes diarias (el acumulado en estos cuatro años supera los 20 billones). Consultada por Acción, la comunidad de Instagramers Argentina comentó que no hay disponibles estadísticas oficiales desglosadas por país.
No obstante, una cuestión que persigue a las redes sociales para completarlas como «ecosistema» es cómo conseguir que generen ingresos, tanto para sus realizadores como, potencialmente, para los propios usuarios. En 2013, Instagram comenzó paulatinamente a permitir la introducción de publicidad, no sin reclamos por parte de quienes utilizan el servicio. Este año, la mejor promoción para la red ha sido el exitoso caso del fotógrafo neoyorquino Daniel Arnold. Considerado el mejor fotógrafo de Instagram por el influyente blog Gawker, Arnold se vio a inicios de 2014 en una situación económica difícil. Para marzo, su cuenta bancaria contaba con apenas 90 dólares. El día de su cumpleaños decidió anunciar que iba a vender copias en papel autografiadas de cualquiera de sus fotos en Instagram. 24 horas después, los pedidos ya sumaban 15.000 dólares. Según el Pew Research Center, un centro de investigación con sede en Washington, más de la mitad de los usuarios de Internet sube imágenes y alrededor del 20% de los usuarios de teléfonos celulares ya es miembro de Instagram (la mayoría son menores de 35 años). Si tenemos en cuenta que la velocidad de las conexiones de banda ancha va en aumento y que la venta de los dispositivos móviles (tablets y celulares) es la que más creció en los últimos años, Instagram bien podría estar mostrando sólo la punta del iceberg.

Diego Braude

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