Cultura

Intervenciones públicas

Con la ciudad de Buenos Aires como punto de partida, una serie de obras que participan del evento artístico que se lleva a cabo en 16 países de la región indagan en el espacio urbano para plantear temas que rozan la filosofía, la sociedad y el poder.


Dedos. ¿Quién fue?, de Graciela Sacco y los carteles de Andrianomearisoa. (Prensa Bienalsur)

Buenos Aires es la plataforma central de la Primera Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de América del Sur (Bienalsur), un proyecto que intenta desmarcarse de la tradicionales bienales de arte que existen en todo el mundo y se ubica como un territorio experimental: una herramienta de integración regional entre los países del sur del mapa y, también, un laboratorio para pensar los problemas del mundo desde la perspectiva del arte. Organizada por la UNTREF, la Bienalsur es una red que se extiende a lo largo de 84 sedes, en 32 ciudades de 16 países. Y se presenta como un acontecimiento procesual: surge de la idea de convocar a los artistas para iniciar el ciclo que arranca con la germinación de una idea y concluye en la presentación de la obra.
Las imágenes de unas manos que, montadas sobre las paredes del Aeroparque, señalan al transéunte y lo interpelan con una pregunta directa: ¿Quién fue?, título de la obra de Graciela Sacco; pequeños textos poéticos, de letras blancas y fondo negro, que se recortan del caos vehicular de la avenida del Libertador, en Le la tour du monde, del artista Joël Andrianomearisoa, de Madagascar; ventanas ilusorias proyectadas sobre ventanas reales que aluden a un tiempo inmediatamente anterior, obra de Mauricio Dias y Walter Riedweg. Obras de la Bienalsur, en las que los artistas eligieron la cuidad porteña como marco de referencia para hablar sobre las problemáticas que los tocan como habitantes del sur de mundo.

(Prensa Bienalsur)

«La sociedad contemporánea atraviesa un momento de gran fragilidad. Nos sentimos invadidos, tenemos miedo y vemos a un culpable, anónimo, ahí afuera; alguien que nos amenaza», explica Graciela Sacco, representante argentina en diversas bienales, incluidas las de Venecia y de San Pablo. En el Aeroparque,  la artista rosarina pone en escena una interpelación que procura capturar la atención dispersa del ciudadano que transita lugares de circulación masiva, para interrogarlo, con unos dedos gigantes que lo señalan desde unos carteles y le trasladan una pregunta inquietante que rompe el flujo de su pensamiento continuo. «Esos dedos te pueden señalar a vos o a otro. Me interesa ubicar al espectador en ese lugar donde puedo hacerle las mismas preguntas que a mí me angustian», cuenta.

Ideas en tránsito
En Le la tour du monde (o El la gira mundial), Andrianomearisoa señala un recorrido  –marcado por banners con textos, que sitúa en los postes del alumbrado público– que conecta tres puntos de la ciudad: los museos en la avenida del Libertador (Arte Decorativo, Arte Popular y Bellas Artes), la Estación Retiro y el emblemático ex Hotel de Inmigrantes. Los textos reproducen fragmentos de conversaciones que mantuvo con la gente en las calles de Buenos Aires, a los que les preguntó acerca del deseo individual y colectivo. Esos textos apuntan a repensar la construcción pluralista de la cultura ciudadana. «Todos estamos en constante tránsito, somos migrantes e inmigrantes, yéndonos de un lugar a otro, incluso con nuestro propio destino», observa el arquitecto y artista que vive y trabaja entre Antananarivo y París.
Mauricio Dias y Walter Riedweg, dos artistas del video y la performance, que trabajan en Río de Janeiro, presentan Las ventanas del tiempo en el espacio de MUNTREF: una obra que toma como eje las imágenes que registraron con sus cámaras en las calles porteñas. Se trata de vistas del espacio público hechas desde las ventanas de la Casa de Gobierno o el CCK, que instalan un diálogo entre el pasado inmediato y el presente, y se preguntan sobre la percepción histórica y contemporánea del tiempo. «Somos autores en consonancia y convergencia de territorios distintos», dice Dias sobre la Bienalsur, en la que junto con Sacco y Andrianomearisoa abordan temas filosóficos, sociales, políticos para pensar problemas reales en torno a la inmigración, el tiempo, el exilio y el tránsito, y asumen la tarea de llevar el arte al espacio público y viceversa.