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La comedia es peligrosa

Gonzalo Demaría

Trazos satíricos y referencias a la actualidad en el centenario del Cervantes.

Con motivo de la celebración del primer centenario del Teatro Nacional Cervantes, se presenta La comedia es peligrosa, de Gonzalo Demaría, con dirección de Ciro Zorzoli. Se trata de una comedia de enredos, divertidísima, en verso, a imitación de un autor español del siglo XVIII, José de Cañizares, y con muchos trazos satíricos y referencias a la contemporaneidad. La trama transcurre en 1783 (año de fundación del Teatro de la Ranchería, en Buenos Aires, una de nuestras primeras salas), en el marco del Virreinato del Río de la Plata. Un grupo de artistas escénicos pelean por construir una sala y, para enfrentar a representantes de intereses económicos y eclesiásticos que quieren el predio con otros objetivos, deben convencer al virrey. Como todo teatro de base histórica, La comedia es peligrosa remite a una doble temporalidad: alude a los orígenes del teatro y al presente, del que es viva metáfora en las tensiones políticas entre apoyo y desamparo a la cultura. El elenco es amplio y excelente, por orden alfabético: Horacio Acosta, Facundo Aquinos, Paola Barrientos, Julián Cabrera, Julián Cardozo, Roberto Castro, Gaby Ferrero, Andrés Granier, Milva Leonardi, Javier Lorenzo, Martín Lups, Sergio Mayorquin, Mariano Mazzei, Iván Moschner, Pablo Palavecino y Julián Rodríguez Rona. Por un lado, La comedia es peligrosa es un gran homenaje al teatro nacional y a la labor infatigable de los artistas y trabajadores escénicos, que luchan por vocación contra viento y marea; por otro, en tanto «vodevil virreinal», combina lo histórico y lo festivo de acuerdo con la ocasión para la que fue compuesto. En este sentido, la pieza recuerda vivamente la imagen de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza en su empeño por construir el Cervantes, que abrió sus puertas el 5 de septiembre de 1921. Todos los rubros artístico-técnicos tienen un desarrollo magnífico: escenografía de Diego Siliano, iluminación de Eli Sirlin, vestuario de Julio Suárez, música de Marcelo Katz y coreografía de Cecilia Argüello Rena.


Jorge Dubatti