Cultura | NOÉ JITRIK (1928-2022)

La escritura en el centro

Docente, ensayista, poeta y novelista, dejó una obra tan vasta como variada que fue reconocida a nivel local e internacional. Literatura y política.

Libros. En su producción se destacan los poemas de «Addio a la mamma», los textos críticos sobre Lugones y Quiroga y el reciente «Un círculo».

TÉLAM

Cuando Noé Jitrik regresó a la Argentina en 1987 luego de su exilio en México, iniciado en 1974 ante las amenazas de la Triple A y de la dictadura cívico-militar, muchos de quienes lo conocíamos por lecturas pudimos establecer un contacto directo a través de la participación en sus conferencias, cursos y clases. Y estos no eran sino la continuación de una actividad desarrollada inclusive en la Universidad Autónoma de México, que en el país se había iniciado varias décadas antes en las Universidades de Buenos Aires y Córdoba, además de los tres años que trabajó en Besanzon (Francia).
Ocupó enseguida el cargo de profesor titular de Literatura Latinoamericana II en la UBA y se incorporó al CONICET como investigador principal. Iniciada la década del 90, se hizo cargo de la dirección del Instituto de Literatura Latinoamericana de la UBA, que sostuvo sin pausas hasta el final. Allí promovió la investigación a través de reuniones y jornadas anuales, dirección de tesis doctorales y publicación de revistas como SyC y Zama, a la vez que continuó la actividad académica desarrollada en el postgrado, por ejemplo en la Maestría en Literatura Hispanoamericana.
A partir de 1998 emprendió la tarea de dirigir una Historia crítica de la literatura argentina, doce tomos publicados por la Editorial Emecé en los que participaron numerosos escritores e investigadores. El monumental trabajo se convirtió en una referencia tanto en el país como en el extranjero, si se tienen en cuenta las citas y las reediciones.
A la par prosiguió con sus libros (poemas, ensayos, narraciones), que se sumaban a los tempranamente publicados, entre ellos Feriados (1956), El año que se nos viene y otros poemas (1959), Addio a la mamma, Fiesta en casa y otros poemas (1965); los relatos La fisura mayor (1967), Fin del ritual (1981) y sobre todo los ensayos Leopoldo Lugones, mito nacional (1960), Horacio Quiroga. Una obra de experiencia y riesgo (1960), Procedimiento y mensaje en la novela (1962), Horacio Quiroga (1967), Muerte y resurrección de Facundo (1968), El 80 y su mundo (1968), La novela futura de Macedonio Fernández (1973), Producción literaria y producción social (1975), El mundo del ochenta (1982) y La memoria compartida (1982). De este último se destaca su excelente estudio sobre «Alturas de Machu Picchu» de Pablo Neruda.

Trabajo intelectual
La variedad de su producción se centraba para Jitrik en un concepto que desarrolló a partir de su propia experiencia y de las lecturas de las teorías estructuralistas y postestructuralistas: la escritura. Esta, que no casualmente comenzó para él con la poesía, le permitió abordar con eficacia los distintos géneros y formatos que la pusieron de manifiesto. Su libro de poemas Addio a la mamma obtuvo en 1965 una mención del Premio Casa de las Américas, y desde entonces quedó vinculado a la institución cubana como colaborador de la revista, integrante de jurados y partícipe de eventos.
La actuación internacional de Jitrik fue amplia: además de ser una referencia en América Latina, llegó también a Estados Unidos y a varios países europeos. Obtuvo así reconocimientos importantes, entre ellos el de Caballero de las Artes y las Letras de Francia, Doctor Honoris Causa de la UBA y de la UNAM, el Premio Xavier Villaurrutia o el Henríquez Ureña. 
Infatigable, simultáneamente a sus tareas universitarias y a los nuevos títulos que iba sumando a su ya extensa obra, se volcó también al periodismo. En ese marco se inscriben sus contratapas para Página/12, donde confluían su pensamiento como ensayista y su cualidad literaria en las publicaciones periódicas.
Tal vertiente había empezado en 1953 en la revista Contorno junto a David e Ismael Viñas, Juan José Sebreli, Adolfo Prieto, Ramón Alcalde, Oscar Masotta, León Rozitchner y Carlos Correa, el destacado grupo de intelectuales que logró una resonante intervención crítica. Es destacable también su pertenencia a la revista Zona de la poesía americana con referentes como Francisco Urondo.
Entre sus libros más recientes se cuentan los ensayos Temas de teoría. El trabajo crítico y la crítica literaria (1987), La selva luminosa, ensayos críticos (1987-1991) (1993) e Historia e imaginación literaria (1995). Y también las novelas Citas de un día (1992), Mares del sur (1997), El evaluador (2002), Long Beach (2004) y Tercera Fuente (2019), hasta llegar a la que pudo presentar este año, Un círculo. Por si fuera poco, ha dejado dos inéditos a publicarse póstumamente.
Su actividad política lo llevó a ocupar un cargo durante el Gobierno del presidente Arturo Frondizi; en México se desempeñó como Secretario del Comité Argentino de Solidaridad entre 1977 y 1983 y participó activamente en campañas de solidaridad con los perseguidos políticos junto a su compañera de toda la vida, la escritora Tununa Mercado, con la que tuvo dos hijos, Oliverio y Magdalena. Esposo y padre, fue siempre un hombre de familia dedicado a escribir. Había nacido en Rivera, provincia de Buenos Aires, en 1928 y la muerte lo sorprendió como de costumbre, trabajando, cuando un accidente cerebrovascular le impidió continuar los seminarios que estaba dictando este año en Pereira, Colombia. 


Susana Cella