Cultura | IMÁGENES POPULARES

Maradona vive

Con el duelo colectivo de fondo, la figura del ídolo del fútbol se multiplica a través de libros, murales, fotografías, videos, series y podcasts.

Ícono. El mural dedicado al astro de la pelota en la calle Aristóbulo del Valle, en La Boca.

GUIDO PIOTRKOWSKI

Del podcast a la instalación, del libro al programa de software, de la fotografía a la serie de televisión, la presencia de Diego Armando Maradona se multiplica a partir de su muerte en diversas manifestaciones culturales. La recopilación de frases, el hallazgo y la producción de nuevas imágenes y las investigaciones y análisis en torno a su vida inscriben el dolor por su pérdida y, al mismo tiempo, indagan en la significación de su figura y en los valores que lo rodean como referente.
«Hay un archivo en construcción al calor del duelo, una trama más amplia que la de la palabra porque incluye imágenes, gestos, tonos de la voz», dice Mara Glozman, profesora de la Universidad Nacional de Hurlingham e investigadora del CONICET. Glozman fue una de las participantes en el ciclo de videos Las verdades del 10, organizado por el Museo del Libro y de la Lengua, donde distintos intelectuales analizaron frases ya célebres de Maradona como «Le toma la leche al gato», «Más falso que un dólar celeste» o «Se le escapó la tortuga».
«El duelo está transitándose. La característica más importante de los referentes colectivos como Maradona es ese lugar oscilante, que hace que uno los sienta lejanos y a la vez muy cercanos e íntimos. Maradona fue inalcanzable, pero cada vez que aparecía en algún lugar la reacción era de inmediatez, en el sentido de que ocurría sin mediación», señala el filósofo Darío Sztajnszrajber.
El proceso en curso, agrega el pensador, «no es un duelo colectivo en términos abstractos, sino singular para cada una de las personas a las que la referencialidad de Maradona impactó y sigue impactando». Para Glozman, «en el duelo con y por Maradona se juegan muchos de los duelos que transitamos en el presente: su figura trae un registro corporal de la alegría que genera comunidad y en ningún momento pierde la sensación de la vida».
Coguionista de Maradona: sueño bendito, la flamante serie de Amazon, Silvina Olschansky apunta otro aspecto en las representaciones del ídolo: «En Argentina y en Italia hizo cosas importantes para pueblos muy necesitados de sentirse apoyados, elegidos. Maradona dio una esperanza que se necesitaba en ambos lugares. A cada uno le pasa algo distinto con él».
El ingenio que lo caracterizaba está registrado en frases ya incorporadas al lenguaje popular. «Maradona pertenece a una época en la que los protagonistas del fútbol hablaban con el periodismo; ahora, con las redes sociales, ya no existe la necesidad de un interlocutor presente. Además, tenía talento para declarar», dice el periodista Andrés Burgo, coautor con Marcelo Gantman de Diego dijo. Las mejores 1.000 frases de toda la carrera del 10. «No hablaba con el típico cassette del jugador de fútbol», apunta Glozman, que destaca la importancia de escuchar más que de leer las frases, para captar tonos y modos de hablar también significativos. «No pensaba en el efecto que iba a generar ni en la cantidad de favs, likes o retuiteos. No era el marketing político de la comunicación, ponía en juego aquello en lo que creía», agrega.
«Más allá de cómo rompió los moldes del deporte, lo que decía, su forma de posicionarse frente a los poderes, su empatía social, lo transformaron en una figura más allá del fútbol», destaca Burgo, también autor de El partido. Argentina-Inglaterra 1986, reconstrucción de un hito «que se agiganta con el paso del tiempo», como fue el triunfo que abrió paso al último título de una selección nacional en un campeonato del mundo.
Sztajnszrajber destaca al respecto «una dimensión simbólica, identitaria, donde Maradona encarnó valores, posicionamientos, lugares de enunciación; a través del fútbol, terminó representándose una manera de relacionarse con el mundo». No obstante, aclara, «nunca hablar de fútbol es solo hablar de fútbol, porque también entran en juego otras variables».

Estirpe mesiánica
Constelación M10 propone «un paseo a través de diversos contenidos digitales» para retomar el relato de Víctor Hugo Morales en el segundo gol a los ingleses, cuando surgió la frase «barrilete cósmico» y la pregunta «¿de qué planeta viniste?», en aquello que definió como «la jugada de todos los tiempos». Realizado por el Ministerio de Producción e Innovación Tecnológica de la provincia de Buenos Aires, reúne dos podcasts y, entre otros, el Proyecto Pelusa, recopilación de fotos que la gente se sacó con Maradona, la acción colectiva Santa Maradona, por la cual se instalaron 130 altares en distintos puntos del país, y el libro Todo Diego es político, compilación de trece ensayos de mujeres.
La producción de esos contenidos puede vincularse con la celebración de los 35 años del triunfo contra Inglaterra en el mundial de México. «Fue el intento de recorrer de otra forma lo que convirtió a Maradona en ídolo y de tratar de olvidar lo malo, con relación a cómo murió. Con el tiempo va a despejarse la novela que rodea su vida», plantea Olchansky. A partir de este año, además, el Día del Futbolista Argentino pasó a celebrarse el 22 de junio, fecha de aquel encuentro.

POSTALES. Publicaciones, sentencias, Nazareno Casero en la piel del 10 y el Proyecto Pelusa.

PRENSA

«Durante mucho tiempo ese partido estuvo a la zaga de la final, pero con las nuevas tecnologías, el relato de Víctor Hugo que empezó a masificarse y la reinvención que hizo el propio Maradona, poniéndole una arista bélica en relación con la guerra de Malvinas, se está generando un fenómeno», dice Andrés Burgo.
La figura del gran capitán comenzó a proyectarse después de aquel Mundial. «En México 86 se consagra como futbolista y empieza su pelea con la FIFA; era un rebelde en una posición en la que resultaba más cómodo callarse la boca», agrega el periodista. Si bien «puso en autos a la gente de lo que era la vida del futbolista cuando empezaba el negocio millonario con el fútbol –sostiene Olchansky–, intentó ir contra el sistema pero no lo pudo sostener. El trato que recibió del mundo del fútbol fue injusto, sobre todo cuando se retiró y tuvo una época muy oscura en la que nadie confiaba en él».
Glozman recuerda la participación de Maradona en el movimiento No al ALCA, el encuentro con Fidel Castro y su apoyo a movimientos populares. «Todo eso lo pone a jugar en un registro sensible. No es solamente una posición intelectual, de una declaración. No especulaba con los efectos de lo que decía o con las personas con las que se mostraba», dice. Y esa actitud «le da algo muy singular en una época en la que todo parece muy medido, muy monitoreado, como en los estudios donde se mide cada frase en función de los efectos en las redes sociales: Maradona nos da un respiro de ese cálculo».
El lugar del ídolo volvió a reafirmarse durante los festejos por la Copa América que la selección argentina ganó en Brasil. «La multiplicación icónica de sus apariciones, desde las redes hasta los jugadores haciendo alusión a su presencia, a su contención, a su cuidado, lo colocaron en el lugar de una figura angelical, alguien que velaba por el equipo», señala Sztajnszrajber. «Obviamente tiene que ver con lo que representó en vida. Y después de su muerte sigue teniendo una especie de estirpe mesiánica, la de alguien que nos salva en el último minuto, lo que uno sentía cuando él jugaba: podía hacer lo imposible».
Sztajnszrajber cita un texto de Friedrich Nietzsche, donde el filósofo alemán dice que «Dios murió, pero sus sombras todavía nos cubren. Y hay algo de eso con Maradona, con el eco de esa muerte». El lugar que ocupa en la cultura puede explicarse por sus posiciones como deportista: «Así como con su gambeta esquivaba a los jugadores rivales, Maradona siempre logró escabullirse de ese mundo del fútbol que intentó cooptarlo y nunca lo logró. Esa referencialidad que logra es única y muy fuerte, ni más ni menos que la sensación de libertad».


Osvaldo Aguirre