Cultura

Memoria sonora

El guitarrista preside el INAMU, el órgano que defiende los derechos de los músicos e impulsa iniciativas como la Ley de Cupo Femenino. Después de promover la remasterización de discos de Serú Girán, lanzará una grabación inédita de Invisible.

En marcha. Con diversos logros y proyectos, Boris tiene mandato por dos años más. (Jorge Aloy)

Diego Boris terminó 2019 contento. La entidad que preside desde 2014, el Instituto Nacional de la Música (INAMU), encabezó una movida que, además de alcanzar un rebote mediático inédito, fue un acto de justicia poética: a 40 años de su publicación, reeditaron La grasa de las capitales minuciosa y totalmente remasterizada. El segundo disco de Serú Girán, de 1979, fue además uno de los más castigados por las discográficas, que lo han reeditado siempre de una manera desdeñosa y sin la autorización de los músicos.
La defensa de los derechos y la formación de los músicos son algunas de la razones de ser del INAMU. «La reedición de La grasa de las capitales es de alguna manera una segunda instancia de la recuperación del catálogo de Music Hall. Eso fue en 2016, un paso importantísimo. La empresa había quebrado en 1994 y desde entonces los fonogramas estaban inhabilitados para ser reeditados. Lo que hicimos fue darles a los propios intérpretes y músicos la administración de esos fonogramas. Lo interesante es cuando hay compromiso, y el de los Serú Girán fue total. Pedro Aznar se puso al frente y se hicieron cuatro remasterizaciones diferentes: una para vinilo, otra para cd, otra para subir a streaming y otra para la descarga digital», se entusiasma Boris.
El fotógrafo de la sesión de la tapa que parodia a la revista Gente, Rubén Andón, otorgó además fotos inéditas de esa jornada. La reedición de La grasa de las capitales fue una de las grandes noticias del año pasado. «Y para 2020 tenemos pensado hacer exactamente lo mismo con el disco debut, Serú Girán. Y ya apuntamos a otros dos álbumes fundamentales de nuestro rock, que cada uno a su manera marcó a una generación: el de PorSuiGieco y Rockas vivas, de Zas».

Experiencias compartidas
El INAMU es un órgano federal producto de la Ley Nacional de la Música, que se aprobó en el año 2012. Tiene seis sedes en todo el país, y en 2019 logró una ley fundamental: la llamada Ley de Cupo Femenino. La conquista fue uno de los desvelos de Celsa Mel Gowland, vicepresidenta de la entidad hasta 2018. La norma garantiza el acceso de artistas mujeres a los grandes eventos de música en vivo. También, dice Boris, «fue importante la ley que determina la enseñanza del folclore en las escuelas, y todas las medidas que estamos promoviendo para la seguridad de los músicos, como la prevención de los riesgos escénicos».
Tiene mandato por dos años más. Mientras muestra las instalaciones del primer piso recién adquirido de un edificio frente a la Plaza Congreso, enumera todo lo que queda por hacer. Pero se detiene en un viejo deseo y a su vez un secreto a voces: que este año se va a editar un disco en vivo inédito de Invisible. La deferencia con el periodista revela la condición de músico de Boris. Se apasiona con la idea de compartir un tesoro. Se sienta ante una computadora, maniobra el ratón y después de un doble clic se escucha, diáfana y hermosa, la voz de Luis Alberto Spinetta: «Temprano el durazno, del árbol cayó…».
«Tenemos esta fantástica grabación en vivo de un concierto de Invisible, de 1975, en el Teatro Coliseo», cuenta. «Es del archivo extraordinario de Carlos Melero. Invisible estaba presentando el disco Durazno sangrando. Fijate cómo se escucha». El sonido es óptimo. «Yo creo que cualquier músico que se precie tiene que escuchar este material. Es una clase magistral de cómo se prepara un concierto en vivo. Va a salir a mediados de año. ¿Podés creer que a ninguna discográfica le interesó este material? Bueno, con La grasa de las capitales pasó lo mismo. A nadie parece importarle la memoria musical. El INAMU intenta remediar esa triste amnesia».