Cultura | Diversidad de género en los medios

Nuevas comunicadoras

Históricamente marginadas, trans y travestis conquistan espacios en la prensa escrita, la radio y la televisión. Las luchas colectivas, la reivindicación LGBTIQ y el papel de la educación, algunas de las claves de su visibilidad dentro del periodismo.

Pionera. En marzo del año pasado, Zurco se convirtió en la primera conductora trans del noticiero central de la Televisión Pública. (Prensa)

En el mismo año en el que Florencia de la V abría su «Pelu» por Telefé, Diana Zurco le decía adiós a la cadena de peluquerías donde había trabajado más de 7 años para perseguir su vocación desde que era adolescente: estudiar locución en el ISER. Corría el 2012, un año decisivo para la población trans a partir de la sanción de la Ley de Identidad de Género, y Diana comenzaba una trayectoria que marcaría varios hitos. El último de ellos, por ahora, es haberse convertido, en marzo de 2020, en la primera conductora trans de un noticiero de un canal central como la Televisión Pública.
Otras figuras como Alejandra Malem, Valeria Licciardi, Claudia Vásquez Haro, Costa y Lizzi Tagliani también se posicionan como exponentes de la visibilidad trans en medios de comunicación masivos, desde sus roles de columnistas, panelistas o humoristas en prensa gráfica, ciclos de radio y tele. Si bien aún queda un largo camino por recorrer, su presencia en el ecosistema periodístico parece dar cuenta de un proceso de cambio, con correlatos en campos disímiles como la política, la literatura, la producción audiovisual y el deporte. Es el fruto de la larga lucha que viene dando el colectivo travesti trans, así como de una sociedad que está mutando hacia el reconocimiento de derechos y la inclusión.

Pioneras
«Empecé a los 32 años, me hubiera gustado empezar de más chica. Pero bueno, después del secundario entré a trabajar en un salón de belleza. Remarquemos que la Argentina era otra 25 años atrás, con la falta de acceso al trabajo para las personas trans, que sigue siendo un tema difícil», cuenta Zurco en diálogo con Acción. Refiere al momento en que comenzó sus estudios, que tres años después finalizaría con un doble título bajo el brazo: el de locutora nacional, pero también el de ser la primera egresada trans del ISER.
En aquel pasado de marginalidad y estigmatización emergió en el mundo del espectáculo Cris Miró, vedette, actriz y bailarina, quien en los 90 hizo visible por primera vez el tema de las identidades trans en los medios locales. «El lugar desde el que irrumpieron tanto Cris Miró como Florencia de la V fue transcendental en este derrotero. Su llegada cacheteó a la sociedad y mostró a una minoría, hasta entonces “escondida”, con talento, con altura. Su sola presencia ya era garantía de algo distinto, se advertía», rememora Malem, periodista y columnista de Esto recién empieza por C5N, sobre dos personajes que sin duda contribuyeron en gran medida a allanar el camino a quienes vendrían luego.
Para Valeria Licciardi, columnista en el canal de noticias IP y colaboradora en el suplemento Soy, de Página/12, no es casualidad que en un comienzo muchas se hayan volcado al mundillo artístico y a la industria del entretenimiento. «Creo que muchas mujeres trans de mi generación, por no decir todas, queríamos ser actrices. Un poco porque fuimos y somos artistas del disfraz, y además porque en el teatro encontramos un lugar de arribo, de protección, también un laboratorio personal», opina.
Además de comunicadora, Licciardi es bailarina: en 2015 participó del reality show Gran Hermano. «Me han llegado a decir que mirando el programa se animaron a decirles a sus padres y amigos lo que les pasaba. Si bien fui consciente de que estaba haciendo terrorismo televisivo, no tomé dimensión de lo que se estaba produciendo en esos hogares donde la tele entra sin pedir permiso», recuerda.

En ascenso
Para la escritora y periodista Ana Fornaro, una de las razones por las cuales la participación trans en los medios se fue ampliando y diversificando en los últimos tiempos mucho tiene que ver con la posibilidad de acceder a espacios de enseñanza como, por ejemplo, el Mocha Celis, primer bachillerato para personas trans en el mundo, fundado en 2011 en el barrio porteño de Chacarita. «Lamentablemente, hasta no hace demasiado, no había muchas personas trans con formación porque no accedían a la educación. A partir de la Ley de Identidad de Género, fueron más las que pudieron capacitarse», considera la cofundadora y codirectora de Agencia Presentes, medio regional especializado en temas de géneros y diversidades.
Otro motivo que encuentra Fornaro es la relevancia que ha ido adquiriendo la cuestión de lo LGBTIQ. «Cuando nació Presentes, en 2016, no había estallado el tema, que ahora está súper en agenda. Los medios hegemónicos se hacen eco porque se dieron cuenta de que se trata de una porción de la población muy grande y que le tienen que prestar atención. Se ha ido generando un efecto contagio positivo. Lo de Diana al frente del informativo de TV Pública es algo muy importante, es un gesto político de este Gobierno», observa.

Columnista. Malem en la pantalla de C5N. (Prensa)

En ese sentido, Zurco, que también es locutora en Radio Ciudad desde 2015, dice ser muy consciente de la coyuntura actual. «Me han planteado varias veces: “Diana, ¿por qué resaltan lo trans en los títulos? Si sos una profesional”. Yo sé quién soy y sé que soy parte de un proceso, de una sociedad que está cambiando, que está reconociendo derechos. Ser un engranaje de un motor está buenísimo», reconoce.
«Es un tema de justicia económica, social y laboral. Las personas trans tienen que tener inserción en todos los espacios, entre ellos los medios de comunicación», afirma Sandra Chaher, comunicadora y docente universitaria, directora de la Asociación Civil Comunicación para la Igualdad. «Otro aspecto que es central también es que no hay mejor manera de hablar de un colectivo, cualquiera sea, que a través de la voz de sus mismas, mismos y mismes protagonistas. Con lo cual la mejor manera de tener una perspectiva sobre temas trans en un medio de comunicación es a través de las mismas personas que integran la comunidad», añade.
Para lograr una verdadera equidad, resulta igualmente necesario que los miembros del colectivo trans no queden encasillados, sujetos a comunicar pura y exclusivamente acerca de la cuestión identitaria. «Yo quiero ser amplia, aperturista, por eso en el noticiero no solamente toco temas de género. Esa es una manera de llevar a la práctica la integración», sugiere Zurco. Reflejar las buenas prácticas y noticias y sumar nuevas representaciones al imaginario social, superando las rancias asociaciones con el crimen y el sistema prostibulario, es otro de los desafíos que tienen por delante los medios.
Tanto Zurco como Malem y Licciardi coinciden en destacar el esfuerzo colectivo y la incansable labor de las activistas trans como un factor clave que les posibilitó emprender sus propias búsquedas. «Nadie nos ha regalado los espacios conquistados, los hemos conseguido a base de luchas históricas, de compañeras que han dejado su vida pateando puertas, golpeando escenarios a los que nunca hubiéramos accedido si no hubieran existido antes organizaciones que marcharon para visibilizar nuestras existencias, nuestros cuerpos», expresa Malem. Como eslabones de una larga cadena, reivindican el pasado, celebran el presente y confían en un futuro plenamente diverso y plural.


Inés Moguillanes