Cultura | TEMPORADA TEATRAL 2022

Nuevo escenario

Después de un año irregular que recién en los meses finales evidenció una mejoría, las salas de Buenos Aires, Mar del Plata y Carlos Paz apuestan al verano.

Oferta variada. La Pilarcita y Sex, dos de las obras que se exhiben durante el verano.

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Adiferencia de lo que sucedía doce meses atrás, cuando el panorama estival se presentaba penumbroso, la temporada teatral de 2022 en Buenos Aires, Mar del Plata y Carlos Paz asoma con un reverdecer en el horizonte. ¿A qué se debe el optimismo de los protagonistas al considerar la respuesta del público? ¿No quedaron secuelas a la hora de meterse en un espacio cerrado mientras el COVID sigue acechando? Actores, directores y productores le explicaron a Acción por qué creen que la actividad «explotará» en las tres clásicas sedes veraniegas.
«Los últimos meses de 2021 fueron como un despertar, un volver a nacer, que tapó buena parte de lo triste que había sido el año», grafica Diego Gentile, uno de los protagonistas de Dígalo con mímica, una pieza de las que funcionaron mejor en términos de reanudación y que en enero volverá al Mutiteatro. «Confío en que será una temporada próspera, con mucho movimiento en Mar del Plata, Córdoba y Buenos Aires, donde el teatro siempre es “el plan”. La gente se anima a volver a las salas porque los distintos aforos demostraron que son seguras, que siempre pusieron el énfasis en el uso del barbijo y la distancia social».
La actriz Laura Oliva, que en febrero debuta como dramaturga con El recurso de Amparo en el Centro Cultural 25 de Mayo, aguarda el momento con muchas expectativas. «No queda otra», dice. Oliva cuenta que hace un ejercicio diario que consiste en no dejarse «atrapar en esta constante situación de peligro en la que se vive desde hace dos años en todo el mundo. Creo que es nocivo estar pensando qué va a pasar mañana, qué ocurrirá con los planes a futuro. Soy una artista muy cerebral, por eso hago el esfuerzo de tener pensamientos positivos y me digo que pese a todo seguiremos adelante según lo planeado. Bastante tenemos los actores con nuestros temores e incertidumbre como para que el COVID y sus variantes nos tengan acorralados», señala.
Fiel a su estilo, José María Muscari vaticina que la temporada teatral, que ya puso primera, será «potente y explosiva». «Si bien la pandemia persiste, hay en la gente unas ganas de vivir emociones, de reír y llorar, de entretenerse, después de casi dos años en los que la angustia y el dolor fueron los protagonistas de una obra espeluznante. Por eso creo que el teatro tiene una gran responsabilidad y una oportunidad que no puede desperdiciar», subraya el autor y director de Perdida mente y Sex, que contará con dos puestas en escena, una en Carlos Paz y la otra en Buenos Aires.
Muscari expresa su confianza hacia el espectador local, «que es un consumidor nato de teatro. Si no pensara que la gente nos va a acompañar, no armaría tres elencos dignos de la alfombra roja». Meticuloso, también está al tanto del movimiento turístico. «Mucha gente que pensaba irse a Brasil o a Uruguay apostará a la Costa Atlántica, a Córdoba y la gente del Interior vendrá a Buenos Aires. Y una cosa lleva a la otra: el teatro está ahí, es la salida obligada». En cuanto a los protocolos, dice que «el teatro es el único lugar que sigue manteniéndolos a rajatabla, a diferencia de los bares, restaurantes, discos, canchas o recitales, en los que no me siento para nada seguro porque hay más gente que la permitida y sin barbijo».

Optimismo y cuidados
El productor Carlos Rottemberg piensa con austeridad y considera que «el primer objetivo será recuperar el brillo que supimos conseguir». Y con un poco más de envión, agrega que «Mar del Plata tiene la posibilidad de ser la gran vidriera nacional pospandemia. Sueño con una multitud de veraneantes en La Feliz y, de acuerdo con mi experiencia, siento que a la ciudad le quedan fuerzas y le sobran necesidades». Rottemberg tendrá ocho espectáculos en la costa, entre ellos Bossi Comedy Tour, Dos locas de remate, Casi normales y Rotos de amor. El productor destaca el repunte de público experimentado en los últimos meses de 2021. «Si nos esforzamos en cuidar los protocolos para fortalecer esa confianza que venimos construyendo, las cifras pueden ser importantes. Mi leit-motiv es: “Espectador que va al teatro y se siente seguro, espectador que volverá”».

Programación estival. Perdida mente, Imprenteros, El recurso de Amparo y Brujas, algunas de las apuestas atractivas de la cartelera.

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El optimismo también marca el semblante de Juano Villafañe, director artístico del Centro Cultural de la Cooperación. «El exitoso proceso de vacunación habilita a pensar que todo 2022 será muy bueno. Vimos que el público ha regresado sin temores, rápidamente se dio cuenta de que las normas sanitarias se cumplían con responsabilidad, lo que generó una confianza que resulta clave. No obstante, hay que ser prudentes, cuidarse y seguir aplicando las condiciones que regulan el trabajo artístico durante la pandemia».
Históricamente el CCC se tomaba un receso entre diciembre y febrero, pero el éxito que arrastra Habitación Macbeth, el unipersonal de Pompeyo Audivert, hará que sus puertas vuelvan a abrirse el 15 de enero. «Hemos centralizado toda la programación del verano en una sola pieza debido a la gran convocatoria. Es un suceso inusual que nos ha hecho cambiar esa tradición y modificar el sistema de programación de nuestras salas», cuenta Villafañe.
Exultante, el productor cordobés Aldo Funes anuncia que «Carlos Paz vivirá lo que nunca en su historia teatral. Será un récord de obras y de gente, porque estamos convencidos de que el turista va a decir presente. ¿Qué ofrece la cartelera? Vamos a estar cerca de las 50 puestas teatrales, con nombres propios de la talla de Flavio Mendoza, Pablo Rago, Iliana Calabró, Adriana Brodsky, Germán Kraus, Cristina Alberó, Chiqui Abecasis, Georgina Barbarossa, Pachu Peña, Diego Ramos y Viviana Saccone. El 90% de los espectáculos son comedias, porque este verano la sonrisa y el pasarla bien serán sinónimos de la villa. Y el costo de las localidades será razonable, no más allá de los 2.000 pesos por entrada».


Javier Firpo