Cultura | LITERATURA VÍA INSTAGRAM

Poesía en red

Después de alcanzar a un creciente número de seguidores en la plataforma, la obra de una nueva camada de autores locales se publica en formato libro.

Escribir en verso. Tomás Rosner, Leandro Gabilondo y Mercedes Romero Russo.

Las tensiones entre géneros literarios y redes sociales siempre refieren a un ámbito de circulación y a los sistemas de validación que entran en juego. En este sentido, la mirada sobre la poesía que se publicaba en Instagram era de recelo, hasta que estos textos comenzaron a cosechar «likes», que no dejan de ser una suerte de aprobación en el mundo virtual. Y la presencia de los versos se fue haciendo cada vez más notoria en la plataforma, que se volvió un territorio expansivo y receptivo para el género, sobre todo en tiempos de pandemia.
En ese escenario algunos nombres aumentaron su número de seguidores con la simple acción de compartir sus poesías. La atención recayó entonces en los llamados «instapoetas». Tanto fue así que la multinacional Penguin Random House decidió lanzar una colección, Zona Breve, para que este material llegara al papel. Tiene sentido preguntarse si algo cambió en la escritura de poesía a partir de la popularidad que encontró a través de Instagram.

Ventajas y riesgos
La escritora Mercedes Romero Russo, que cuenta con más de 200.000 seguidores en Instagram, dice que «el advenimiento tecnológico aceleró algunos procesos que antes tenían ciclos de vida mucho más prolongados. Las redes sociales, con todas sus desventajas de orden narcisista y capitalista, democratizan. Los poemas que antes veían la luz por medio de una editorial y de formadores de opinión, hoy encuentran su espacio en la virtualidad. Basta con que resuene en el lector para ser compartido».
Para el poeta, docente y abogado Tomás Rosner, «la ansiedad de la época terminó favoreciendo al género en tanto texto breve. Leer un poema lleva solo unos minutos y te puede cambiar el día. Por otro lado, si te dan ganas de escribir, el proceso parece más tentador que emprender la tarea titánica de desarrollar una novela». Por otra parte, Rosner señala que el «rol de la plataforma es central. Hasta hace un tiempo estaba plagada de fotos de animales domésticos, cupcakes y personas mostrando lo lindas que son, pero la poesía fue ganando espacio. Sin embargo, como generación de poetas, creo que tenemos que identificar que ahí también hay un riesgo: una escritura al servicio de la cosecha de likes nos puede condicionar».
El poeta Leandro Gabilondo no cree que la novedad «haya cambiado de ningún modo la escritura de poesía. Sí considero que, sin buscarlo, abrió un espacio de difusión que logró expandir posibilidades de nuevas lecturas. No es ni mejor ni peor, es una herramienta que está al alcance de manera muy simple. Y gratis. A eso lo aprovechan personas de todas las edades, no solo jóvenes. Como escribió alguna vez el poeta Rodolfo Edwards: “La poesía/ son barquitos de papel/ anclados en un puerto de verdad”».
Nombres reconocibles en IG como los de Alejandro Chuca, @BleuMinette, Maru Leone, Maia Tarcic, Carolina Peralta y Valeria Sampedro hicieron posible el desplazamiento de la virtualidad al papel. Según Romero Russo, «Penguin como editorial persigue dos objetivos: ofrecer propuestas que la gente ya está leyendo por sus propios medios, y contemplar los nichos en auge que se presentan como un potencial mercado. Es bastante lógica la idea de una colección de escritores que tengan cuentas fuertes en Instagram».
Llegados a este punto, conviene pensar a la plataforma como un terreno propicio para generar nuevas posibilidades alrededor de las experiencias poéticas que aún no están canonizadas ni tampoco empezaron a ser estudiadas por la institución académica. «En estas épocas de crisis de la experiencia donde todo se interrumpe a cada segundo, me parece que hay algo valioso en el decir en voz alta, en convocar a la escucha», destaca Rosner. «Me interesa la poesía oral y en ese territorio Instagram es receptivo con los videos que comparto. Es como dijo la poeta Mirta Rosenberg: “Cuando los tiempos son adversos para la humanidad, la poesía crece”».


Walter Lezcano