Cultura

Radio a demanda

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Desde los grandes medios hasta los conductores especializados en contenidos específicos como las series, la tecnología, la astrología o la sexualidad apuestan por un formato que, en tiempos de pandemia, conquista a un número cada vez mayor de oyentes.


Voces. Gnecchi, Pérez Vizzón y Aiello analizan la nueva forma de comunicación. (Prensa)

Con programas de radio que hablan, una y otra vez, del coronavirus, con la vista cansada de la exposición permanente a las pantallas, los podcasts se han convertido en una buena alternativa en estos meses de pandemia. Y eso explica en parte su crecimiento exponencial, tanto en términos de demanda como de producción.
Las grandes empresas de medios del mundo –desde el diario The New York Times a La Nación, pasando por la BBC de Londres– cuentan con podcasts propios. En la aplicación Spotify, en tanto, cada vez se ofrece más material en ese formato, sobre temas tan diversos como cine, series, fútbol, literatura, tecnología, filosofía, economía, salud y hasta teorías conspirativas. Los hay para todos los gustos.
Cuando todo comenzó, allá por 2005, las producciones eran amateurs y de escasa calidad sonora, pero cuando los podcasts dejaron de ser archivos descargables y el streaming hizo más fácil su escucha, comenzaron a profesionalizarse. Los «podcasteros» empezaron a invertir en consolas y armaron estudios en sus casas para competir con la tecnología de los medios.
«Comenzamos a producir podcasts en 2017 y superó nuestras expectativas, porque de repente se nos acercaba gente en eventos o en charlas que nos conocía por los podcasts y nunca habían leído un texto, que es nuestro expertise. Ahí nos encontramos con una audiencia nueva: más joven, inquieta, con otro tipo de intereses», dice el director de Anfibia Podcast, Tomás Pérez Vizzón. El fenómeno ha llevado al equipo de la revista Anfibia a brindar una clínica de podcast en el que alumnos de toda Latinoamérica se inscriben para aprender a producir sus propios contenidos.
En términos económicos, el boom tiene números alentadores para los próximos años. Según el informe Global Entertainment & Media Outlook 2019-2023, los ingresos a nivel mundial aumentaron en 2018 un 61%, hasta alcanzar los 911 millones de dólares. Y se espera que su tasa de crecimiento medio anual en los siguientes años sea del 28,5%, para llegar a los 3.200 millones de dólares en 2023.

Diversidad
Según un informe publicado por Spotify en diciembre de 2019, en el segundo trimestre del año se había incrementado en un 9% la cantidad de usuarios «por la escucha de podcast». Y la tendencia no hizo más que crecer en tiempos de pandemia.
Demián Aiello es el creador de Conspiranoia para principiantes, que nació como columna de radio pero hoy es un podcast, además de contar con un libro y un sitio web propios. Con más de un millón de reproducciones acumuladas, el autor explica a Acción que «en los podcast el plan no es generar un producto cultural genérico que llegue a la mayor cantidad de audiencias, como quizás eran los viejos magazines radiales, sino más bien hacer productos específicos para un nicho de público determinado».
Los que se resisten al formato aducen que es lo mismo que escuchar un informe radial editado. Aiello dice que «quizás se parezcan», pero con la diferencia de que «el podcast está pensado directamente para ser consumido a demanda. Imagino una diferencia similar a la que hay entre un documental que dan en la TV contra uno que dan en Netflix».
Periodista especializada en sexualidad femenina, Francesca Gnecchi conduce el podcast Alas para tu sexualidad a través de la plataforma Wetoker, y otro llamado Astrosex, de astrología y erotismo, disponible en Spotify. «Durante la cuarentena se intensificó el consumo de podcasts, porque es un momento para escuchar algo que te interesa mientras hacés alguna tarea y te alejás de la pantalla. Lo noto en el feedback por las redes sociales y me he sorprendido, porque al principio me imaginaba oyentes de 30 a 40 años, pero con los comentarios conocí madres con hijas, gente mayor de 60 y chicas de 20 años», dice Gnecchi, para ilustrar la diversidad de una audiencia que, tanto en su caso como en los demás, no para de crecer.

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