Cultura | FICCIONES SOBRE CRíMENES

Realidad aumentada

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Emiliano Basile

Los casos policiales que resuenan en la opinión pública se convierten, cada vez con mayor frecuencia, en la materia prima de realizaciones audiovisuales.

Noticias de ayer. La serie Carmel: ¿Quién mató a María Marta? y la película Implosión indagan en historias ya cubiertas por los medios. (Prensa)

La realidad vino para transformar a las ficciones o, simplemente, para renovarlas? En la actualidad, tanto películas como series se basan en casos policiales para elaborar sus relatos. El éxito de Mujeres asesinas, El Clan, El ángel, Historia de un clan y Monzón, abrió el juego a otros productos documentales como Nisman: el fiscal, la presidenta y el espía; Carmel: ¿quién mató a María Marta?; Allen vs. Farrow, que toman directamente el caso verídico para explorar lo sucedido con los medios de comunicación e indagar en su actual situación judicial.
Mientras Pol-ka produce para la plataforma HBO Max una ficción de 8 episodios sobre el crimen de María Marta Belsunce encabezada por Jorge Marrale y Laura Novoa, la miniserie de Netflix se centra en el material de archivo del caso y el testimonio de los verdaderos protagonistas. La productora, directora y showrunner del documental, Vanessa Ragone, explica que «cuando uno se pone a tocar elementos de la realidad pone muchas cosas en juego, como simpatía, dolor, recuerdos de cosas tristes. Y a veces hasta se consigue intervenir en la realidad misma».
La película Las tres muertes de Marisela Escobedo, ejemplifica, logró que haya una ley contra la violencia de género en varios estados mexicanos. «Lo documental abre la posibilidad de actuar y por eso hay que ser muy cuidadoso, porque investigar abre caminos, heridas y, algunas veces, las puede cerrar», comenta Ragone. Pero aclara que «Carmel tiene contexto, no solo hablamos del caso criminal sino del country, de la Argentina, de lo que sucedió con la Justicia, con los medios. El policial plantea un suspenso para después hablar en profundidad de otras cosas».
Para Diego Recio, licenciado en Sociología de la UBA, «no se trata de ficciones sobre casos reales. Los noticieros, los magazines y otros programas de televisión ya ficcionalizaron anteriormente la noticia, construyendo un seguimiento telenovelesco de los acontecimientos. Lo que hacen las películas y las series es montarse sobre ese hecho policial mediático, que ya está instalado en el imaginario popular. Y desde ese lugar construyen relato: biografías, historias de vida, detalles de lo cotidiano. Donde el periodismo encuentra su límite, se abre paso la fantasía».
Con esa misma lógica se desarrollan Ciudad del miedo: New York vs. la mafia; Escena del crimen: desaparición en el Hotel Cecil; El caso Watts: el padre homicida; El caso Wesphael; El destripador de Yorkshire; Conversaciones con asesinos: las cintas de Ted Bundy; The Staircase; y ReMastered: masacre en el Estadio. Son solo algunos ejemplos de una lista interminable.

Hechos y protagonistas
En el último BAFICI se estrenó Implosión, una ficción centrada en lo ocurrido en 2004 en la escuela Islas Malvinas de Carmen de Patagones: un chico de 15 años entró al aula con el arma de Gendarmería de su padre y disparó a sus compañeros. La película es protagonizada por dos de los sobrevivientes, Rodrigo Torres y Pablo Saldías, quienes se embarcan 15 años después en la búsqueda de su agresor, que se encuentra prófugo. El director Javier Van De Couter, oriundo de la misma ciudad bonaerense, da un paso más en relación con los relatos mencionados, al encarar el hecho real con los verdaderos protagonistas.
«La ficción me permitía un abordaje lúdico para que Pablo y Rodrigo puedan expresar mucho de lo que sentían a través de personajes funcionales a un relato», dice Van De Couter.«Pudimos hablar de un tema que nos tocó muy de cerca con un enfoque distinto», agrega. En definitiva, tanto en este caso como en los anteriores siempre se vuelve sobre la noción aristotélica de la catarsis.

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