Cultura

Ritmos urbanos

Consideradas marginales hasta hace una década, disciplinas nacidas en los barrios de las grandes ciudades ganaron popularidad gracias a concursos televisivos e íconos pop. Hablan los referentes del twerking y el dancehall argentino.


Movimiento. La Academia de Danzas Urbanas, referente de la nueva escena. (Gentileza Academia Danzas Urbanas)

Una de las formas de escucha más valorativas de la música de tradición popular es el baile. Costó darle jerarquía hasta que el sociólogo británico Simon Frith lo ensayó en su libro fundamental Ritos de la interpretación (1996). La eficacia y la perspectiva que el baile le otorga al entendimiento de las canciones, desde entonces, forjó nuevos pilares genéricos. Así también hubo lugar para la gestación de danzas urbanas, quiebres disciplinares ejercitados en los barrios y guetos de todo el mundo. En la Argentina el desarrollo y la presencia de las danzas urbanas es cada vez más fuerte. Hay artistas reconocidos a nivel internacional, escuelas y academias que se especializan en danzas urbanas y músicos que las incorporan cada vez más en sus escenarios.
En todo el mundo hay más de treinta estilos diferentes de estas disciplinas. En la Argentina la variedad es más acotada pero hay algunas que actualmente tienen un impacto masivo. Marcos Godoy, director de la original Academia de Danzas Urbanas Street Flow, explica: «El mundo y la música evolucionan, y cuando pasa esto, el baile cambia. Hace 10 años la danza urbana era underground. No era conocida en la cultura popular. Los productores y los empresarios no la buscaban. Pero la sociedad también cambió y eso ayudó a la difusión, sumado a ejemplos masivos como el de Tinelli y su show de baile (que tomó muchos elementos de estas danzas) y el de íconos pop internacionales como Rihanna, Beyoncé, Justin Bieber, Miley Cyrus (entre varios otros) que incorporan constantemente distintos bailes que se crean en la calle. Ahí estábamos los que andábamos con la gorrita cuando aparecieron los primeros productores».
Así, por ejemplo, el dancehall, el hip hop, el reggaeton, el breakdance, el breaking, el popin, el house, fueron ganando espacios en territorio bonaerense. Uno de los últimos grandes booms en este contexto fue el twerking, implementado por estrellas pop y por nuevos referentes del baile como el grupo Flow Altas Wachas. «Empezamos a bailar twerking apenas fundamos el grupo, en 2011. Teníamos incorporada la disciplina, lo hacíamos de manera natural, sin categorizarla como twerking. Siempre nos gustó el perreo y los bailes relacionados con la cadera y la cola. Lo llevamos en la sangre. Ya en 2013 lo empezamos a catalogar con el nombre internacional de twerking. En la actualidad acabamos de inaugurar nuestra escuela. La primera escuela argentina especializada en twerk (también damos otros ritmos urbanos). Estamos intentando darle un desarrollo de identidad un poco más argentino. Nos gusta mezclarlo con la cumbia, que es la música que nosotras bailamos habitualmente. De esta manera desarrollamos, por ejemplo, una disciplina propia que se llama twerking turro (cumbia turra y pasos de twerk)», explica Estefanía Spark, una de las fundadoras del grupo que lleva adelante giras internacionales y es parte del staff fijo de la banda Fauna, y que ha bailado con referentes como los estadounidenses Major Lazer.

Pulso vital
«Es parte de un ejercicio de exorcismo colectivo, me parece que va uniendo el cuerpo al espíritu. Muchas veces hay una polarización errada de o perreás o pensás y acá me parece que es un modo conjunto de cuidado y prevención, hasta te diría que comunitario. Ahí se sana y se fortalece. La pista de baile es un espacio privilegiado para compartir», explica Miss Bolivia, una de las referentes de la música emergente que decidió sumar a sus shows la danza urbana como parte de un todo.
Si hay algo que enseña la cultura popular es la convivencia entre las instituciones formales y el autodidactismo de gueto. El boom de las danzas urbanas en el mundo es un fiel reflejo de ese proceso mestizo. «Aprendimos online, somos profesoras autodidactas con perfeccionamiento y estamos atentas a lo que pasa en los barrios para poder conseguir nuestra propia identidad», concluye la Alta Wacha Spark.