Cultura

Shakespeare en el CCC

La llegada de dos nuevas obras del Bardo de Avon al espacio de la avenida Corrientes renueva una fructífera y sostenida relación. Los protagonistas y directores de las versiones describen el desafío de encarar a un clásico del teatro universal.

Texto clave. Cutuli protagoniza Rey Lear.

Quince años atrás, el espectáculo La gran marcha reunía a dos grandes actores: Norman Briski y el recordado Eduardo «Tato» Pavlovsky. Fue una lograda versión de Coriolano, de William Shakespeare, que también significó el comienzo de un romance entre el dramaturgo inglés y las tablas del Centro Cultural de la Cooperación. Desde entonces, se estrenaron dos versiones de Macbeth, una a cargo de Griselda Gambaro, dirigida por Pompeyo Audivert (La señora Macbeth) y otra de Jorge Eines (Macbeth, yo no me voy a morir); Hamlet (versión de Manuel Iedvabni y Malena Solda, con dirección del primero), Tempeste (versión de La tempestad en clave de teatro físico y danza, dirigida por Pepe Márquez), el unipersonal de Juan Gil Navarro Shakespeare todos y ninguno (dirigido por Jorge Vitti) y el infantil Romeo y Julieta de bolsillo (versión y dirección de Emiliano Dionisi), entre otros.  Por otra parte, en 2014 el CCC fue una de las sedes del Congreso Internacional William Shakespeare en Argentina, que incluyó un festival con obras del Bardo de Avon.
A partir de este mes, tendrán su lugar en las salas del CCC dos reconocidos textos del autor: Hamlet (con traducción, adaptación y dirección de Patricio Orozco) y Rey Lear (versión y dirección de Jorge Vitti). «Nuestra intención es presentar un nuevo punto de vista acerca de los personajes femeninos», explica Orozco, que además tiene a su cargo la dirección del  Festival Shakespeare Buenos Aires. «Consideramos que tanto a Gertrudis como a Ofelia siempre se las ha presentado desde una perspectiva machista: la del protagonista de la obra. Creemos que es interesante explorar la posibilidad de contar con una mirada más acorde a los tiempos que corren, sin prejuzgar sus acciones».

Cartel. Ajaka, Benedetto, Grimau y Contreras, el elenco completo de Hamlet.

En cuanto a Rey Lear, Vitti hace referencia al universalismo de la pieza. «La mía es una versión que cuenta con dieciséis actores en escena», destaca. «De las de Shakespeare, es la que más me conmueve y además es una obra “de siempre”, porque habla de todo lo que somos los seres humanos. Te pone un espejo delante y te muestra las miserias más terribles: el egoísmo, el amor, la lujuria, la amistad, está todo. El bien y el mal aparecen claramente diferenciados». Según Vitti, «esta tragedia habla sobre un mundo que se autodestruye. No hay salida posible en la obra, casi todos los personajes mueren».  

Cumbre actoral
Cutuli, actor que le da vida al Rey Lear, señala que se trata de una tragedia «que así como exige al actor y al director, también les facilita innumerables herramientas». Y agrega: «Todo está ahí, en el texto. Shakespeare no solo escribió, sino que también dirigió sus obras. Y esa doble tarea da como resultado una obra a la que solo hace falta subirse y dejarse llevar. Hubo con Jorge Vitti una coincidencia absoluta: lo imprescindible para hacer Rey Lear es leer la obra, leer la obra y leer la obra.  Como decía Alfredo Alcón: “Hacer Rey Lear es como escalar la montaña más alta. Uno sabe que a la cumbre no va a llegar, pero vale la pena el intento”».
El elenco de Hamlet está encabezado por Alberto Ajaka, Leonor Benedetto, Patricio Contreras y Antonio Grimau. Ajaka, que asume la responsabilidad de ponerse en la piel del Príncipe de Dinamarca, considera acertada la propuesta del teórico Ítalo Calvino cuando señala al clásico como aquel que «siempre está por decir algo». En relación con el célebre monólogo que contiene el famoso «ser o no ser», sostiene: «Muchas veces se dice que el público no sabe lo que sigue después de ese momento, porque es precisamente el lugar en donde se condensa “lo que está por decir”. Luego de eso, se podrían decir muchas cosas, todo parte desde ahí. En ese monólogo está también la idea de quién soportaría los desdenes y los ultrajes, la injuria del opresor, la afrenta del soberbio, la congoja del amor desairado, las tardanzas de la Justicia, la insolencia del poder. Y en toda época claramente esos elementos resuenan».