Cultura | LA HISTORIA DEL AUTOTUNE

Signo de los tiempos

Usado originalmente como herramienta de afinación, se convirtió en un elemento central en la música actual de la mano del trap. Del rechazo a la aceptación.

Sonido actual. De Duki a Babasónicos, de BB Asul a Diego Frenkel, el autotune atraviesa a las canciones que se graban y se escuchan hoy.

La cultura juvenil rompió su lazo con el rock y abrazó al trap. Una corriente derivada del hip hop y el rap que, en Argentina, explotó a través de las batallas de freestyle en todas las plazas del país. Cuando los traperos comenzaron sus carreras musicales, un elemento los unió: el autotune. La herramienta digital que siempre se usó para afinar las voces, se volvió un recurso artístico y narrativo para la nueva generación: se convirtió en su sello de distinción.
Como signo de desprecio, la cultura rockera fue la primera que lo señaló: el procesador de audio que corrige la voz, argumentaban algunos de sus exponentes, era usado por jóvenes que no sabían cantar y que llenaban salas sin pagar derecho de piso. Los prejuicios perdieron intensidad y virulencia con el paso del tiempo. Hoy aparece explícitamente en las canciones de Vicentico, Babasónicos y un largo etcétera.
Cargados con otras sensibilidades y criados en la cultura digital, esos nuevos voceros desarrollaron su propio arte. Duki, el trapero más importante de la escena local, suele decir en las entrevistas: «Usar autotune en vivo no es para cualquiera. Hay que aprender. Y desafinar, desafinamos todos, no solo los músicos que hacemos trap o reguetón».
Escrito por Luciano Lahiteau, el libro Los desafinados también tienen corazón se volvió un texto de referencia para pensar en el lugar que ocupa este nuevo elemento en la música actual. En contacto con Acción, el autor asegura: «En el trap, el autotune es inherente al estilo. Junto con los bajos saturados y los preset de hi-hat, su uso alterativo es seña de identidad del estilo desde su origen. Future, Neo Pistea o Duki usan la herramienta para crear climas, emociones, personajes o efectos vocales imposibles para la voz humana. Es un uso artístico que amplía el horizonte expresivo y desobedece la ortodoxia del autotune, que fue creado para corregir problemas de entonación y afinación para optimizar el tiempo en el estudio».

Cambio cultural
Desde su entrada en escena a fines de los 90 hasta hoy, el autotune ha recorrido un largo camino. Productores y artistas que por entonces estaban naciendo, hoy lo usan hasta para componer. Periodista de Página/12, Roque Casciero advierte que «hay artistas de rock que lo utilizan como herramienta para deformar la voz. Hay otros que no le dan importancia y lo odian, pero lo usan para quedar afinados en los discos. Para eso nadie dice que no. Recuerdo cuando Charly García pidió que lo prohíban y él, en sus discos, lo usa un montón».
Casciero hace referencia a una entrega de los Premios Gardel donde Duki cantó con la orquesta sinfónica del CCK con autotune y después, cuando Charly subió a recibir su premio, dijo que había que prohibir su uso. Un vuelco de la historia cultural, por otro lado, ya que uno de los mayores referentes del rock argentino le estaba dando entidad a la nueva figura del trap. Duki lo entendió de arranque y lo sigue recordando: «Eso quiso decir que Charly García me había escuchado. Ahora Charly García sabía que había un cantante que usaba autotune y se llamaba Duki».
Existe un amplio sector de la industria que utiliza el autotune para ocultar las falencias de cantantes inexpertos o incapaces de mantener la afinación durante una toma entera. Y este uso excede largamente a la música urbana. Lahiteau observa con ironía el rechazo que genera. «Algo que buena parte del público desconoce es que la herramienta también se usa en los conciertos en vivo», apunta. Y esto vale tanto para el trap como para cualquier otra música de tradición popular, incluida el rock.
El reconocido ingeniero de sonido Mario Breuer dice que el autotune como herramienta sonora es increíble. Su función, agrega, no es la de pavimentar la carrera de un artista que nunca va a aprender a cantar. A lo sumo, lo ayudará en determinados momentos. «Más allá de si me gusta, me parece que este elemento es el signo de los tiempos: es la música de hoy. La respeto como tal», cierra el responsable del sonido de discos de artistas como García, Sumo y Luis Alberto Spinetta, entre otros.   
Exlíder de la banda Un Planeta, Perci trabajó en la producción de Saeta de Paco Amoroso y Como antes de Lara91K, los álbumes de dos artistas urbanos que pisan fuerte en el circuito. A la hora de hablar sobre el uso del autotune, Perci simplifica la ecuación: «Es una herramienta más, como si fuese un pedal de distorsión para la guitarra. Ya atravesó todos los estilos. Hoy el autotune puede entrar en cualquier tipo de música. Antes estaba más vinculado a la electrónica pero ahora lo encontrás en músicas orgánicas como en la de C Tangana, con guitarras flamencas y la voz con autotune».  
Ubicada en la trama de la música urbana, la cantante BB Asul lo entiende como un recurso que llegó para quedarse: «Es una realidad, hay que afinarse. Es un sueño darle a un tema full autotune, hay que experimentar». BB Asul señala que «a veces hay gente que se queja del autotune y quizás no sabe que sus artistas favoritos también lo usan. Excepto Michael Jackson, todos lo usamos. De hecho, Billie Eilish a veces lo usa como para darle cierto efecto emocional a las cosas. O Rosalía con Motomami, por ejemplo. Nada: aguante el autotune». 
En el rock argentino ya no se lo escucha solo como herramienta de afinación, sino también como recurso. En Medusas, el nuevo disco solista de Diego Frenkel, el recurso se presta para la narrativa. En contacto con Acción, el líder de La Portuaria explica: «Lo que quería en la canción «Medusas» era generar la voz del protagonista que, en este caso, es un robot. Está puesto en función del personaje, es decir, no suena todo el tiempo. Yo no tengo prejuicio de ningún aparato. Las máquinas son máquinas y lo que vos hagas con ellas es lo que importa».  


Facundo Arroyo