Cultura | PANDEMIA Y ESPECTÁCULOS

Teatro al aire libre

A partir de las sucesivas aperturas, la actividad escénica comenzó a ganar espacios poco habituales como terrazas, plazas, calles y hasta cementerios.

Lugares abiertos. Pequeño gran muerto se desarrolla entre mausoleos platenses y Vivir en una casa prendida fuego en el porteño Parque Saavedra.

PRENSA

Amedida que las aperturas lo permitieron, los espectáculos al aire libre se transformaron en una actividad frecuente durante la pandemia. En la actualidad, con protocolos y un aforo del 100% en la capacidad de las salas, son varios los teatristas que aún conciben sus puestas en espacios abiertos. Obras como Shakespeare en la terraza o Shöñe, entre otras, propiciaron la aparición de acontecimientos escénicos que trascienden el marco tradicional.
«Muchos trabajos historiográficos han jerarquizado las manifestaciones teatrales en espacios abiertos, priorizando y legitimando las expresiones de las salas. Debemos abandonar este criterio conservador. Por el contrario, se impone un devenir que suma las ricas experiencias de una escena tan diversa en matices como la que estalla en cada rincón de las ciudades. Así nace otra sala proyectada en la ruta del transeúnte, el público que deberá ser convertido en espectador; la potencia del encuentro impensado», reflexiona Carlos Fos, doctor en Antropología Cultural e historiador teatral.
Uno de los espectáculos más singulares que se ofreció al aire libre fue Ciclos, una obra de teatro en bicicletas, que pronto tendrá una reposición. En esta propuesta, tanto espectadores como intérpretes circulan en bicicleta por el barrio de Recoleta; los diálogos transcurren durante el viaje y también en paradas. Ariel Dabbah, codramaturgo y director, rememora la primera temporada. «Era al aire libre, en movimiento, y se mantenían las distancias requeridas. Ahora habrá que ver si, siendo menores las restricciones, el público se acercará igual. Creemos que sí, porque mucha gente vino porque le interesaba saber cómo era abordar un espacio escénico en bici», sostiene.
Al igual que Dabbah, la directora Julieta Koop considera que la pandemia fue un estímulo para esta clase de piezas, pero que las motivaciones artísticas per se también estuvieron presentes. Seleccionada para la próxima Bienal de Arte Joven, su obra Vivir en una casa prendida fuego propone un recorrido por el Parque Saavedra. «El público lo recorre, acompañado por las guías y encontrando escenas en el camino. Hay cuatro actrices que hacen un aporte a la construcción del relato narrado y reproducido por los auriculares. Hay espectadores que han venido con bicicletas, con niños y niñas, con perros; nos parece genial que el teatro habilite todo esto», dice.

En todo el país
Las expresiones escénicas al aire libre van más allá de los límites de la Ciudad de Buenos Aires. En La Plata, por ejemplo, se estrenaron Mi parte es todo y Pequeño gran muerto. Esta última se ofrece en el cementerio local y aborda un hecho histórico: la exhibición del cuerpo momificado del poeta y periodista Matías Behety. Su creador, Nelson Mallach, explica: «La historia me interesa especialmente porque viene a torcer los relatos de la fundación de La Plata vinculados con la geometría, el compás, el plano perfecto, las teorías higienistas y tantas cosas más, que son las que se repiten hasta hoy al hablar de la ciudad. Behety aporta la bohemia, la enfermedad, el fracaso, la perdición: es la mancha de tinta en el plano perfecto».
Esta clase de experiencias se expandieron en todo el país. No solo gracias a las instituciones nacionales (la Casa del Bicentenario, por ejemplo, presentó al Grupo Mínimo en un contexto al aire libre, y el Teatro Nacional Cervantes ofreció obras en la explanada de la Biblioteca Nacional), sino también a partir de programas de origen municipal. Así ocurrió en Mercedes, Buenos Aires, con el ciclo Teatrines, que brindó funciones en clubes deportivos y escuelas. Mientras que el Centro Vecinal San Salvador de Uritorco, Córdoba, ofreció obras a cielo abierto cumpliendo así con las recomendaciones sanitarias. Con la llegada de los meses cálidos, estas ofertas no harán más que multiplicarse.


Ezequiel Obregón