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Tengo una historia así

Sandro
Sony Music

Salen a la luz temas inéditos que el cantante grababa en su casona de Banfield.

En su casona de Banfield, Sandro jugaba a ser Roberto Sánchez: cocinaba platos étnicos, leía libros sobre religiones comparadas y hasta grababa al teclado piezas de música clásica que en honor a su madre firmaba Robert Della Nina. También experimentaba con un portaestudio y maquetaba temas de futuros álbumes. Ahora acaban de salir nueve temas conservados en casetes de cromo estéreo y dos en cinta abierta. Tengo una historia así es un producto notable. Tiene un tratamiento que combina respeto y profesionalismo. Se lo «escucha» a Sandro en una dimensión, sí, inédita. Una década antes de morir, el cantante decía que se debía un gran disco, «bien producido». No llegó a hacerlo; la salud empezó a complicarse. Tengo una historia así cumple de alguna manera aquel deseo. Prestigiosos compañeros de ruta como Ricardo Lew y Bernardo Baraj, amigos incondicionales como Rubén y Jon Aguilera y Nelson Pombal (un trío clave en esta edición, a cargo de la producción, la dirección musical y los arreglos) logran rescatar el espíritu del ídolo, y más. El disco cubre gran parte de su espectro estilístico: comienza con el clásico del repertorio de Elvis, «Hay mucha agitación», y termina con «Compañero de platea», un vals muy Charles Aznavour. Hay temas con historias detrás, como «Tú qué sabes del amor», grabada como «Es mucho más mujer» en Vengo a ocupar mi lugar. «Se te nota» la firmó junto a Oscar Anderle y la había estrenado en aquel show bisagra del Madison Square Garden, a comienzos de los 70. Uno de los puntos altos es «Eso que se hace de a dos», en el que Charly García agregó teclados, Pedro Aznar el bajo y las guitarras y Fernando Samalea la batería. Es un tema hechizante, circular, una especie de Lado 2 fantasma de aquel «Rompan todo». Confirma, por si hiciera falta, el ADN rockero y su estirpe de artista total.


Mariano del Mazo