Cultura

Tiempo compartido

Premiado en el último BAFICI por su trabajo conjunto en la película La flor, el grupo de dramaturgas, directoras y actrices celebra sus quince años con una retrospectiva en el Teatro Sarmiento, mientras se prepara para el estreno de su nueva obra.


Colectiva. Gamboa, Carricajo, Correa y Paredes ensayan su quinta producción.

Honor a la grupalidad» es la expresión que utilizan las dramaturgas, directoras y actrices que integran Piel de Lava, a la hora de definir este momento de vértigo laboral. También hablan de «dedicación», «satisfacción» y, por qué no, «un poco de suerte». Es que desde abril y hasta septiembre, Elisa Carricajo, Valeria Correa, Pilar Gamboa y Laura Paredes hacen malabares para cumplir con todos los compromisos que les impone el colectivo que celebra quince años de existencia.
«Lo grupal es fundamental para nosotras, porque nos conocemos hace mucho y tratamos de pensar en el bien de las cuatro», dice Carricajo. «Cada una tiene su proyecto individual, pero también somos leales a este cuarteto», aporta Gamboa. «No muchos grupos pueden jactarse de estar hace quince años en actividad», destaca Correa. «¿Cómo se actúan, hoy, obras que fueron el resultado de otro momento de la vida? ¿Cómo es hacer todas esas obras a la vez?», plantea Paredes, refiriéndose a la retrospectiva que están haciendo en el Teatro Sarmiento, que abarca sus piezas Colores verdaderos, Neblina revisitada, Tren y Museo.
Y en medio de este panorama, Piel de Lava está ensayando su quinta producción, Petróleo, que se estrenará en agosto en la misma sala vecina al exzoológico de Buenos Aires. «La clave para entender la fluidez de esta pequeña maquinaria es haber encontrado una forma personal de entender y ejercer la creación colectiva», coinciden las cuatro.

Camino ascendente
Llegar por primera vez al teatro oficial, dicen, es una experiencia necesaria y bienvenida. «Deja en claro que no somos solo un grupo del teatro alternativo, segmento del que estamos orgullosas porque sabemos qué significan los sacrificios», señala Gamboa. «Esto también nos pone a prueba y nos profesionaliza», completa Paredes. «Claro, el régimen de ensayos, con días y horarios preestablecidos, es exigente, arduo: no estábamos acostumbradas», coincide Correa.


La Flor. El film de Mariano Llinás.
 

Además de lo anterior, protagonizaron una película que les llevó ¡diez años de rodaje! y que suma catorce horas de duración: La flor, dirigida por Mariano Llinás, que obtuvo el premio a la Mejor Película Argentina en el reciente Bafici. Carricajo, Correa, Gamboa y Paredes también se quedaron con el galardón de Mejores Actrices que, de acuerdo con lo explicado por el jurado, fue un reconocimiento al «trabajo compartido». El peculiar film, que durante julio se puede ver en la sala Leopoldo Lugones, pasó por distintas etapas que incluyeron «angustia, incertidumbre, ilusión y viajes inolvidables, como llegar a Mongolia en el tren Transiberiano».
Con la necesidad de innovar, se preparan para el estreno de Petróleo, en la que personifican a cuatro hombres que conviven en un trailer en un yacimiento de la Patagonia. «Sentíamos la necesidad de explorar uno de los tantos mundos masculinos. Queríamos ponernos en la piel de un varón e intentar saber qué piensa, qué le pasa, cómo vive en situaciones extremas, en un pueblito donde azota un viento ensordecedor y el tiempo libre es una espada de Damocles», señala Carricajo. «Los desafíos siempre sacuden, incentivan y, en este caso, nos sumergieron en una intensa investigación», asiente Paredes.
De cara a lo que viene, las cuatro columnas de Piel de Lava están convencidas de que «hay grupo para rato». «Si pasamos esta prueba del año más intenso, donde nos vimos prácticamente todos los días, es porque hay una decisión terca desde el principio, la de seguir existiendo», sostiene Carricajo. «Evidentemente, todas ponemos un poco más para mantener la lealtad y darle flexibilidad al grupo», opina Gamboa. Y concluye: «Piel de Lava es una combinación de deseo, amor al arte, elasticidad y, especialmente, amistad, que es lo que nos mantiene a flote».