Cultura

Triángulo mediterráneo

Con epicentro en la capital provincial, Villa María y Río Tercero, una camada de bandas y solistas encabezada por Juan Ingaramo, Candelaria Zamar, De La Rivera y Telescopios sentó las bases de un circuito propio y logró proyectarse a nivel nacional.


Terreno fértil. Zamar, Telescopios, Valdes y De La Rivera, exponentes del sonido local.

Esto es una escena es un libro que compiló el periodista cordobés Juan Manuel Pairone y que se editó en el año 2016. Allí se reseñaban los primeros discos de una camada de músicos de la provincia de Córdoba, que demostraban la conformación de un contundente circuito y un polo artístico emergente. La mayoría de esas bandas mencionadas en el trabajo, que por entonces estaban desarrollando un nuevo pop provincial, hoy despliegan sus alas con soltura sobre el mapa nacional.
Una de las claves aglutinante de esta movida fue la creación del sello Discos del Bosque. Bajo aquel paraguas, de arranque trazaron un corredor vital de la provincia: Villa María, Río Tercero y Córdoba Capital. Gastón Pérez Rivera, fundador del sello y músico de De La Rivera, lo dice así: «La alianza entre las ciudades fue con la idea de triangular una necesidad geográfica, una estrategia provincial. Queríamos agrandar la cancha porque veíamos que estaban pasando muchas cosas y había que amplificarlo». Así fue que Rayos Láser, Hipnótica y De la Rivera pasaron a formar parte de un mismo frente, un imán que terminó desarrollando un magnetismo para otras bandas.
«Esa unión fue como una usina creativa. Digamos que el público no estaba acostumbrado a pensar el pop desde Córdoba, estaba acostumbrado al rock. Y a partir de ahí el pop cordobés se apuntaló en el imaginario, como parte de una nueva generación de músicos», explica Pairone, que fue dándole cobertura al crecimiento de la movida en el diario La voz del Interior. A los pioneros pronto se les sumaron los discos debut de Candelaria Zamar, Valdes y Cristóbal Sterpone.
Juan Ingaramo también fue parte de esa plataforma inaugural. Los medios lo ubican hoy en el podio del pop nacional. El cantante se presenta con las canciones del exitoso Best Seller en los festivales más grandes del país, con una banda integrada por músicos de la talla de Pedro Bulgakov y Emme Vitale. «Juan Ingaramo es el caso paradigmático, pero sigue teniendo algo que ver con los chicos de Valdes, Hipnótica y De La Rivera. Cuando se juntan siempre está esa sensación de camada, como si fuera la promoción del cole. Su trayectoria resume la estela de este pop cordobés», explica Pairone.
También afincada desde hace un tiempo en Buenos Aires, Candelaria Zamar acaba de editar su segundo disco solista. La linterna es una profundización de sus canciones, que transitan la oscuridad de la canción con atonalidades, arreglos luminosos de piano y detalles electrónicos. Zamar afirma que Discos del Bosque fue un trampolín para que varios de su camada decidieran dedicarse a la música. «Sola no habríamos sido lo mismo», asegura.   
Ringo Discos fue otra escudería que siguió el impulso de Discos del Bosque, aunque su búsqueda se orientó más a la psicodelia. Por sus filas pasaron Anticasper, Cintia Scotch, Ent, Benigno Lunar y Apolo Beat. En ese marco, unos años más tarde nació La Playas Experience, el sello creado por Bernardo Ferrón, integrante de Telescopios. La banda continúa con la manija de la generación anterior en Buenos Aires: este año llenaron Niceto.
«Es fácil inspirarse con Spinetta o Charly García, pero estas otras influencias eran muy cercanas y, por lo pronto, enriquecedoras a nivel personal. Digamos que las bandas de Discos del Bosque fueron fundamentales para que todo esto suceda», explica Ferrón.
Cada uno de los artistas pudo abrirse paso y alcanzar una proyección a nivel nacional. De hecho, ya no se mueven como manada. «Y eso está bien», dice Gastón de De La Rivera, que entiende que aquellos primeros objetivos fueron cumplidos. «Pensamos a la triple frontera de Discos del Bosque como plataforma de difusión y es, en definitiva, lo que sucedió».