Cultura

Versiones electrónicas

En una jugada audaz, la cantante de Tonolec relee el repertorio del ícono de la música popular argentina con herramientas digitales. El resultado es Legado, un disco con varios invitados que proyecta la influencia de la artista tucumana al siglo XXI.

Cantora. Así define Bogarín a Sosa, haciendo hincapié en su compromiso político. (Sub.coop)

El 4 de octubre de 2009 murió Mercedes Sosa y, desde ese mismo instante, el significado de su ausencia creció y se multiplicó. De una manera análoga a lo que ocurre con Luis Alberto Spinetta, la figura de la tucumana vuelve una y otra vez en libros, documentales, espectáculos, discos. Entre ese frondoso panorama destaca Legado, el álbum con el que la homenajea Charo Bogarín. Es por muchos motivos un disco notable: audaz, irreverente y respetuoso a la vez y con una enorme carga simbólica. ¿Es posible transpolar a la cantante del siglo XX al siglo XXI?
Legado está constituido por un puñado de canciones más o menos clásicas del repertorio de la Negra, pasadas por el siempre riesgoso filtro electrónico. El peligro aquí se disuelve y es puro hallazgo. «La idea surgió de charlas con Fabián Matus, en agosto del año pasado. Le hice la propuesta de una Mercedes electrónica y me dijo que sí sin dudarlo. Uno de los aspectos que destacamos en esas conversaciones es la modernidad total de Mercedes Sosa. Siempre estuvo delante de todos y todas», dice Bogarín.
Si bien se presenta como su segundo disco solista, Legado se vincula directamente con Tonolec, el grupo que tiene junto a Diego Pérez y que es uno de los primeros y principales agitadores de la escena electro-folclórica. Algunos de los militantes de esa escena participan en el disco: Chancha Vía Circuito, Tremor, King Coya, Nación Ekeko, Daniel Martin. «Me rodeé de amigos, todo bajo la producción de Juan Blas Caballero. Se formó algo así como el equipo de los sueños, un dream team», dice.
–¿Cómo se interpreta a una «intérprete»?
–Es muy extraño. Lo hablaba con su nieta, Araceli. Mercedes grabó unas 600 canciones, yo seleccioné 40 y finalmente quedaron 9, más la que compuso especialmente Víctor Heredia, que le da el concepto al trabajo. El tema se llama «Cantora» y es una síntesis de lo que representa Mercedes: nuestra madre, la Pachamama, un emblema, mucho más una cantora que una cantante.
–¿Cuál sería la diferencia?
–Una cantante puede cantar muy bien, pero ser cantora presupone la toma de una postura. Ella misma marcaba la diferencia. La cantora utiliza la palabra para decir cosas que no pueden decir otros, los oprimidos, los silenciados, como una forma de compromiso político. Esa, creo, es su herencia. Por eso es un disco pesado, ya desde el título: hay que sostener la palabra «legado».

Memoria renovada
Las canciones elegidas son temas cristalizados como clásicos recién a partir del regreso del exilio, en 1982: «Razón de vivir» (Víctor Heredia), «La colina de la vida» (León Gieco), «La maza» (Silvio Rodríguez), «Soy pan, soy paz, soy más» (Piero), «Celador de sueños» (Orozco-Barrientos), «Volver a los 17» y «Gracias a la vida» (Violeta Parra), «Sabiéndose de los descalzos» (Julieta Venegas) y «Caja de música» (Pedro Aznar, sobre un poema de Jorge Luis Borges). La producción de Juan Blas Caballero le da organicidad al trabajo, que aparece atravesado por samplers de la voz de Sosa. El disco es la base de un espectáculo con el que Bogarín está recorriendo el país, un musical dividido en tres momentos: «Exilio», «Origen» y «Regreso». «La idea es revitalizar la memoria, dar a conocer a Mercedes a las nuevas generaciones, celebrarla, que se la vuelva a escuchar».
–¿A priori no te pareció extraño pensar en Mercedes Sosa en clave electrónica?
–Bueno, me interesa correrme de la zona de confort: fue un lindo desafío. A algunos les parece que la electrónica pertenece a otros universos, a algo foráneo. Yo no creo que sea así, es una herramienta que puede ampliar horizontes. Hace décadas que estamos luchando por lograr una estética digital latina, algo propio. Lo importante es hacerlo con amor y respeto a Mercedes, que es finalmente lo que nos movilizó. A mí me interesa que se piense la música como un vehículo para tomar conciencia, no como mero entretenimiento. Es lo que hicimos con Tonolec, es lo que hago y haré siempre.