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Ascenso y desafíos

En medio de la crisis del seleccionado, el fútbol argentino conserva su prestigio en las principales ligas europeas, con experimentados y jóvenes exponentes que asombran al mundo. Entre estos últimos sobresale Paulo Dybala, de 23 años, hoy en la Juventus de Italia.
Surgido en Instituto de Córdoba, y luego de un exitoso paso por Palermo en sus inicios en el Calcio, La Joya –como apodan el delantero– atraviesa el mejor momento de su carrera, no solo por la cantidad de títulos ganados en Turín (lleva 3 y podría sumar nuevos trofeos este año), sino por convertirse en referente del equipo con goles y asistencias clave en 2017. Dos hechos recientes dan cuenta de su sostenida evolución futbolística. Por un lado, la dirigencia del cuadro italiano decidió extenderle el contrato hasta 2022; por otro, calificados medios europeos destacaron en tapa los rendimientos del jugador cordobés, algunos de ellos, exagerando al señalarlo como «el nuevo Messi».
Más allá de juegos periodísticos, cabe detenerse en la proyección de Dybala de cara a los próximos desafíos. Presumiblemente afloren mayores exigencias con la Juventus, entidad obligada a conseguir continuos triunfos a nivel local e internacional, junto a las especulaciones sobre el devenir de su carrera en un continente donde otros argentinos dejaron  huellas profundas.  A ello se añade el reto del seleccionado, hoy en zona de repechaje rumbo a Rusia 2018. De buena técnica y con recursos para moverse en todo el frente de ataque, el delantero de la Juventus podría revitalizar el juego si logra lo más difícil: continuidad de buenos desempeños.  
En ese plano, y con perspectivas de mayor crecimiento, el cordobés no está apurado ni parece temerle al futuro. «Quiero ser Dybala», dijo hace poco, desestimando comparaciones. Acaso una buena forma de ahuyentar presiones desmedidas y, también, de seguir construyendo una historia con luz propia.