Deportes

Cambio de cancha

Con el triunfo de Agustín Calleri en las elecciones de las Asociación Argentina, exjugadores de la Legión ocuparán cargos directivos con la promesa de renovar estructuras. Trabajo de base, acceso masivo y transparencia, principales objetivos.


Nueva etapa. Luis Diez (vocal), Zabaleta, Acasuso, Lynch, Calleri, Labat, Cano y Vasallo Argüello, miembros de la lista ganadora. (Diego Amuy)

Aunque del otro lado estuvo José Luis Clerc, uno de los grandes tenistas argentinos de la historia, lo que empujó la candidatura de Agustín Calleri fue el paso de los tenistas. Entonces, puesto exjugador frente a exjugador en las últimas elecciones de la Asociación Argentina de Tenis (AAT), no simbolizaba lo mismo uno y el otro. Clerc arrastraba a la dirigencia que gobernaba el tenis hasta acá, el oficialismo. Calleri, en cambio, era lo nuevo. O algo más: lo novedoso. Encabezaba a un grupo de extenistas, que acompañados por otros dirigentes –entre ellos, Tomás Lynch y Jorge Cano–, se dispusieron a tomar el poder de la raqueta en sus manos. Lo consiguieron. Ahora tienen el desafío de gestionar.
Calleri, dos títulos ATP en su carrera, es el nuevo presidente de la AAT desde mediados de mayo. Y eso no sería una novedad. Otros ex tenistas estuvieron en su lugar. Uno de ellos, incluso, marcó una época sobre la cancha: Enrique Morea, el jugador argentino más influyente antes de Guillermo Vilas, estuvo al frente de la AAT durante varios períodos hasta 2001. Pero a diferencia de esos antecedentes, Calleri no llegó solo. Su victoria fue la victoria de lo que se conoce como la Legión, una generación de tenistas, nacidos entre 1975 y 1984, que hizo que el país fuera el de mayor cantidad de jugadores entre los mejores del mundo, hasta monopolizar una final como la de Roland Garros 2005 que Gastón Gaudio le ganó a Guillermo Coria.

Unidad en la diversidad
Coria acompaña a Calleri como secretario del Interior. El vice primero es Mariano Zabaleta. José Chucho Acasuso es uno de los vocales, igual que Maria Florencia Labat. Martín Vasallo Argüello es el director ejecutivo. Y aunque es de otra generación, muy anterior a la Legión, uno de los miembros de la comisión fiscalizadora es otro extenista: Martín Jaite, que llegó a ser décimo en el ranking mundial.
«Es un grupo con una trayectoria diversa, no solo como tenistas, sino como postenistas», dice Vassallo Argüello. «Pero todos han desarrollado actividades relacionadas después de la actividad profesional en el tenis que genera una característica de madurez, de compromiso, de responsabilidad. Y hay una unión en común de preocupación por el estado actual del tenis argentino, que no está solo referido a los jugadores profesionales, sino también a la estructura, a la poca cantidad de chicos jugando en lo que es la base de la pirámide», agrega.
«Hace dos años que nos veníamos juntando porque veíamos que el tenis no estaba pasando un buen momento. Es uno de los deportes más importantes del país y venía en baja. Sobre todo por la cantidad de chicos que habían dejado de jugar, o la poca cantidad de chicos que lo jugaban», cuenta Acasuso. «En mi caso, una vez que me retiré, no me sentía con ganas de dedicarme al tenis en la parte de cancha, de ser un entrenador o tener una academia. Yo me sentía más para estar del otro lado del mostrador. Me gusta la gestión, pero nunca me imaginé como dirigente de la AAT», dice el misionero que hoy también trabaja en la subsecretaría de Deportes de la provincia de Buenos Aires.
«Integrar la mesa directiva de la Asociación con exjugadores es un cambio de paradigma dirigencial sin precedentes –dice el abogado César Francis, exvocal por la minoría en San Lorenzo, ahora secretario legal en la AAT–. La conjunción de deportistas con dirigentes tradicionales es un mix interesante. A eso debemos sumarle el plus del recambio generacional que se da en este caso, donde la mayoría de los tenistas promedian los 35 a 40 años».

Contacto directo
Calleri llega a la AAT con un paso previo por la Agencia Córdoba Deportes y un mandato como diputado nacional por Córdoba, banca que obtuvo en la lista de Unión por una Nueva Alternativa, la alianza entre Sergio Massa y el referente del extenista, José Manuel De la Sota. Tras la derrota, Clerc sostuvo que su rival tuvo apoyo del gobierno en los comicios. Aunque desde la secretaría de Deportes que conduce Carlos Mac Allister había preferencia por la lista de Calleri, sostienen que no hubo injerencia. También tenían diálogo con la gente de Clerc.
La misión más visible de Calleri, ni bien asumió, era mantener a Daniel Orsanic como capitán del equipo de Copa Davis. Orsanic había apoyado a Clerc en las elecciones. Pero Calleri lo convenció. Además, había que ordenar lo que se había encontrado en la Asociación.
Pero hay otros desafíos para el futuro de la raqueta. «Queremos que el tenis sea un deporte más accesible –explica Vassallo Argüello–, no solo desde lo económico, también desde lo cultural; que sea divertido, que sea ameno. Que sea un deporte sencillo en cuanto a su conexión con la gente, y al mismo tiempo queremos volver a generar un espacio de importancia para los clubes». «Tenemos un plan a diez años para masificar el tenis –agrega Acasuso–, crear escuelas municipales y hasta entrar en la currícula escolar. Que sea el primer estímulo para que un chico agarre una raqueta y que si se entusiasma pueda pasar a un club. Por eso queremos hacer convenios con clubes para que los que no puedan pagar una clase o un entrenador puedan seguir jugando. Nuestro sueño es que todas las canchas de tenis estén llenas de chicos. Si alguno tiene la posibilidad de dedicarse a nivel profesional, bienvenido sea, pero queremos que el tenis sea una escuela de valores».
Así como Vilas consiguió masificar el tenis desde adentro de la cancha, también la Legión aportó lo suyo. Pero no había un apoyo desde lo institucional. El esfuerzo era sobre todo individual. Ahora algunos de ellos tienen la posibilidad de revertir esa situación. «Me gustaría que la gente se acuerde de que fuimos buenas personas –dice Acasuso– y que hicimos lo mejor para el tenis. Que dejemos un legado».