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En buenas manos

El seleccionado, de meritoria actuación en el Mundial de Qatar, apunta a clasificar en los Juegos Olímpicos y consolidar los progresos exhibidos desde la llegada de Eduardo Gallardo a la dirección técnica.  
Hay equipo. Mentalidad ganadora y unidad grupal, las claves del combinado nacional. (Jaafar/Al Watan Doha/AFP/Dachary)

Hace cinco años, un partido con ribetes de hazaña le permitió a la selección masculina de handball ingresar al privilegiado grupo de equipos argentinos que reciben apodos que apelan a la bravía y a la garra, junto con Los Pumas (rugby), Las Leonas y Los Leones (hockey), y Las Panteras (vóley). Aquel día, 26 de junio de 2010, los dirigidos por Eduardo Dady Gallardo perdían la final contra Brasil, por 7 goles, a 15 minutos del final. Pero una aguerrida defensa provocó una heroica respuesta, que les permitió ganar el partido durante la prórroga, quedarse con el Panamericano de handball tras 6 años sin éxitos y ser bautizados como Los Gladiadores. Sin embargo, más allá de aquella jornada vivida en el Panamericano de Chile, la selección de handball ha superado sus propios límites en los últimos años, elevando la vara en cada competencia que disputó y dejando el listón bien alto tras el histórico 12º puesto conseguido en el reciente Mundial de Qatar, donde repitió la mejor posición alcanzada en Suecia 2011. Para dimensionar el logro obtenido por la selección argentina de handball, que ocupó un lugar en el denominado grupo de la muerte del Mundial (nadie esperaba su clasificación en una zona tan complicada), hay que tener en cuenta varios factores. Se trata de un deporte de raíces europeas, que a lo largo de su historia ha sido dominado por seleccionados del Viejo Continente –se impusieron en los 12 Juegos Olímpicos y en los 24 Mundiales disputados– y que en nuestro país aún es amateur: 7 de los 16 jugadores del plantel tienen trabajos que necesitan para vivir aparte del handball. A modo de ejemplo, en toda su historia mundialista –10 participaciones, desde 1997–, la Argentina solo le ganó a un seleccionado europeo en 5 ocasiones, y 4 de esas victorias fueron obtenidas desde la llegada del DT Gallardo (a Eslovaquia y el local Suecia, en 2011; a Montenegro, en 2013; y a Rusia, en el último Mundial). Y dentro de América, Los Gladiadores lograron desplazar a Brasil del trono en el último lustro. «El objetivo ahora es clasificar para los Juegos Olímpicos y luego conseguir el diploma, que sería meternos entre los 8 mejores. Sabemos que es muy difícil, pero después de lo que fue este Mundial, el de Suecia y el Premundial de Canelones, si los jugadores llegan sanos, creo que no es imposible», le dijo Gallardo a Acción una vez acabada la aventura de Qatar.
Coach. Gallardo asumió a fines
de 2007. (NaamaniAFP/Dachary)

Y en ese sentido, la ilusión crece de la mano de los resultados, pero, sobre todo, del juego: Argentina disputó de igual a igual con Dinamarca, Polonia, Alemania y Rusia. «Es muy importante por cómo se dio, por la zona que nos tocó, con cuatro potencias, y por cómo se jugó», comenta Dady, como es conocido el DT de Los Gladiadores.     Objetivos claros Pero el análisis del entrenador no se queda solo en lo numérico:«Lo que se generó en el país y la cantidad de gente que vio al equipo y se enganchó con el deporte fue algo bárbaro. Todo se debe a lo que generaron los jugadores», resume el entrenador. En ese sentido, el equipo tuvo individualidades de gran nivel. Diego Simonet (25 años), llamado por la prensa francesa el «Messi del handball»; su hermano mayor, Sebastián (28); Federico Pizarro (28), goleador del equipo; y el arquero Matías Schulz reafirmaron que son 4 puntales de este proceso Así las cosas, el próximo gran objetivo de Los Gladiadores serán los Juegos Panamericanos de Toronto, a disputarse entre el 10 y el 26 de julio próximo y que conceden una sola plaza para Río 2016 al futuro ganador, además de la que ya tiene Brasil por ser el organizador. «Más allá de que Brasil esté clasificado, está Cuba que veremos bien cuál será su nivel. Además, queremos mantener la medalla de oro que conseguimos en Guadalajara 2011. En junio recién vamos a poder ver cuáles son las chances que tenemos», explica Gallardo. Para obtener su pasaje a Toronto, el conjunto albiceleste deberá quedar mejor posicionado que Canadá, Chile, República Dominicana, Puerto Rico, Cuba y un seleccionado más que saldrá de un preclasificatorio entre Estados Unidos, Uruguay, México y Colombia. «Hoy, soñamos con el diploma olímpico en Río y con la chance de estar entre los 4 primeros. No solo es mi sueño, sino de todo el grupo. Es difícil, pero tenemos esa ilusión», agrega el entrenador, pieza fundamental de un seleccionado que, a la luz de sus desempeños, no les teme a las grandes potencias y aspira a hacer historia grande en la disciplina. ---Gastón Bourdieu