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En busca del gran salto

El garrochista, considerado promesa del deporte nacional hace casi una década, logró vencer adversidades y se ilusiona con superar su mejor marca en las competencias de relieve que afrontará este año.  
Desafío. El santafesino participará del Mundial de Atletismo, a celebrarse en agosto.(Reyes/IND/Agencia Uno/AFP/Dachary)

Germán Chiaraviglio hizo su mejor salto a los 19 años. Fue el 19 de agosto de 2006, en Beijing, cuando ganó la medalla dorada en el Mundial Juvenil de Atletismo. En esa misma ciudad, 2 años después, tuvo que dejar los Juegos Olímpicos después de 3 saltos nulos. Desde entonces, el garrochista santafesino busca mejorar aquella marca que llegó tan temprano y recuperar la altura conseguida hace casi una década, cuando se ubicó como la gran promesa del atletismo argentino. Ese es el objetivo que se impone este año para la vida deportiva de Chiaraviglio. Y otra vez se cruza con la capital china. En Beijing se disputará del 28 al 30 de agosto el Mundial de Atletismo de mayores. El santafesino consiguió el pasaje este año y hacia allí apuntará con su garrocha. Aunque antes tiene otros compromisos que se presentan también como grandes desafíos para 2015. Con 28 años recién cumplidos, Chiaraviglio disputará en junio el Campeonato Sudamericano de Lima. En julio, participará de los Juegos Panamericanos de Toronto, un lugar que consiguió el año pasado al ganar la medalla de oro en el Festival Deportivo Panamericano que se realizó en la ciudad de México. Lo que busca ahora es tener competencia. Chiaraviglio arrancó 2015 con entrenamientos en Brasil. Y lo que vino después puede leerse como un buen prólogo. Primero consiguió la clasificación al Mundial de Beijing y, en marzo pasado, se llevó una medalla dorada del Grand Prix Sudamericano que se desarrolló en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD). Allí también se impusieron el lanzador de jabalina Braian Toledo y los velocistas Matías Robledo y Victoria Woodward en 100 metros, mientras que Germán Lauro salió segundo en lanzamiento de bala y Jennifer Dahlgren obtuvo el tercer puesto en martillo, al igual que Carlos Layoy con salto en alto. En el Cenard, sobre la pista Delfo Cabrera, Chiaraviglio superó a los brasileños João Sousa y Jeff Oliveiro al conseguir un salto de 5,65 metros en el tercer intento, con lo que obtuvo el cuarto mejor registro de su carrera y la mejor marca de los últimos 7 años. Aunque luego hizo dos nuevos intentos para saltar 5,72, su marca desde 2006, fueron anulados. Pero el saldo fue positivo. «Estoy muy contento porque hacía mucho tiempo que no saltaba alturas de este nivel y es una sensación muy linda después de años de sufrimiento, de momentos no tan buenos. Se viene un año muy interesante», dijo Chiaraviglio en palabras que reprodujo la web del Ministerio de Desarrollo Social, la cartera de la que depende la Secretaría de Deporte. Ocho veces campeón argentino de mayores, medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007, oro en los Juegos Odesur 2006 y plata en los de Santiago de Chile 2014, el santafesino es uno de los deportistas becados por la Secretaría de Deporte y el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo.   Una batalla personal Hace muchos años que Chiaraviglio buscar volver a saltar en las alturas con las que inició este año. Pero si su marca en Beijing 2006 hubiera sido una maldición, le costó demasiado. En el medio tuvo que atravesar más de un año –se perdió todo 2010– sin competencia por lesiones y operaciones. No obstante, se recuperó y fue levantándose de a poco, con pequeños objetivos que suponían ir escalón por escalón para su carrera. Y, de algún modo, compitiendo contra sí mismo, contra su misma marca, contra el salto de 2006. Es decir, contra lo que él mismo fue cuando era un juvenil. En el libro Héroes igual, el periodista Marcelo Gantman le pregunta durante una extensa charla cómo es eso de competir contra el propio pasado. «No es fácil, hay que aprender también. Es muy fácil madurar el éxito porque uno se acostumbra enseguida, porque todo es lindo, nada te sale mal, todo te sale muy bien. Cuando uno se acostumbra a andar bien, a ganar, se genera confianza que es algo que no se aprende y que no se enseña. Es una cuestión de seguridad personal», les responde Chiaraviglio. El santafesino nunca bajó los brazos. Arrancó el año con buenas marcas y las mejores pueden venir más adelante, cuando llegue a Toronto en julio o a Beijing en agosto. El entrenamiento del garrochista, como en otras disciplinas del atletismo, se basa sobre todo en la repetición. Más allá de los muchos ejercicios, se trata de saltar y saltar, saltar y saltar, saltar y saltar. Los resultados se ven en unos pocos segundos, apenas lo que dura ese salto. Pero para Chiaraviglio, saltar con garrocha es una pasión. Se lo dice a Gantman en el libro: «Si vos me decís: “El domingo, ¿vamos a comer un asado o a vamos a saltar con garrocha?” yo te tiro el asado por la cabeza». Esa pasión de Chiaraviglio explica en buena medida el esfuerzo que pone. Y también explica por qué salió adelante, por qué está frente a un año que puede ser clave en su carrera deportiva, y su pelea por superar su propio pico de rendimiento. Como en la lógica de la disciplina que practica, para Chiaraviglio es cuestión de intentarlo. ---Alejandro Wall