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En el centro del ring

Noqueador y maduro a sus 28 años, Jesús Cuellar acumula títulos y reconocimientos que lo ubican como el púgil nacional de mejor presente. Historias dentro y fuera del cuadrilátero.  
Campeón. Cuellar y su festejo tras retener por cuarta vez el título en la categoría pluma.

En los primeros días de junio, y mientras el mundo del deporte detenía los ojos en la final de la Champions League entre Barcelona y Juventus en Berlín, Jesús Cuellar noqueaba en el octavo round al armenio Vic Darchinyan en Carson, California, y retenía por cuarta vez el título mundial pluma de la Asociación. Fue una coincidencia que, de algún modo, opacó la repercusión en torno del desempeño del único boxeador argentino campeón del mundo en la actualidad, considerado por los especialistas como el más destacado de 2014, ya que defendió 3 veces el cinturón en los Estados Unidos, la meca del boxeo. Cultor de la zurda cruzada, noqueador, criado en el barrio Santa Paula de José C. Paz, Cuellar es un desconocido para el gran público. Quizá solo algunos lo recuerdan como telonero en la noche de la revancha entre el Chino Marcos Maidana y Floyd Mayweather. «No sé si llamarlo el mejor de 2014. Por ahí es presuntuoso –dice Sebastián Contursi, su mánager–; sí me atrevo a decir que lo que hizo es de un mérito enorme. Lo ideal sería ahora que Jesús hiciera otra pelea este año. En setiembre, octubre. Porque es un tipo al que por razones anatómicas le cuesta mucho dar la categoría, los 57 kilos. Es muy grande. Tenemos dos nombres en la cabeza: los mexicanos Abner Mares y Leo Santacruz. Nosotros les apuntamos a ellos pero no lo decidimos». Desde 2012, Cuellar es asesorado por el equipo de Contursi, cuya figura es Maidana, de quien fue sparring. De ahí el desarrollo de su trayectoria en los Estados Unidos, un camino que repitieron otros campeones argentinos: salir del sistema local para crecer. Cuellar tiene un récord de 27 peleas ganadas –21 por nocaut– y una perdida. La derrota sucedió el 15 de octubre de 2011 ante el colombiano Óscar Escandon en José C. Paz. Fue la única vez que bajó de peso, a la categoría supergallo: en la semana previa a la pelea se desmayó dos veces. «No estaba en condiciones ni siquiera de levantarse de la cama. Fue una cosa inhumana lo que hicieron», relata Contursi. Ahora trabaja bajo las órdenes del entrenador mexicano Robert García, al igual que el Chino, más allá de que lo acompaña Juan Manuel Ledesma, uno de los directores técnicos de la selección argentina de boxeo. «Ya se fue Maravilla Martínez. El Chino Maidana anda en su merecido dolce far niente. Omar Narváez medita en pleno otoño. Lucas Matthysse y el Cotón Reveco esperan nuevas pulseadas. Y un maduro Jesús Cuellar de 28 abriles es de lo más calificado del boxeo argento. Pase y vea», escribió el periodista Walter Vargas en el diario Olé después de la victoria del 6 de junio ante Darchinyan.   Caballos y guantes En la trayectoria del actual campeón pluma el boxeo se vincula con otros hechos que marcaron su vida. Cuellar podría haber sido un domador de caballos salvajes del festival de Jesús María antes que un púgil de primera línea. Además de El jinete del KO lo llaman El forastero: ese era el nombre de un petiso zaino que le regaló su abuelo Marcelo. Creció en los campos familiares de Santiago del Estero y hasta corrió carreras cuadreras por dinero. Recién a los 16 años, Cuellar cambió el látigo y las botas con espuelas por los guantes y las zapatillas deportivas, aunque, cada tanto, amansa algún caballo alazán para despuntar el vicio. Don Pacífico, su padre, le había dicho 10 años antes, cuando era un niño, que iba a ser campeón del mundo de boxeo. Lo logró y con creces, en un itinerario donde cuenta y mucho, según confesó en reiteradas oportunidades, su fe religiosa. Sin ir más lejos, después de coronarse en 2013 frente al dominicano Claudio Marrero en Verona, Nueva York, regresó a la Argentina y visitó la basílica de Luján para agradecerle a la Virgen: «Como buen gaucho, soy devoto y le pido que me ayude en las peleas». Cuestiones de fe aparte, Cuellar reúne sobradas condiciones para seguir escribiendo páginas de gloria en el pugilismo nacional. ---Roberto Parrottino