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Estrella de los Balcanes

Luka Modric, galardonado por la FIFA, eclipsó a Messi y Cristiano por sus logros con el Real Madrid y la selección croata. De grandes condiciones técnicas, su vida deportiva está marcada por la guerra. La Champions y la Eurocopa 2020, nuevos objetivos.

Copa de las Naciones. El croata y la pelota durante el duelo ante Inglaterra en Split. (AFP/Dachary)

Tuvieron que pasar once años para que un futbolista que no se llame Lionel Messi o Cristiano Ronaldo sea considerado como el mejor del mundo. Desde que el brasileño Kaka, hoy retirado, obtuvo el trofeo «Jugador Mundial de la FIFA» en 2007 se inició un duelo deportivo apasionante que también se extendió a los premios individuales. De ahí que en 2018 se produjo un quiebre en el planeta fútbol según la mirada de calificados observadores. ¿Por qué? Porque más de una década después, y tras cinco condecoraciones que lograron el argentino y el portugués, un croata consiguió llevarse el ahora denominado Premio The Best. Se trata de Luka Modric, mediocampista de 33 años y pieza fundamental del Real Madrid y de la selección de su país.
Capitanes y entrenadores de todas las selecciones del mundo –más algunos periodistas– eligieron a Modric quien aventajó a Cristiano Ronaldo y al egipcio Mohamed Salah. El triunfo del croata no sorprende, por el contrario, es un estricto acto de justicia por diversos factores. Uno de ellos se vincula con sus logros, tanto en el Real Madrid, ganador en el mes de mayo de su tercera Champions League de manera consecutiva, como en el seleccionado croata, finalista por primera vez de una Copa del Mundo. No casualmente los reconocimientos se multiplicaron en 2018: además del The Best, consiguió los importantes galardones de Mejor Jugador de Europa y Mejor Jugador del Mundial de Rusia.
El estilo de Modric es el otro aspecto que explica su ascenso a lo más alto del podio. Con su gran interpretación del juego, el croata es la definición perfecta de lo que hoy se conoce como mediocentro, un jugador capaz de atacar y defender con todos los recursos técnicos necesarios para desnivelar. Responde, de este modo, a los requisitos del jugador moderno pero con un sello distintivo: el de la escuela balcánica. Esa cantera de talentos surgida en la época de la Yugoslavia unida y que sigue vigente después de la guerra. La lista abarca nombres que van desde Robert Prosinecki, Zvonimir Boban, Davor Suker a otros que brillan en la actualidad como Ivan Rakitic y, claro, Modric, un futbolista alejado del marketing y sin los brillos de Cristiano o Messi pero que honra la tradición del número 10, el conductor.


Historia viva       
«Cuando era niño soñaba con alcanzar premios. Sin embargo, ser elegido como el mejor jugador del mundo es algo difícil de describir». Así se expresaba el croata luego de ganar el The Best, sin que sobresalieran expresiones de alegría. No acostumbrado a las grandes luces, su rostro parco, serio, es el mismo que exhibe en la cancha. Y la explicación podría encontrarse en su historia de vida. Modric, en su infancia, conoció de cerca el horror durante la Guerra de los Balcanes que se inició en 1991. No solo porque su familia debió escapar varias veces de las bombas de los nacionalistas serbios sino también, y fundamentalmente, porque fue testigo de un hecho que lo marca hasta hoy: el asesinato de su abuelo. En ese contexto difícil, el refugio de Luka fue la pelota, si bien debió sortear otros obstáculos. Rechazado en su adolescencia por varias instituciones debido a su baja estatura y frágil contextura física, finalmente fue aceptado por el Dinamo de Zagreb. Su rendimiento en las ligas de la ex Yugoslavia (jugó también en el Inter Zaprešić y el Zrinjski Mostar de Bosnia y Herzegovina) hizo que su carrera tomara impulso; primero, al desembarcar en el Tottenham inglés y luego con el arribo al Real Madrid, su actual equipo desde 2012 que lo tiene hoy como principal líder.
En ese plano, y a los 33 años, Modric se prepara para nuevos compromisos. Entre los prioritarios, apuesta sumar su quinta Champions League, un logro que le permitiría igualar la marca de Cristiano. Más relevante, según sus declaraciones, será intentar cumplir un sueño con su selección «El equipo de Francia 98 nos hizo saber que podríamos lograr algo grande», dijo Luka luego de obtener el The Best, al referirse al seleccionado liderado por Boban y Suker. La Eurocopa 2020, que celebrará su 60º aniversario, figura en el horizonte cercano. Y no parece una meta sencilla, desde luego. Aunque si algo sabe Modric es perseverar en cualquier contexto, con sus marcas a cuestas.