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Fondo negro

Los encargados de impartir justicia son cuestionados no sólo por sus desempeños. Sin referentes, proliferan sospechas de cara al cierre de un torneo con mucho en juego.
Lunati. El árbitro es investigado por la AFIP y no dirigirá por el resto del torneo Final. (Télam)

Desde el retiro de Horacio Elizondo y Héctor Baldassi, el arbitraje argentino se quedó sin referentes y desde hace algunos torneos exhibe un nivel de regular para abajo. A los malos desempeños y árbitros sin experiencia, se les suma la investigación de la AFIP sobre Pablo Lunati y el supuesto vínculo entre Guillermo Marconi, titular de uno de los gremios arbitrales, con Independiente, que está al borde de descender por primera vez en su historia. Las quejas hacia los árbitros se han hecho tan comunes que hasta son esperadas. Con más de medio Torneo Final disputado, casi todos han protestado por algún fallo en su contra. Los reproches son tantos que cuesta dilucidar una tendencia en los cobros, los cuales parecen más bien producto del bajo nivel arbitral que de una campaña en contra o a favor de tal o cual equipo. Lanús e Independiente, por caso, los señalados por ser supuestamente los más beneficiados, también han recibido fallos en contra. El de Independiente es un caso particular. Para los amantes de las conspiraciones, la situación del Rojo es ideal para elucubrar una y miles teorías cuya conclusión siempre es que el club de Avellaneda recibe ayuda para no bajar de categoría. Y en esto poco tiene que ver Independiente en sí, sino ciertos personajes ajenos pero cercanos al club que ocupan cargos clave en la cúpula dirigencial, empezando por Julio Grondona. El Presidente de la AFA, ex mandamás del Diablo, también es el Presidente del Colegio de Árbitros. Este ente es el encargado de designar a los jueces para los partidos de cada fin de semana. El otro señalado es Guillermo Marconi, titular del SADRA (uno de los dos gremios que agrupan a los árbitros) y confeso hincha de Independiente. A Marconi se le atribuye haber sido parte en la elección de Miguel Brindisi como nuevo entrenador rojo. Lo curioso del caso es que el mismo Marconi dijo a los medios haber pedido expresamente a la AFA que no designen árbitros de su gremio para los partidos de Independiente en lo que resta del campeonato, como una forma de «transparentar» el final del torneo. Claro que los jueces del SADRA sí continuarán dirigiendo a los rivales directos del Rojo, con lo cual el lugar para la sospecha seguirá existiendo. Quejas para todos Más allá de las apariencias, lo cierto es que no parece haber una marcada campaña en favor de Independiente, ni en contra de los equipos contra los que disputa el descenso. San Martín de San Juan, por ejemplo, uno de los que según sus hinchas y su presidente, Jorge Miadosqui, es uno de los más perjudicados, en un partido clave ante Unión fue acusado por sus rivales de haber sido favorecido. Fechas antes, frente a All Boys, a los sanjuaninos les sancionaron un penal en contra que no fue, pero en la última jugada, un codazo tremendo dentro del área de Alderete, volante de San Martín, no fue sancionado con penal y expulsión para el jugador verdinegro. Quilmes es otro rival directo del Rojo que ha protestado y mucho por los fallos, pero más que nada por la relación de Marconi con Independiente. El titular del cervecero, Aníbal Fernández, mandó un mensaje firme y duro a través de los medios: «No van a tomarnos de pelotudos, Marconi es de Independiente y le busca DT. Que no nos metan la mano», descargó su bronca el además senador de la Nación. Uno de los más apuntados por ser favorecido por los arbitrajes es Lanús. Pero incluso el Granate ha recibido cobros perjudiciales. En la décima fecha, River, rival directo del equipo del Sur en la lucha por el título, fue beneficiado con un penal ante Godoy Cruz sancionado luego de una falta cometida un metro fuera del área. Tras haber empatado ante Unión, Guillermo Barros Schelotto, entrenador de Lanús, se despachó con una ironía por la supuesta ayuda que recibe su equipo: «Si nos hubiesen cobrado un penal un metro fuera del área, hubiésemos ganado. Espero que ahora hablen toda la semana de esto como hablan cuando nos favorecen», le pegó el Mellizo a la prensa. Pero también se quejan los que no están ni en la lucha de abajo, ni en la de arriba. Carlos Bianchi, luego de que a Boca no le cobraran un gol lícito ante Belgrano, expresó ante las cámaras, y también de forma irónica, que «en 8 años las cosas han cambiado, antes nos daban goles que no eran y ahora no nos cobran goles que sí son», en un mensaje que lo único que aportó fue confusión por su referencia al pasado. Quizás la sombra más importante que podría afectar al arbitraje argentino en la actualidad, y que produce tantas suspicacias, es la investigación que la AFIP lleva adelante sobre Pablo Lunati, sospechado de evasión fiscal. La agencia gubernamental sostiene que el nivel de vida del juez internacional no se condice con sus ingresos declarados. Desde que comenzó la investigación, la AFA no volvió a designar a Lunati para que dirija partidos de Primera ni de ninguna otra división. Lo cierto es que todos se sienten perjudicados en el fútbol argentino de hoy en día. Especulaciones al margen, la explicación más lógica y que más se ajusta a la realidad es que el nivel arbitral es bajísimo, y los malos cobros, que se repiten partido tras partido, abren la puerta a las quejas constantes de jugadores, entrenadores y dirigentes. ---Germán Esmerado