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Fútbol heavy metal

De la mano del técnico Jürgen Klopp, según especialistas autor de una revolución deportiva, el equipo de la ciudad de los Beatles impone un estilo ofensivo que arrolla rivales en el ámbito local e internacional y se apresta a ganar la liga inglesa.


Figura. El egipcio Mohamed Salah es una de las cartas fuertes del conjunto rojo que aspira a conquistar la Premier League luego de 30 años. (Paul Ellis/ AFP)

En 2020, después de coronarse campeón de la Champions League y por primera vez en el Mundial de Clubes, el Liverpool de Jürgen Klopp asumirá su mayor desafío. No se trata de revalidar los títulos de 2019, a los que se le suma la Supercopa de Europa. En mayo, cuando termine la Premier League inglesa, acaso la liga más poderosa del mundo, Liverpool podrá volver a ganar el tradicional torneo luego de 30 largos años. Antes, es cierto, visitará el 18 de febrero a Atlético de Madrid por la ida de los octavos de final de la Champions, lo que será el comienzo de la defensa del título. Pero la casi segura conquista de la Premier, sobre todo por la amplia diferencia de puntos con los perseguidores Manchester City y Leicester, podría significar el cierre del círculo de Klopp en el Liverpool. El entrenador alemán llegó en 2015 y, además de revivir la mística de un club de envergadura mundial, inició un cambio de paradigma en relación al estilo de juego dominante. Sin tanta posesión de la pelota como los equipos de Pep Guardiola, el Liverpool de Klopp aplica también un fútbol ofensivo, pero «salvaje» a la hora de atacar, como lo caracterizó el propio técnico.
Liverpool cerró 2019 con números notables: 43 triunfos, 10 empates y apenas 5 derrotas, con 130 goles a favor. Y pasó los 50 partidos consecutivos sin perder como local por la Premier, tercera vez que un equipo lo consigue en la historia. Aplomado, Liverpool luce ansioso por ganar la Premier. Aunque sería el resultado de un proceso in crescendo. En su primera temporada con Liverpool (2015/16), Klopp terminó octavo, con 42% de victorias. En la segunda, cuarto, con 58%. En 2017/18, también cuarto, con 55% de triunfos. Y en 2018/19 terminó segundo, con 79%. Fue la temporada en que ganó la Champions, cuya final había perdido un año antes ante Real Madrid, y en la que fue subcampeón de la Premier con 97 puntos, uno menos que Manchester City. «Su fútbol se siente como una destilación del juego moderno –escribió Jonathan Wilson en The Guardian–. Es un fútbol rápido, fuerte, con tres delanteros que fluyen y laterales completos extremadamente agresivos. Tan universal parece que esos rasgos se han convertido en el nivel más alto de fútbol, y los equipos que no juegan de esa manera parecen pasados de moda».

Ataque con respaldo
Los jugadores que brillan en la cancha por jerarquía y capacidad de asociación, en efecto, son los atacantes: el egipcio Mohamed Salah, el brasileño Roberto Firmino y el senegalés Sadio Mané. Pero detrás hay una estructura que complementa el ataque, sostenida por el arquero brasileño Alisson y el impasable defensor holandés Virgil van Dijk, y potenciada por los laterales-asistidores: el inglés Trent Alexander-Arnold (derecho) y el escocés Andrew Robertson (izquierdo). El triunfo 3-1 ante Manchester City por la Premier, el 10 de noviembre del año pasado, certificó cierto avance hacia la verticalidad en lugar de la tenencia de la pelota, un cambio en la corriente futbolística dominante. Klopp doblega a Guardiola. Y Liverpool, que había eliminado también a Barcelona en la semifinal de la Champions con una goleada 4-0 en Anfield Road, se posiciona como referencia de juego a nivel global. Klopp definió a su estilo como «heavy metal»: ante la orquesta guardiolista, presión, velocidad, intensidad, electricidad, punch. Liverpool aplasta, reduce a los rivales, vuela y, a la par, obtiene resultados.
«Cuando Klopp llegó a Liverpool el equipo estaba muy mal. Los hinchas no creían en los jugadores, se iban antes de algunos partidos o solían silbar mostrando su descontento», recuerda Gonzalo García, autor junto con Pedro Servin y Martín Olivé del libro reciente Nunca caminarás solo. La revolución de Klopp en Liverpool, y agrega: «El cambio tuvo que ser total: volver a traer una filosofía de juego y estilo de vida. Liverpool es un club extremadamente ganador en Europa. Y Klopp generó el clima desde lo futbolístico y social para resurgir. Lo primero que trabajó fue su especialidad: lo anímico. Tiene carisma y conocimiento, los jugadores lo siguen, y los hinchas también. Desde ahí homogeneizó al club. Todos pensaban igual, el objetivo era el mismo. Siempre estuvo esa premisa de dar espectáculo, una de sus formas de vivir el fútbol. Liverpool ha devuelto la emoción de la comunión entre el público y los jugadores».

Por el carril izquierdo
Liverpool es la ciudad de los Beatles. El club es símbolo de los trabajadores portuarios. Y, al mismo tiempo, es el equipo inglés con más títulos internacionales: entre las décadas de 1970 y 1980, bajo la conducción primero de Bill Shankly y luego de Bob Paisley, conquistó siete (cuatro Ligas de Campeones de Europa, antecesora de la Champions). Shankly se autorreconocía como socialista, igual que Klopp. «No me considero muy político, pero si me preguntan, claro que soy de izquierda –le dijo al diario Taz–. Evidentemente, más a la izquierda que al centro». En esa entrevista de 2004, cuando dirigía al club alemán Mainz –lo dirigió entre 2001 y 2008– se reconoció «creyente, protestante y cultor del Estado de Bienestar». Klopp puede pasar de explicar cómo funciona el gegenpressing –su estilo de juego que asfixia al rival– a recordar la tragedia de Hillsborough en la que murieron 96 hinchas de Liverpool en 1989 o a pedir repensar el «Sí» al Brexit de los ingleses. Klopp tiene empatía. Una vez Shankly dijo: «Yo estaba hecho para el Liverpool y el Liverpool estaba hecho para mí». Klopp, a esta altura, ya puede decir lo mismo.
«Las similitudes que encuentro con otros grandes equipos recientes como el Barcelona de Guardiola –dice Gonzalo García, el autor del libro argentino de Klopp– es la importancia que le dan a ser los dominadores, esa ambición no solo por ganar sino por hacerlo de una manera. Cada uno con su estilo, pero siempre intentando imponerlo. Klopp tuvo de espejo al italiano Arrigo Sacchi y eso se puede ver claramente en la forma de configurar sus equipos. Estructuras sólidas, un grupo que potencia individualidades y, al fin de cuentas, los buenos jugadores que generan el peligro. Liverpool es, sin dudas, más que fútbol. Es un refugio para volver a creer». En 2019, el frenético Liverpool le ganó la Champions a Tottenham y el Mundial de Clubes a Flamengo. El mejor equipo de 2019 quiere ser el mejor de 2020. Hasta Guardiola, el DT de Manchester City, dijo que es «inútil» correr para alcanzar al equipo de autor de Klopp en el camino a la Premier. Un gigante despertó. «Nada es seguro en el fútbol –ironizan en Inglaterra–, excepto quién será el campeón de la Premier».