Deportes

Inclusión por deporte

En un gesto que se inscribe en su tradición solidaria, Alumni Azuleño decidió becar a los trabajadores despedidos de Fabricaciones Militares. El acompañamiento de vecinos y otras entidades como testimonio vivo de la función social de los clubes.

Abierto. Niños juegan en la cancha central de la institución que cumplirá 105 años de vida. (Coop. Dynamo Audiovisuales)

En estos tiempos de ajuste, signado por acciones que parecen orientarse únicamente al rédito económico, subsisten movimientos y gestos solidarios que buscan dar batalla en base a políticas inclusivas. Sucede, no siempre, pero sucede, en distintas áreas, entre las cuales figuran los clubes deportivos, muchos de ellos activos protagonistas en sus ámbitos de influencia. En ese plano, sobresale la decisión tomada por la comisión directiva del Club Alumni Azuleño, situado en la localidad de Azul, en la provincia de Buenos Aires, de becar a todos los hijos de los 270 trabajadores despedidos de Fabricaciones Militares (la empresa conocida como Fanazul), por orden del gobierno nacional.
La medida logró reponer en escena el importante rol social que cumplen los clubes al abrirle las puertas a su comunidad y darle contención en momentos díficiles, independientemente de cualquier factor económico. Conviene, en ese marco, detenerse en las peculiares caracterisíticas de la institución. Alumni Azuleño, próximo a cumplir 105 años de vida en marzo, cuenta hoy con 600 socios que pagan 130 pesos cada mes para poder disfrutar de sus instalaciones: el gimnasio cubierto con cancha de pelota, los espacios comunitarios, el complejo con pileta, y el estadio donde el club juega sus partidos de fútbol en la Liga Azuleña. Además, la entidad ofrece vóley, básquetbol, pelota, natación, karate, hockey, padel, bochas e iniciación deportiva. «Es lo mínimo que podíamos hacer», definió el presidente Jorge Ridao, un profesor de educación física ya jubilado, tras el anuncio de la CD a través de su cuenta de twitter. Y agregó: «Detrás de todas estas políticas hay seres humanos. No es un tema netamente económico, pero seguramente va a afectar a la población de Azul. Nos importan las personas que hay detrás de esta medida atroz».

De ida y vuelta
Las palabras de su presidente se entienden: Alumni es un club con una gran tradición solidaria. Cotidianamente despliega actividades de apoyo a comedores escolares, hogares de la zona e invita a la pileta a niños de escuelas especiales y carenciados. Por otra parte, en el itinerario de la institución se produjo un hecho que reafirma el fuerte lazo social con la zona. Ocurrió décadas atrás, cuando los aportes de vecinos lograron salvar al club de la quiebra. De ahí que ahora Alumni busca devolver ese apoyo, fiel a la consigna que enarbolan sus dirigentes: «Es una relación ida y vuelta».
Con el caso de Alumni Azuleño comenzó una verdadera revolución solidaria en la localidad: los clubes Azul Rugby Club y Chacarita de Azul adoptaron idéntica medida para que ningún niño o joven se quede sin poder practicar deportes o divertirse al aire libre en pleno verano. Pero lo cierto es que esto fue más allá. Los vecinos acompañaron cada marcha en apoyo a los trabajadores y armaron una colecta para juntar alimentos; los médicos de la zona se ofrecieron para dar atención gratuita y se sumaron a la organización de festivales musicales para juntar fondos para los despedidos. La cadena se empezó a armar espontáneamente desde el ejemplo de Alumni. Y creció gracias a que la noticia empezó a circular por los medios.
«Nosotros estamos haciendo lo mismo con los hijos de las familias despedidas. Están ingresando gratis a la pileta del club y cuando comiencen las actividades serán becados», informó el vicepresidente de Chacarita, Nahuel Gangoiti. «Me solidarizo con todos los empleados de Fanazul», escribió a su vez en twitter el jugador de tenis campeón de la Copa Davis, Federico Delbonis, quien es hijo de una trabajadora social y se formó en el Club de Remo, el más importante de Azul. Es por eso que lo realizado por Alumni Azuleño trasciende los bordes de su comunidad. Entre otras cosas porque recordó la función clave que cumple los clubes en momentos donde desde el gobierno nacional se amenaza con volver a la carga para implementar las Sociedades Anónimas Deportivas. Y, sobre todo, porque activó conciencia social en tiempos en los que se busca quebrar resistencias colectivas.