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Oro en juego

Conducida por Sergio Hernández, la Argentina buscará clasificar a los juegos olímpicos de Río 2016 y consolidar el recambio generacional con miras a defender los logros conseguidos en los últimos 13 años.  
Claves. Scola, un histórico, y Campazzo, referente de la nueva camada. Ambos estarán en el equipo nacional. (Profocus)

Sergio Santos Hernández encara una etapa importante en el básquet argentino. Nuevamente al mando de la Selección nacional (dirigió al equipo entre 2005 y 2010), el Oveja sucede en el cargo a Julio Lamas, con un importante reto por delante. En esta nueva era, el bonaerense de 51 años deberá cimentar el cambio generacional que se viene registrando en los últimos años, donde la llamada Generación Dorada va gastando sus últimos cartuchos antes de dejar el camino libre a la nueva camada. Estos muchachos, liderados por Facundo Campazzo y Nicolás Laprovíttola, serán los que asuman la conducción del equipo cuando se retiren definitivamente Emanuel Ginóbili, Luis Scola y Andrés Nocioni, tres referentes del ciclo 2002-2015, el más exitoso del básquet argentino en toda su historia. Claro que en lo inmediato, la Selección argentina cuenta con un objetivo primordial: el Torneo FIBA Américas, que hará las veces de preolímpico, y que se disputará en México desde el 31 de agosto. La Argentina contará con algunas de sus estrellas más destacadas, como Luis Scola. El capitán ya dio el sí y estará, como siempre. El que ya se bajó, hace rato, fue Emanuel Ginóbili, quien acaba de renovar por dos temporadas más con San Antonio Spurs de la NBA. Se estima que Andrés Nocioni, de gran temporada en el Real Madrid de España, donde consiguió 4 títulos, será de la partida. Pablo Prigioni, base de los Houston Rockets, no irá, al igual que Carlos Delfino, quien sigue recuperándose de una lesión en el pie. El preolímpico de México dará dos plazas para los Juegos Olímpicos. Si bien Estados Unidos no participará, ya que se consagró campeón en el último Mundial de España y eso lo clasificó automáticamente para Río, al igual que Brasil, que por ser local también tiene asegurado su lugar, la Argentina deberá luchar por conseguir una plaza. Puerto Rico, República Dominicana y Canadá aparecen como los rivales a vencer, al igual que el local. Los de Hernández estarán en el Grupo B junto con Cuba, Venezuela, Puerto Rico y Canadá. Al margen de los Juegos Panamericanos de Toronto, que se están desarrollando actualmente y para los cuales Hernández llevó a la base joven del plantel que se reforzará con las estrellas para el preolímpico, el básquet argentino tiene un desafío importante este año: confirmar que el recambio –si bien se supone que no está a la altura de los que se van, no por mal nivel, sino por la vara altísima que deja la Generación Dorada– puede ser competitivo a nivel internacional. La nueva camada cuenta con varios proyectos y algunos jugadores ya asentados como los bases Facundo Campazzo (Real Madrid) y Nicolás Laprovíttola (Flamengo de Brasil), el escolta Selem Safar (Obras, que no está en Toronto por lesión pero que se podría sumar para el torneo en México) y los aleros Marcos Mata (Franca de Brasil) y Patricio Garino (Universidad George Washington, USA). Además, las promesas Matías Bortolín (Atenas), Marcos Delía (Obras), Tayavek Gallizzi (Quilmes) y Lucas Vildoza (Quilmes), todos jugadores de la Liga Nacional de Básquet.   Base de jóvenes Vildoza, base de 19 años, es uno de los mejores proyectos del medio local y está por primera vez en una convocatoria grande, a diferencia de Bortolín y Delía, que vienen siendo parte estable del plantel de mayores en los últimos años. Otro que posiblemente se sume a esta lista es Juan Pablo Vaulet, cordobés de 19 años recientemente seleccionado por los New Jersey Nets de la NBA en el Draft (una especie de subasta en la que los equipos eligen jugadores menores de 22 años). Los que no estarán, por la pésima organización de la Liga Nacional, son Gabriel Deck, Nicolás de los Santos y Federico Aguerre, jugadores de los finalistas Quimsa y Gimnasia, que decidían al campeón mientras la Selección se preparaba para los Panamericanos, a los que podrían haber sido citados. Esta base de jóvenes, reforzada por Scola y Nocioni, es la que irá a buscar a México la clasificación a los Juegos Olímpicos de Río, torneo que podría significar la verdadera despedida de la Generación Dorada. Ginóbili, quien estaba en duda para seguir en actividad, dentro de dos años terminaría su contrato con San Antonio Spurs, por lo que podría intentar regalarse una despedida del básquet a lo grande en un torneo que siempre le fascinó y en el que, junto con la Selección, siempre cosecharon buenos resultados. Para que suceda eso, la Argentina primero tiene que clasificarse en el preolímpico de México, algo que no será fácil por la calidad de los rivales y porque los de Hernández no irán con el mejor plantel posible. De todas maneras, este equipo siempre dio más de lo que se esperaba, aun con ausencias de calibre. El sueño olímpico espera. ---Germán Esmerado