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Pasión por el juego

Último exponente de la Generación Dorada, a los 39 años Luis Scola arribó a Olimpia Milano para disputar la prestigiosa Euroliga. Del subcampeonato en China al sueño de alcanzar su tercer podio olímpico en Tokio 2020. Secretos de su vigencia.


Serie A. El pivote se apresta a convertir en el encuentro frente a Pallacanestro Trieste. (Getty)

Cuando Luis Scola, capitán del equipo, se acercó a Sergio Hernández en un entrenamiento previo a la Copa del Mundo de China para decirle que Argentina podía llegar a las semifinales, el propio entrenador albiceleste se sorprendió. Tiempo después, y luego de haber conseguido la medalla de plata en suelo asiático, a Hernández, y a todo el ambiente del básquet argentino, le quedó clara una cosa: cuando se trata de proyectar a futuro, de planificar y trazarse objetivos, Scola muestra un espíritu competitivo digno de los elegidos. Por esa característica, respaldada en su entrenamiento riguroso y en su pasión por el juego, se erige como emblema de esta disciplina.
Más aún si se considera que a los 39 años, «Luifa», como lo apodan, afronta otro reto en su carrera: el Olimpia Milano, de Italia, entidad en la que ya debutó. La llegada a un conjunto de jerarquía expresa la vigencia de un jugador que hizo historia en las ligas más cotizadas del planeta. Alcanza con repasar su labor en el Tau Cerámica, donde jugó 7 años en altísimo nivel, y en la NBA, la Meca del básquet a la que arribó para representar, a lo largo de una década, a Housten Rockets, Phoenix Suns, Indiana Pacers, Toronto Raptors y Brooklyn Nets. Con mejor desempeño en los Rockets, los continuos cambios de equipos lo impulsaron a buscar horizontes. Así, llegó a China, un país sin tanta tradición en esta actividad aunque muy seductor para Luifa teniendo en cuenta un compromiso con el seleccionado: el Mundial que finalizó con Argentina disputando la final.
Su rol en el conjunto albiceleste, desde hace 20 años, explica su predisposición a no relajarse y seguir rindiendo en los torneos más exigentes. Sin ir más lejos, y luego de conseguir el subcampeonato mundial, Scola afirmó que dirá presente en lo que considera el reto final de su carrera. «La idea en los últimos tres o cuatro años era ver si podía llegar a Japón. Ese fue el plan siempre», señaló Luifa cuando anunció que integrará el equipo olímpico.

Vara alta
Cerca de cumplir 40 años, el porteño asombra con su obsesión por seguir sumando nuevas páginas de gloria. Una cualidad que expresa al entrenar solo durante semanas junto a un preparador físico, como ocurrió en la antesala de la Copa del Mundo, y al elegir minuciosamente el equipo que le ofrezca la mejor plataforma para seguir en la élite.
De ahí que no sorprende su decisión de arribar al Olimpia Milano. Fundamentalmente porque el club italiano no solo disputará la Euroliga, el segundo torneo de clubes más importante del mundo después de la NBA, sino también porque lo comanda Ettore Messina, considerado uno de los mejores técnicos de Europa y con pasado en la NBA como ayudante de Gregg Popovich en San Antonio Spurs dirigiendo a Emanuel Ginóbili, a quien ya había entrenado en Italia.
«Todo lo que hace Scola tiene una razón de fondo», señala a Acción Leandro Fernández, periodista que siguió de cerca la carrera del porteño desde su debut en Ferro. «Scola sigue vigente porque es un deportista completamente integral, desde hace años que no deja cosas libradas al azar. Además se preocupó por mejorar el cuidado del cuerpo, el entrenamiento y la alimentación. Luis diseña un plan con una idea, piensa que el deportista no juega un torneo cuando este comienza, sino antes en la preparación». Su método de trabajo contagia y por eso se destaca el papel gravitante que desempeña en el seleccionado. «Predica con el ejemplo, establece pautas, planes, se involucra en todo lo que rodea a la selección. La selección lo necesita y Scola necesita a la selección para sentirse pleno», añade Fernández.
Con estas virtudes, persistentes pese al paso de los años, Scola afronta nuevos retos, los últimos de su carrera. Los premios mayores seducen y mucho: ganar por primera vez la Euroliga y, sobre todo, conquistar el tercer podio olímpico con el seleccionado. Acaso sus próximos logros sorprendan menos. Sergio Hernández, técnico albiceleste, y los aficionados a este deporte, ya saben de lo que es capaz Scola.