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Por su nombre

Hijo de León, creador de la Liga Nacional de Básquet, el entrenador de 34 años cuenta con una amplia trayectoria dirigiendo juveniles y hoy afronta un exigente desafío en Echagüe de Paraná para consolidar su carrera. El vínculo con Scola y Ginóbili.


Conductor. En Echagüe, Najnudel realiza su primera experiencia como entrenador principal.

Es imposible relatar la historia de la Generación Dorada del básquet argentino sin remitirse al nombre de León Najnudel. Se trata de un fenómeno que tiene responsables, más acá y más allá en el tiempo. Emanuel Ginóbili, Luis Scola, Andrés Nocioni, Carlos Delfino y tantos otros apellidos que en los últimos 15 años instalaron al básquet nacional en la élite mundial deben su aparición al Padre de la Liga Nacional, tal como es conocido Najnudel, creador de la competición doméstica en su formato actual.
Pero León no fue únicamente el autor y ejecutor de la idea de la Liga Nacional de Básquet (LNB). También fue un gran entrenador que sobresalía, entre otras vitudes, por detectar talentos. León falleció en 1998, una leucemia se lo llevó apenas a los 56 años. Pero su legado aún está vigente no solo en la Liga Nacional, o en los Ginóbilis y Scolas, sino también en algunos de sus pupilos, como Julio Lamas, quien aprendió bajo la tutela de León el oficio de entrenador. Lamas, extécnico de la selección y hoy en San Lorenzo, fue clave en la formación del equipo nacional que ganaría la medalla de Oro en Atenas 2004 y no fue casualidad que le abriera las puertas a uno de los hijos de Najnudel,  Iván, para que hiciera sus primeras experiencias como ayudante en Obras Sanitarias entre 2010 y 2015.
Iván Najnudel, de 34 años, se acercó al deporte desde bien pequeño. A diferencia de las historias futboleras, su primera pelota fue de básquet. Con un padre tan apasionado por ese deporte era de esperarse que uno de sus hijos siguiera sus pasos. Y la vocación de Iván, hoy entrenador de Echagüe de Paraná en la Liga Nacional, se vislumbró desde bien chico.

Cuestión de oficio
Su primer sueño fue ser jugador (llegó a ser profesional en la LNB), pero a la par de su formación como basquetbolista siempre fue capacitándose para ser entrenador. Su infancia y adolescencia las dividió entre el Club Náutico Buchardo –un pequeño club de Núñez– y Obras Sanitarias. A los 13 años ya era asistente de los entrenadores de las divisiones infantiles en Buchardo. Luego su carrera como jugador en Obras lo obligó a hacer un impasse en sus tareas de técnico, a las que volvió a los 21 años para hacerse cargo de las categorías más chicas de Obras. Tras jugar varios años a nivel profesional en torneos de ascenso y regionales, a los 28 años Iván decidió aceptar la propuesta de Lamas para ser su asistente y así ya perfilar definitivamente su carrera como entrenador.
Najnudel jamás dejó de formarse, viajó a Europa para sumar conocimientos y hasta fue invitado por Emanuel Ginóbili para presenciar la pretemporada de San Antonio Spurs en 2013. También fue entrenador personal de Luis Scola entre temporadas y, en los últimos años, se dedicó a ser asistente o entrenador principal de las categorías formativas de la selección argentina.
En febrero le llegó la oportunidad esperada: Echagüe lo contrató como entrenador principal para intentar levantar al equipo, hoy comprometido con el descenso. De hecho, el conjunto de Paraná marcha último en la Conferencia Norte y, de no producirse un milagro, deberá disputar una final con un equipo de la otra conferencia para intentar sostenerse en la élite del básquet nacional. El propio Najnudel, en diálogo con Acción, se traza los objetivos: «La expectativa es mantener la categoría. A futuro, intentar consolidarme como entrenador y mejorar cada día desde la información transformándola en conocimiento y aprendizaje». Siguiendo el ejemplo y los pasos de su padre, Iván buscará volver a estampar el apellido Najnudel en la historia del básquet argentino, aunque esta vez con su nombre de pila.