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Renace la fábrica de cracks

Cuna de estrellas como Tévez, Riquelme, Sorín y Gago, la institución porteña será escenario de un ambicioso proyecto de remodelación, luego de permanecer dos años cerrada. La vuelta de un mito.
Marcos Sastre 3268. Hoy tapiada, la sede ubicada en Villa del Parque tendrá nueva cancha, gimnasio y cocheras. (3ESTUDIO)

Si el mito fundante del fútbol argentino es el potrero, el segundo mito posiblemente sea el club Social y Deportivo Parque. En los últimos 25 años salieron de la institución, ubicada en el barrio porteño de Villa del Parque, jugadores para todos los gustos. No era el único lugar en donde se moldeaba a pequeños gambeteadores –sabemos que el suelo nacional es rico en esos asuntos– pero algunos nombres que saltaron a Primera desde esa cuna de baby fútbol alimentaron la leyenda de una fábrica de cracks; una fuente de talento cooptada por Boca cuando Mauricio Macri compraba todo lo que podía darle cierta seguridad de éxito. Ese contrato se terminó en 2011 después de 16 años. Daniel Angelici, un delfín del macrismo, decidió no renovarlo. Sin Boca y con el mal cálculo de sus dirigentes que iniciaron un plan de obras que se quedó a mitad de camino, Parque entró en crisis. César La Paglia, un ex jugador, aparece ahora junto con un grupo empresario como el mesías del mito posmoderno del fútbol argentino. «Vamos a intentar devolverle al club todo lo que nos dio», dice La Paglia, que se crió como futbolista en el Club Parque. Igual que Fernando Redondo, Juan Román Riquelme, Carlos Tévez, Sergio Batista, Juan Pablo Sorín, Fernando Gago, Diego Placente y Esteban Cambiasso, entre otros. A todos los dirigió Ramón Maddoni, una especie de detector de talentos, esos hombres que pueden ver el futuro. «Nos enseñaron a querer al club por la manera que tuvieron de criarnos», dice La Paglia, «ahí nos quedábamos hasta las 9 de la noche jugando a la pelota. Fueron 7 años de mi infancia ahí, es mi segunda casa». El ex jugador de Argentinos Juniors y Boca se junta con frecuencia a comer con Maddoni. Aunque sabía que las cosas no estaban bien, en una de esas charlas se enteró en forma detallada sobre la situación de Parque. Hace dos años que el club está cerrado. La puerta de entrada sobre la calle Marcos Sastre está tapiada y adentro no hay nada: es sólo una cáscara. Los chicos de las siete categorías que compiten en la Federación Argentina de Fútbol Infantil (FAFI), y en la Federación de Escuelas de Fútbol Intantil (FEFI), se entrenan y hacen de locales en los clubes Amanecer y Pacífico. Respirador artificial Los problemas comenzaron en ese 2011 en el que se cortaron los lazos con Boca. Los dirigentes de Parque, según reveló la periodista Claudia Villapún en el diario Olé, compraron un terreno lindero y comenzaron los trabajos para una ampliación. Pero los costos de la construcción aumentaron y la plata se acabó. Las obras se truncaron a mitad de camino y el club quedó con respirador artificial. Los vecinos y los socios, entonces, temieron lo peor: el cierre. Corrió la versión de que tirarían todo abajo para construir dos torres de lujo. El año pasado un grupo de veteranos ex dirigentes organizó una reunión en la puerta para reclamar por la reapertura del club que ellos mismos forjaron. La tesorería de Parque no engordó por el acuerdo con Boca, que a cambio de quedarse con los jugadores pagaba los sueldos y viáticos de los entrenadores del club de baby. Además, le entregaba un 5% de futuras ventas de los pases de futbolistas que iban de la categoría 86 hasta la 99. Aunque a Parque sólo le quedaba el 2% porque, en rigor, el resto iba a Maddoni y su colaborador Yiyo Andretto. «El contrato fue un negocio para Parque como para Boca. Nos ayudó porque les dimos bastantes jugadores. Ahora Boca no quiso seguir con Parque. Así le está yendo», dice el vicepresidente del club, Gustavo Cerdán. Angelici dejó atrás a Parque para darle las divisiones menores a Jorge Coqui Raffo en el marco de un proyecto que incluyó el retorno de Boca a La Candela, el predio de San Justo, curiosamente un lugar que cuando era propiedad xeneize fue abandonado por Macri, a quien no le interesaba que su club tuviera un campo deportivo en La Matanza. Maddoni se quedó en Boca una vez que finalizó el contrato con Parque, pero el año pasado fue despedido. Fue después de charlar con Maddoni que La Paglia decidió armar un plan para Parque. La empresa Glorias del Fútbol, que integra el ex futbolista junto con otros socios, llevará adelante una especie de gerenciamiento y terminará con las obras que estaban pautadas. Pero irá más allá. En el lugar se construirá un gimnasio, locales comerciales, una confitería, un centro de rehabilitación kinesiológico, 50 cocheras subterráneas y, por supuesto, dos canchas de baby, que juntas se podrán utilizar como cancha de 11. «Es un proyecto faraónico», se entusiasma Cerdán, el vice de Parque. La inversión, calcula, llega a los 3 millones de dólares. Los socios ya aprobaron el proyecto y se espera que las obras se reinicien, para tener todo listo en un año y medio. «Queremos terminar cuanto antes las canchas para que empiecen a jugar los chicos», dice La Paglia. La conducción del club, explica Cerdán, quedará en manos de la actual comisión directiva más tres representantes de la empresa. La idea, incluso, es que se sumen otros de los ex jugadores que salieron de Parque. «Tendremos que ir llamándolos de a poco para que vayan colaborando», dice La Paglia. Por supuesto, regresará Maddoni como entrenador. Otra vez a hacer funcionar la fábrica de cracks. A darle movimiento al mito. ---Alejandro Wall