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Saque de potencia

El seleccionado masculino de vóley logró derrotar a los poderosos Francia, Rusia y Serbia en la liga mundial y se ilusiona con subirse al podio olímpico por segunda vez en su historia de la mano de su entrenador Julio Velasco y una camada de promisorios jugadores.


Triunfo. Ataque argentino en la victoria sobre Serbia por la Liga Mundial. (Gentileza Feva)

 

El próximo 5 de agosto comienzan los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y el seleccionado argentino de vóley masculino se prepara para subirse al podio, un objetivo difícil pero no imposible de alcanzar. Es que los últimos resultados conseguidos, sumado a los buenos desempeños en prestigiosos torneos, invitan a ilusionarse con el desempeño del conjunto albiceleste en la máxima cita del deporte mundial. Los dirigidos por Julio Velasco, veterano entrenador que asumió en 2014 y que antes tuvo a su cargo las selecciones de Italia, España e Irán, llegan a Brasil tras cumplir una labor destacada en la Liga Mundial, último ensayo importante antes de la competencia. Allí, la Argentina obtuvo algunas victorias de alto impacto que fortalecen la gestión de Velasco y dan cuenta de notorios progresos.
Si bien el combinado nacional finalizó la Liga Mundial con tres triunfos y seis derrotas, y no pudo clasificar a la fase final, lo cierto es que el nivel mostrado en gran parte del certamen genera conformidad, teniendo en cuenta que se observa a un grupo que sigue creciendo y logra reponerse de algunas adversidades. Por caso, en la primera fase de esta competencia, disputada en Río de Janeiro, la selección cayó ante Brasil, Irán y Estados Unidos, pero luego levantó su nivel en la segunda fecha en Polonia, donde derrotó a Francia y Rusia y perdió con los polacos. Finalmente, en Irán, tercera escala del torneo, los argentinos computaron una derrota ante Italia, una victoria por 3-0 ante los serbios y una ajustada caída ante el local por 3-2 en lo que fue la despedida albiceleste del torneo más importante a nivel selecciones que se disputa anualmente.
Conducidos por la experiencia y veteranía de Velasco, los chicos argentinos dieron algunos golpes rutilantes que cuentan, y mucho, a la hora del balance: los triunfos ante Serbia –selección de primer nivel, apenas perdió dos partidos en el torneo– y Rusia, otra potencia histórica en esta disciplina y actual campeón olímpico, constituyen logros de especial importancia, pero quizá la más importante de las tres victorias haya sido la conseguida ante Francia, monarca del Campeonato Europeo y uno de los candidatos al oro en Río 2016.

 

Estilo consolidado
Las buenas expectativas argentinas de cara a Río 2016 se basan en la continuidad de un ciclo pródigo para el vóley local. Tras haber conseguido la clasificación en el Preolímpico disputado en Venezuela en octubre, el equipo llega consolidado y con un estilo de juego definido con jóvenes como Ezequiel Palacios (23 años), Bruno Lima (20), Sebastián Solé (25) y Martín Ramos (24), apoyados en una base sólida de jugadores con experiencia internacional como Nicolás Bruno (27), Luciano De Cecco (28), Pablo Crer (27), Rodrigo Quiroga (29) y Facundo Conte (26), hijo del legendario Hugo y que no disputó la Liga Mundial para llegar en buenas condiciones a Río. El propio Velasco, en declaraciones a la web de la Federación Argentina de Vóley (FeVA), subrayó el buen trabajo de base que le permite formar un plantel competitivo: «El trabajo hecho por los clubes y por los staffs de las selecciones juveniles en los últimos años ha dado sus frutos. Tenemos muchos más jugadores altos y fuertes que en el pasado».
En los juegos, la Argentina compartirá el Grupo B con Rusia, Polonia, Irán, Cuba y Egipto. Los que finalicen en los cuatro primeros lugares irán a los cuartos de final y luego, si el equipo albiceleste clasifica y gana el cruce en esa instancia, estará en condiciones de pelear por una medalla. Un logro, cabe recordar, que apenas se consiguió una vez en la historia, en Seúl 88, cuando el seleccionado dirigido por Luis Muchaga que tenía a figuras como Daniel Castellani y el propio Hugo Conte ganaron la presea de Bronce.
Será la séptima partipación olímpica argentina, que viene de un meritorio quinto puesto en Londres 2012 tras no haber clasificado para la cita en Beijing 2008. Con la juventud como estandarte y la conducción de un experimentado Velasco, el equipo nacional arribará a Brasil con la ilusión de sumar una medalla, pero también con su objetivo de confirmar lo que algunos resultados y varias actuaciones en gran nivel vienen insinuando: el vóley argentino es competitivo y, además, tiene futuro.