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Tenis con altura

Con su victoria sobre Novak Djokovic, el ruso obtuvo su primer Masters 1000 y avanzó al puesto 11 del ranking. Integrante de la promisoria camada de jugadores menores de 23 años, tiene como principales referentes a Marat Safin y Juan Martín Del Potro.


París-Bercy. Festejo del moscovita luego de conseguir el cuarto título oficial de su carrera. (Poujoulat / AFP / Dachary)

Novak Djokovic sumaba 22 victorias consecutivas en 87 días. No había perdido un partido desde el 9 de agosto de 2018 . Ganador de 32 Masters, el torneo de más relevancia después de los cuatro Grand Slam, buscaba igualar los 33 trofeos que ostenta el español Rafael Nadal. Pero la final de París-Bercy le fue esquiva. Aunque el serbio trepó al número uno del ranking ATP, el título le fue arrebatado por uno de los tenistas del futuro. El 4 de noviembre, el ruso Karen Khachanov no solo ganó su primer Masters 1000 –su cuarto título después de los ATP 250 en Chengdú 2016 y los de Marsella y Moscú este año– sino que consiguió algo más: emerger como la sangre joven de un circuito dominado desde hace más de una década por Djokovic, Nadal y Roger Federer. A los 22 años, el moscotiva de 198 centímetros de altura superó en el certamen de la capital francesa a cuatro Top 10: John Isner, Dominic Thiem, Alexander Zverev y Djokovic. No le había ganado nunca a un Top 5. La explosión de Khachanov fue el punto de partida que lo puede colocar, junto a una nueva generación de menores de 23 años, en la primera línea.
Hijo de médicos de origen armenio con pasado de deportistas, Khachanov sorprendió por su soltura de movimientos a pesar de su altura. De ahí que tenga como referentes a su compatriota Marat Safin, ganador de dos Grand Slam y ex número uno, y al argentino Juan Martín del Potro, jugadores de talla gigante. «El ruso –escribió el periodista especialista en tenis Alejandro Ciriza en el diario El País– posee la derecha demoledora tan característica de la nueva hornada de tenistas, pero a la vez ofrece unas prestaciones magníficas en los peloteos y una movilidad de piernas que muchos rivales más bajos (y teóricamente más ágiles) le comprarían sin la menor duda». Khachanov, además de interrumpirle la escalada a Djokovic, se sumó a los tenistas que le ganaron una final sobre cemento, junto con Federer, Nadal, Andy Murray y Stan Wawrinka. Y es, también, el primer ruso que ganó un Masters 1000 después de que lo lograra Nikolái Davydenko en 2009.


Prueba superada     
«Karen jugó realmente bien, ha merecido la victoria», dijo Djokovic minutos después de ser demolido en la final de París-Bercy, y puntualizó: «Ha demostrado su gran calidad y por qué se espera mucho de él para el futuro». Khachanov, que cerrará 2018 en el puesto 11 del ranking, fue el tercer tenista que conquistó este año por primera vez un torneo Masters 1000, junto a Isner y a su admirado Del Potro. «Me gusta cómo juega Del Potro –contó alguna vez–. Cuando ganó el US Open en 2009, yo estaba ahí, mirándolo.  Trato de pegarle a la pelota como él. Trato de usar mucho la derecha y de ser agresivo». Amante del básquet de los Miami Heat, lector de novela clásica y jugador de ajedrez, buscaba de chico a tenistas altos para forjar una carrera en el deporte. La altura era un punto que le preocupaba. «Safin fue mi referente –dijo–. Hoy, si debo elegir a uno y copiarle algunas cosas es a Delpo. Con Juan Martín comparto el circuito».
Khachanov no está solo en el grupo de estrellas futuras del tenis. Lo acompañan el alemán Zverev, único contemporáneo a Khachanov en conquistar títulos de Masters 1000, los rusos Daniil Medvedev y Andréi Rubliov, el croata Borna Ćorić, el griego Stefanos Tsitsipas, el surcoreano Hyeon Chung y el canadiense Denis Shapovalov. Medvedev, sólo en 2018, se consagró en Tokio, Winston-Salem y Sidney. Ćorić se anotó un triunfo ante Federer en la final de Halle y perdió en la de Shanghái. Y Tsitsipas fue campeón en Estocolmo. Ninguno tiene más de 22 años. Pero Khachanov, radicado en Barcelona, una ciudad que lo enamoró, fue el que dio el golpe en una final ante Djokovic. El ruso, que ganó las cuatros finales a las que accedió desde su debut como profesional, pasó una prueba fundamental ante uno de los grandes. Habrá que comenzar a familiarizarse: Karen, como lo llama Djokovic, parece mucho más que un nombre nuevo en el tenis internacional.