Deportes | SOLANA SIERRA

Nace una estrella

Subcampeona juvenil en Roland Garros, la tenista se encamina a su debut profesional. Sus formadores cuentan cómo preparan a la promesa marplatense.

En ascenso. La argentina brilló en el grand slam de París y apunta a reafirmar sus progresos en Wimbledon.

JULIEN CROSNIER

«A Solana la llevamos muy despacio. Solo con proyectos a largo plazo se puede pensar en algo serio», le dice a Acción el argentino Charly Rampello desde Barcelona, España, donde vive y maneja su academia, Full Experience. Es el entrenador de la marplatense Solana Sierra (18 años recién cumplidos), quien se perfila como figura del tenis. Radicada en España desde hace dos años, acaba de disputar la final juvenil de Roland Garros. Perdió por un doble 6-3 ante la checa Lucie Havlickova, pero su rendimiento en el torneo fue sobresaliente. «Lo que les tratamos de enseñar en nuestro equipo de trabajo a cada una de las chicas es que no todo pasa por perder o ganar. Que si bien hay que dejar todo en la cancha, se puede perder y hay que seguir para adelante», completa Rampello.
Formador de grandes tenistas, como Nadia Podoroska, Rampello intenta que la fama no maree: «Ya vivimos lo de ser una promesa un día y luego recibir mil críticas si no se dan los resultados que la gente o la prensa esperan. Enseñamos a nuestras jugadoras a que se enfoquen en su trabajo, que no se comparen con nadie y que escuchen a su familia, a su equipo y a la gente que está cerca en las buenas y en las malas. Ni Solana ni ninguna chica tiene que ser responsable del futuro deportivo de un país. Sobre todo, cuando el apoyo institucional de ese país es limitado».
Se conocen desde 2020. Entrenan de lunes a sábado con ejercicios de tenis y preparación física. Doble turno. A veces en un club del municipio barcelonés a L'Hospitalet; otras en el Club Tennis Llafranc, en la Costa Brava, donde Full Experience cuenta con una sede.
Además de lo físico, la juvenil se apoya en un equipo multidisciplinario que apuntala su tranquilidad: nutricionista, psicología y logística, entre otros aspectos. «Las chicas deben aprender a resolver problemas. Pero hay que trabajar, ser muy perseverantes y estar comprometidos, porque promesas hay miles, pero, como sabemos, el camino es muy largo».
Juega al tenis desde pequeña. Su familia siempre la apoyó. En el ambiente aún se recuerdan los kilómetros (y los tanques de nafta) que recorría su padre en auto para que compitiera donde fuese posible. Entrenaba en el Club Teléfonos, de Mar del Plata, con Bettina Fulco, exjugadora profesional. «La conocí cuando tenía entre 3 y 4 años. La llevó su papá a mi academia. Al principio le decía a él qué ejercicios hacer para esa edad. A los casi 5 años Sol pasaba varias pelotas por arriba de la red. Ahí empecé a darle clases individuales y a hacerla participar de clases grupales», le recuerda Fulco a Acción. Trabajaron juntas alrededor de diez años.
A sus 16 se radicó, sola, en Barcelona. Sus papás, Omar y Marta, se quedaron en Mar del Plata. Quienes la conocen la definen como tímida y divertida. De poco hablar. Le gusta ver carreras de F1 y series y meterse en el mar. No le pueden faltar los alfajores Havanna.
«La clave está en hablar mucho con la jugadora. Que entienda los procesos y valore la importancia del trabajo en equipo», dice Rampello. Y añade: «Solana es atenta para escuchar consejos e indicaciones. Procesa rápido lo que se le pide». El gran desafío 2022 es ver cómo se adapta a la transición de juvenil a profesional. Desde fin de mes, Wimbledon, el tercer Grand Slam (GS) del año, será un parámetro.
De momento, la argentina suma dos títulos en la modalidad dobles. El año pasado compitió en individuales y dobles juveniles en los cuatro GS: Melbourne, Roland Garros, Wimbledon y el Abierto de Estados Unidos. Este año fue invitada a participar en el cuadro principal del ATP de Buenos Aires, eliminada en octavos por la griega Despina Papamichail.

Los pies en la tierra
En abril debutó en el seleccionado en la Copa Billie Jean King (ex Fed Cup, la Copa Davis de las mujeres): ganó los cuatro partidos que jugó. Estuvo a las órdenes de Mercedes Paz. «Mi experiencia con Solana en la Billie Jean King fue muy buena. La convoqué a pesar de que por ranking no le correspondía. Preferí apostar a su frescura, a su atrevimiento. Creo que fue un acierto y respondió muy bien. Me gustó su entrega; o sea, animarse a hacer cosas que le proponía», le dice Paz a esta revista. Y lejos de arrogarse méritos, señala: «Mi función es acompañar a su equipo de trabajo y compartir comentarios, experiencias: entiendo que la gente que está con ella es la que forma su carrera. Una puede aportar su experiencia como jugadora en cuanto a calendario o quizás con algún partido, pero siempre respeto al equipo de trabajo de cada jugador».
«No creo que se maree con la fama o los halagos: viene de una familia seria, con los pies sobre la tierra, ha sido educada de esa manera, y además su actual entrenador es así», augura Fulco, quien mientras la veía ganar en Roland Garros recordaba los tiempos de formación y el esfuerzo de ella y su familia para afianzarse en el tenis. Fulco la define como «una jugadora muy potente, con gran mentalidad, que se agranda representando a Argentina, y que le gustan los desafíos. Se motiva en los escenarios importantes y cuando está motivada es imparable». «Estoy segura de que alcanzará su primer objetivo: estar cerca de las 200 del mundo en profesionales», agrega.
Después de Roland Garros, Solana se enfoca en nuevos torneos de cara al no muy lejano debut como profesional. La argentina, el nuevo diamante del tenis argentino, sabe que el camino es largo y recién comienza. Virtudes y apoyos para lograr sus metas, no le faltan.


Alejandro Duchini