Deportes | LIONEL MESSI

Tiempo de revancha

Lionel Messi acumulaba registros personales que lo hacían único. Más allá de los títulos con su club, Barcelona, de los seis Balones de Oro, es por lejos el goleador histórico de la selección, el que más partidos jugó, el que más disputó en Copa América, y pronto (está a dos tantos) le sacará a Pelé la marca de máximo anotador de una selección sudamericana. Todo eso indica qué simboliza Messi para la Argentina. Pero lo que él quería, lo que buscaba, era esto que sucedió: levantar una copa. Ser campeón.
«Necesitaba sacarme la espina de poder ganar algo con la selección», dijo después del partido con Brasil. El contexto le dio otro sabor porque celebró contra el máximo rival y en su templo, el Maracaná. Y después de un torneo en el que lideró al equipo en espíritu y en juego. Fue el goleador y el máximo asistidor. Pudo marcar en la final, pero algo pasó, se trabó. No fue su mejor partido, pero para eso estaba el equipo. A los 34 años, Messi encontró un contexto para celebrar. Llegó, además, a los 38 títulos en su carrera, a tres del brasileño Dani Alves como mayor ganador de la historia. Pero esos récords son hojarasca para Messi. Quería un campeonato con la selección y lo tiene. Con esa descarga, la selección será un tránsito distinto para él. Se sabe que el mejor Messi siempre es el que viene. Y sabe con Messi que nunca alcanza. Que siempre va por más.