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Un buen momento

El equipo capitaneado por Martín Jaite se ilusiona con ganar de una buena vez la Copa Davis, asentado en el auspicioso presente de sus figuras. La semifinal ante República Checa, en setiembre.
Del Potro. El tandilense, de 23 años, se erige como la carta de triunfo de Argentina con miras a alzar la Ensaladera de Plata.
Foto: Maximiliano Luna / Télam / CB

Integrado por un grupo de tenistas de dilatada trayectoria internacional y con el nuevo impulso dado por el cambio de entrenador, el equipo argentino de Copa Davis vuelve a ilusionarse en 2012 con poder alzar, finalmente, la Ensaladera de Plata. Muchas veces pareció que sí, que ese era el año, que se podía dar. Y si bien aún no fue posible, el hecho de haber rozado varias veces el codiciado trofeo con la punta de los dedos es un logro nada despreciable. Jugadores que han pasado por el reducidísimo grupo de los diez mejores del mundo, duplas cada vez más aceitadas, la dosis justa de experiencia y la pasión que inevitablemente tiñe cada encuentro de la Davis son los ingredientes para que el grupo hoy conducido por Martín Jaite figure siempre entre los candidatos a quedarse con el trascendente torneo anual. Una de las figuras fundamentales del presente es, sin dudas, Juan Martín del Potro, cuya presencia fue clave en la última presentación del conjunto. Cuestionado por no haber concurrido a la cita con Alemania, Juan Martín tiene motivos para poner excusas a la convocatoria: está muy cerca del top ten, recuperando su nivel luego de una lesión de muñeca que lo mantuvo alejado de las canchas, y es probable que tenga todavía muchos años de raqueta por delante. Pedir que deje de priorizar su carrera individual por la camiseta albiceleste es algo difícil de cumplir. Lo cierto es que contra Croacia el tandilense se puso la camiseta y dio el punto del pase a la próxima instancia, a pesar de las dolencias físicas que lo aquejaron durante la serie disputada en Parque Roca. Y ya confirmó su presencia en las próximas y decisivas por etapas del torneo. David Nalbandian cumple, por su parte, el rol de polémico líder (a veces tildado de «no positivo») del equipo. Amante confeso del torneo, está en una etapa muy diferente a la que atraviesa Del Potro. El cordobés está pisando los 30 años, que en el terriblemente exigente mundo del tenis es una edad donde generalmente se está «de vuelta», y quizás esta sea una de las últimas oportunidades para alzarse con el esquivo trofeo y cerrar con él una carrera a todas luces admirable, habiendo cumplido con el equipo y con sí mismo. Este factor, sumado a su indiscutible talento, hace que en cada serie Nalbandian deje el alma, se enfrente a sus rivales en duelos de antología e imprima la confianza necesaria en un grupo al que siempre le resultó difícil superar las fisuras internas. Durante el fin de semana frente a Croacia, por ejemplo, batalló cinco horas contra Marin Cilic con saldo negativo, aunque luego de otro partido interminable junto a Eduardo Schwank, recuperó en dobles y dio el segundo punto al equipo. Juan Mónaco es otro integrante clave del conjunto, sobre todo en un 2012 que está siendo uno de los mejores años de su carrera aunque opacado, en cierta medida, por su reciente lesión en los ligamentos que lo alejará de las canchas por algunas semanas. En la serie ante Croacia jugó el último punto para consolidar el 4-1 ante los europeos. También es destacable su actuación en el torneo de Miami: se fue recién en semifinales, perdiendo en esa instancia nada menos que con Novak Djokovic, que terminó siendo el campeón de la contienda estadounidense. A mediados de abril, Pico se quedó con el LNM 250 de Houston. Así subió dos lugares en el ranking y quedó 14, alcanzando su mejor ubicación desde 2008. La experiencia y efectividad de Juan Ignacio Chela aporta otra pata necesaria para poder competir en alto nivel. Y el roldanense Eduardo Schwank continúa en el camino de consolidar la pareja con Nalbandian en dobles, representando a la generación que viene a renovar el tenis argentino.   Perspectivas Volver a jugar en el país ante República Checa es una ventaja para los nacionales, que entre el 14 y el 16 de setiembre irán por el pase a su cuarta final disputando la semi en polvo de ladrillo, otro factor que los favorece. Los de Jaite, además, llegarán al estadio con su admirable historial a cuestas. Desde su regreso al grupo Mundial en 2002, Argentina alcanzó tres veces los cuartos de final (2004, 2007 y 2009); cinco veces la semifinal, en 2002, 2003, 2005, 2010 y 2012, y fue finalista en 2006, 2008 y 2011. Los méritos se deben no sólo a los integrantes actuales del plantel, sino además a otros nombres que alimentaron con su talento a la denominada Legión Argentina, como Guillermo Coria, Gastón Gaudio, Agustín Calleri y Guillermo Cañas. Habrá que ver cómo continúa escribiéndose la historia de uno de los equipos más constantes de los últimos años, con capacidad de sobra para plantarse de igual a igual ante los mejores equipos del exclusivo planeta tenis.   ---Cora Giordana